El consumo volvió a caer en enero y marcó un retroceso de 0,8 por ciento interanual, según el último Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). El dato confirma que la recuperación de la actividad económica sigue sin consolidarse y que la demanda interna continúa mostrando señales de fragilidad, aun cuando en la comparación desestacionalizada contra diciembre se registró un leve avance de 0,7 por ciento.

La contracción interanual se explicó por bajas en rubros sensibles al ingreso disponible de los hogares. “Recreación y cultura” e “Indumentaria y calzado” encabezaron los retrocesos, reflejando un comportamiento más defensivo de las familias, que priorizan gastos esenciales y postergan consumos vinculados al esparcimiento o la reposición de bienes durables y semidurables.

En paralelo, “Transporte y vehículos” mostró un virtual estancamiento, con una caída de 0,1, mientras que el conjunto de las demás divisiones registró una baja generalizada de 2,9 y aportó una incidencia negativa de 1,6 puntos porcentuales sobre el índice general.

El único rubro con desempeño claramente positivo fue “Vivienda, alquileres y servicios públicos”, que creció 7,1 por ciento interanual en enero y aportó 1,2 puntos porcentuales positivos. Se trata, sin embargo, de un componente con fuerte peso de tarifas y contratos indexados, más vinculado a ajustes de precios regulados que a una mejora genuina del poder adquisitivo. Esa dinámica permitió amortiguar la caída del indicador agregado, pero no alcanzó para revertir la tendencia contractiva.

El freno en el consumo ya se había insinuado hacia fines de 2025. Los bienes de consumo masivo, los denominados FMCG, mostraron en diciembre un retroceso interanual de 0,3 por ciento frente al mismo mes del año anterior. En la serie desestacionalizada, incluso, la baja fue de 1,2 en la comparación mensual. El dato expone que ni siquiera los productos de rotación rápida lograron sostener un crecimiento sostenido, en un contexto en el que los ingresos reales todavía no recuperan el terreno perdido.

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Como contracara, el crédito en términos reales había mostrado una expansión sostenida durante buena parte de los últimos meses de 2025, especialmente en el segmento de hogares y familias, con casi dos años consecutivos de crecimiento. Sin embargo, esa dinámica se interrumpió en el último trimestre del año pasado y comenzó a amesetarse. Las tarjetas de crédito y los préstamos personales se estancaron tras meses de fuerte dinamismo, mientras que el crédito prendario e hipotecario exhibió una recuperación más moderada, acorde a su menor volumen relativo.

El panorama que surge del informe de la CAC es el de una demanda interna que no termina de reaccionar.

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