Después de contener los focos de incendio que quemaron más de 16 mil hectáreas dentro el Parque Nacional Los Alerces, durante la noche del jueves se iniciaron otros dos nuevos en “La Tapera”, en la zona de Puerto Ciprés, a unos 800 metros de la costa norte de Río Grande – Futaleufú. Este sector es próximo a la localidad chubutense de Trevelin.
El Parque Nacional lanzó un comunicado donde informó que ambos focos están a 500 metros entre sí. El más grande ha quemado al menos 4 hectáreas y, si bien el segundo ha incendiado menos superficie, se encuentra en un cañadón de difícil acceso para el personal y medios aéreos.
A su vez, comunicaron que desde las 3 de la madrugada treinta y cuatro brigadistas –del Parque Nacional, de la localidad de Trevelin, de la Agencia Federal de Emergencias (AFE)– y bomberos voluntarios se movilizaron a la zona con botes semirrígidos, herramientas manuales, motosierras, motobombas y 55 tramos de manguera. Durante la mañana, trabajaron con helicópteros con helibalde, aviones hidrantes y anfibios y se sumaron nueve brigadistas más de la provincia Chubut y Catamarca.
Por este operativo de emergencia, el Parque restringió la navegación en el sector Sur del Lago Futalaufquen y en el Embalse Amutuy Quimey, ya que allí están recargando aviones y helicópteros. También cerraron por precaución las sendas La Balsa y Laguna Toro, así el personal puede abocarse al combate del incendio.
Acción humana o natural
Los anteriores incendios de esta temporada –desarrollados en la zona centro y norte del Parque Nacional Los Alerces— ahora están contenidos, es decir que se logró detener el avance del fuego al consolidar un perímetro. La baja de temperatura, las lluvias y nevadas importantes favorecieron que después de más de dos meses se pudiera contener. Los incendios comenzaron por tormentas eléctricas y tardaron en ser atacados.
En este caso, el Parque Nacional informó que se están analizando las posibles causas de origen del fuego, ya que no hubo tormentas eléctricas en la zona. Según Green Peace, el 95% de los incendios se deben a la acción humana: ya sea, por intencionalidad, negligencia o accidentes. El Parque comunicó que presuponen «intencionalidad“.
Con este enfoque, ya se ha hecho una denuncia penal y expertos en siniestros y peritos de la Policía Federal Argentina (PFA) fueron convocados para recolectar pruebas, determinar el origen exacto de las llamas e identificar a los “responsables” de estos fuegos de superficies menores.
Un ataque rápido
Thomas Kitzberger, biólogo del CONICET, recordó que esta temporada en el Parque Nacional Lanín han habido muchas tormentas eléctricas, aumentadas por el cambio climático, pero no han tenido grandes incendios. “Fue un cambio muy, muy interesante que se produjo en el Parque: las brigadas están empezando a entender la problemática de los de los incendios por rayos y han desarrollado protocolos muy eficientes de ir a apagarlos muy rápido», describió.
Para el experto en el ambiente norpatagónico, la clave de un ataque exitoso es su rapidez, más bajo las condiciones meteorológicas usuales en la zona: altas temperaturas, baja humedad y sequía. Por estas condiciones, la AFE mantiene en nivel de alerta rojo a Chubut –y a otras provincias norpatagónicas– por las condiciones de peligro de incendios.
Kitzberger propone que una vez que el fuego pase, habría que desarrollar un protocolo detallado para cuándo apagar un incendio y cómo hacerlo de la manera más eficiente. Los últimos grandes incendios fueron “muy educativos” e hicieron que técnicos y brigadistas aprendan sobre la marcha un nuevo patrón de comportamiento del fuego. Cada año la superficie afectada por incendios se triplica.
Esto se debe a cambios climáticos que favorecen la sequía y hacen que los incendios sean cada vez más frecuentes.
“Si algo bueno podemos sacar de este desastre, es que las brigadas están aprendiendo un montón. Pero el costo asociado a ese aprendizaje es demasiado alto: las personas han perdido casas, animales, todo lo que tienen», destacó. Así hay que trabajar en la erradicación de los pinos exóticos –que se incendian más facilmente– y en un cambio social y cultural que “vaya en dirección a tener planes más coherentes y más sustentados por la ciencia».
“Nos tocó un momento difícil desde lo político y desde lo ambiental. Tenemos que salir de esa cuestión de que todo está mal y que hay que esperar a que cambie el gobierno. Si nos sentamos a esperar que cambie el gobierno, nos van a llevar puestos los incendios», concluyó el científico.







