Conflicto sanitario en Brasil, quejas de frigoríficos aquí y amenaza de ruralistas  

Se estabilizó el precio de los cortes en mostrador. Con restricciones, se mantiene alto el volumen de exportaciones, pero los ruralistas amenazan con medidas ante un cuadro que pintan dramático. 

El escenario del mercado internacional de carnes pareció conmoverse el fin de semana tras confirmarse la aparición de dos casos del virus EEB en Brasil, más conocido como «el mal de la vaca loca». Inmediatamente, por aplicación estricta de protocolos, el país vecino dispuso la suspensión de los envíos de carne bovina a China, por tratarse en los dos casos detectados de «vacas de descarte de edad avanzada», el tipo de animal que más demanda el gigante asiático. Aunque con el transcurrir de las horas fue bajando la tensión al concluir que se trataría de casos aislados y no de un brote de la enfermedad, la sensible situación en la industria frigorífica y la ganadería local volvió a centrarse en la disputa que, a estas horas, ocupa el centro del escenario local. ¿Está dando los resultados esperados la restricción a las exportaciones?

El 31 de agosto vencía la suspensión de exportaciones para cierto tipo de cortes (los de mayor demanda interna) y otras restricciones (cuotificación) para los envíos a destinos que no estuvieran atados a acuerdos especiales de estado a estado (cuota Hilton a Unión Europea y otros convenios con Estados Unidos y Colombia, cortes Kosher a Israel). Estas medidas se prorrogaron por 60 días, hasta el 31 de octubre, manteniendo una cuota del 50% del volumen promedio mensual exportado en el segundo semestre de 2020 para el resto de los destinos, entre los que prevalece China.

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El principal proveedor de carne a China es Brasil, que con cerca de 500 mil toneladas anuales enviadas representa el 38% de las importaciones asiáticas. Argentina es otro gran proveedor del mismo mercado, pero por debajo de las 300 mil toneladas anuales. De allí la enorme importancia que tendría, en proyección, una salida de Brasil de ese mercado por un período significativo. Y la presión que ello hubiera significado de frigoríficos y ganaderos argentinos sobre el gobierno para levantar todo tipo de restricciones a las exportaciones.

Las perspectivas actuales de los especialistas en materia sanitaria animal es que se trata de «casos esporádicos» y no se espera ningún escenario trágico, previendo entonces que Brasil vuelva a autorizar los embarques a China, bajo supervisión de este último país, antes de transcurrido un mes. Esta proyección es lo que evitó que los precios internacionales pegaran un salto mayúsculo al comienzo de esta semana, que por otra parte ya están significativamente elevados en términos históricos.

Las miradas, entonces, vuelven sobre el mercado local, donde se observan dos fenómenos verificables en los últimos 60/90 días, que coinciden con la vigencia de las restricciones a las exportaciones de carnes: una baja sensible en el precio de la hacienda (del 5 al 10 por ciento según tipo de animal) y una estabilización y hasta leve baja promedio en los precios de mostrador de los distintos cortes (entre el uno y dos por ciento en el bimestre julio/agosto).

Por el otro lado, hay quejas y advertencias del sector ganadero y frigorífico que resultan menos verificables: se sostiene que productores e industriales estarían sometidos a fuertes quebrantos por la paralización de exportaciones, que por otra parte provocaría una pérdida de mercados que después resultará muy difícil recuperar, y que el efecto «desaliento» por la caída de precios provocaría, a corto plazo, una reducción de la producción y consecuentemente mayores perjuicios tanto para el consumo interno como para la exportación. Un comunicado de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), replicó los dichos del Presidente de la Nación y negó que los precios al mostrador bajen por las restricciones a la exportación.

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El primer dato a revisar es qué pasó efectivamente con las exportaciones. Información de fuente privada señala que en agosto, se embarcaron por los regímenes exceptuados de restricción (Cuota Hilton, Cuota 481, convenios con Estados Unidos y con Colombia), un volumen cercano a las 10 mil toneladas. Dentro del cupo de envíos autorizados (50% de ventas mensuales del año anterior), fueron enviadas unas 29.500 toneladas, lo cual habría cubierto casi la totalidad del cupo. Además, habrían salido hacia Israel otras 3500 toneladas, aproximadamente, de carne kosher. De modo tal que el total de exportaciones de carne en el último mes alcanzaría a unas 43 mil toneladas, además de otras 10 mil toneladas de exportaciones de hueso con destino principalmente a China.

Si se compara esas 43.000 toneladas con el promedio de exportaciones alcanzado a esta altura del año en 2020, estaríamos en el 70% del nivel de entonces. Por otra parte, los precios de exportaciones promedio de este año están un 5% por arriba de los del año pasado (660 dólares la tonelada, aproximadamente, contra 630 en 2020). Es decir que, en valores, la diferencia con el año pasado se achica.

«No están perdiendo plata, ni los productores ni los frigoríficos. En todo caso, están ganando un poco menos que el año pasado, cuando los valores pegaron una trepada fenomenal», indican otras fuentes del sector que manejan aproximadamente las mismas cifras. «Tampoco es cierto que lo que dejan de exportar es pérdida, porque lo que no venden afuera, lo vuelcan al mercado interno, con precios mucho más elevados en términos reales que el año pasado. El cuadro dramático que pinta CRA o la Sociedad Rural no es real, no parte de un análisis económico sino de una postura política para justificar la oposición al gobierno y agitar una medida de fuerza», indican, anticipando un debate que seguramente tomará fuerza la semana que viene, una vez superada la fecha de las PASO y resurja la amenaza de un cese de comercialización de ganado.

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