Para el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, las bicis ecológicas son más importantes que cualquier otra cosa. Así lo denunciaron miembros de la comunidad religiosa, educativa y de la agrupación Palotinos por la Memoria, que repudiaron la colocación de una estación de el nuevo sistema de bicicletas naranjas que ofrece la gestión de Horacio Rodríguez Larreta por “obstaculizar por completo la visualización” del monumento que junto a vecinos de la Comuna 12 y organismos de derechos humanos levantaron en memoria de los sacerdotes y seminaristas palotinos asesinados durante la última dictadura cívico militar.

Integrantes de Palotinos por la Memoria denunciaron que durante la madrugada del viernes 3 de mayo, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires colocó “de manera inconsulta” una estación de bicicletas en la esquina de Estomba y Echeverría, frente a la Parroquia San Patricio, en el barrio porteño de Villa Urquiza, y junto al sitio de la memoria que recuerda a los sacerdotes Alfredo Kelly, Alfredo Leaden y Pedro Dufau y a los seminaristas Emilio Barletti y Salvador Barbeito, asesinados por el terrorismo de Estado en la madrugada del 4 de julio de 1976.

La decena de portabicicletas fue instalada sobre el asfalto, pero bloquea la visión de los símbolos que la comunidad construyó para recordar la masacre y a sus víctimas: unos monolitos, un mural, un cinerario parroquial y tres baldosas recordatorias que Palotinos por la Memoria, la Mesa por la Memoria y los Derechos Humanos de la Comuna y Abuelas de Plaza de Mayo construyeron y colocaron en un acto conjunto el año pasado, durante el último aniversario de la Masacre de San Patricio.

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Además de considerar que la medida de la gestión de Larreta fue “arbitraria”, integrantes de la comunidad sostienen que es “una provocación, un atropello hacia los vecinos” y “una nueva muestra de desprecio hacia cualquier tipo de producción simbólica que desde el espacio público se manifieste en contra del olvido y la impunidad y pretenda mantener en alto las banderas de Memoria, Verdad y Justicia”, denunciaron a través de un comunicado.

“Es una superposición bizarra y prepotente” la que generan las bicicletas, puestas por delante de los recordatorios, postuló Ramiro Varela, integrante de Palotinos por la Memoria. “Es un intento de censura a las voces que aportan a la memoria que no vemos como un hecho aislado. Hace un tiempo atrás, el gobierno tapó por completo un mural que hacía referencia a la temática en Avenida de Mayo al 700”, remarcó.

La comunidad está exigiendo que la flamante estación de bicicletas sea reubicada “en cualquier otro lado” así como “el inmediato cese de este tipo de acciones de censura que evidencian aún más el doloroso clima de época que hoy nos toca atravesar en materia de Derechos Humanos”. La comunidad religiosa, en tanto, solicitó lo mismo a la gestión vía carta formal, mientras que desde la Legislatura también se hicieron eco del hecho. La legisladora Paula Penacca, de Unidad Ciudadana, presentó un proyecto de declaración en el que expresó su preocupación por la instalación de los portabicicletas, mientras que su colega Andrea Conde exigió al Ejecutivo porteño que brinde información al respecto.

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