Lionel Messi dejó una nueva huella en la historia: pasó a ser el único jugador argentino que estuvo en seis Copas del Mundo. Como si fuera una pirueta del destino, lo consiguió exactamente veinte años después de haber jugado su primer partido, el 16 de junio de 2006 en Geksenkirchen (Alemania): aquella tarde mágica en que la Selección de José Pekerman le ganó 6 a 0 a Serbia y Montenegro con un gol suyo, el primero de los dieciséis que lleva anotados en los mundiales. Los últimos los gritamos todos.

Quedó dicho hace poco, pero no está de más reiterarlo, ahora que comenzó a sonar la música de su último baile con la casaca celeste y blanca: nada más se le puede pedir a quien dio todo lo que podía dar en la cancha y, en los últimos cinco años, logró un título del mundo, dos Copas América y la Finalissima Intercontinental de 2022 ante Italia.

A sus 39 años, que cumplirá dentro de una semana, Messi decidió jugar este Mundial por su compromiso vital con la Selección Argentina y porque disfruta pertenecer a un grupo humano que lo divierte, lo contiene, lo respeta y lo comprende. Y no lo llena de exigencias desmedidas. Si no hubiera sido así, se hubiera quedado en su casa.

Seguramente, su mejor momento se conjuga en tiempo pasado y sus piernas ya no tienen la frescura de sus años juveniles. Pero aun así le alcanzó para hacer un golazo y que le anularan otro por nada en el primer tiempo. Sus intervenciones fueron más espaciadas. Caminó la mayor parte del tiempo y aceleró solo cuando entendió que era imprescindible, como en la jugada de su gol. Pero generó vibraciones diferentes cada vez que tocó la pelota.

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Y, a cada paso, ratificó su magnetismo incomparable, su relación privilegiada con los hinchas. Como yapa, en el segundo tiempo se despachó con otros dos goles para completar un partido inolvidable, antes de salir reemplazado y ovacionado.

Tal vez el fútbol del mundo no esté tomando (o no quiera tomar) conciencia del momento histórico que estamos atravesando. Atrapados por la tensión competitiva de la Copa del Mundo, estamos viendo las imágenes finales de Lionel Messi con la gloriosa casaca de la Selección. Su último baile ha comenzado. De la mejor manera posible.

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