El escándalo por el fentanilo contaminado, que ya dejó al menos 96 muertos en la Argentina, sigue revelando detalles estremecedores. Una exempleada del laboratorio HLB Pharma, señalado como responsable de los lotes adulterados, aseguró que dentro de la planta “todos sabían que el lote había dado positivo” en los controles microbiológicos, pero que aun así fue liberado y distribuido.
“Se contrataba gente específicamente para completar planillas de análisis microbiológicos que no existían”, denunció. También reveló que los filtros de esterilización se reutilizaban y que las condiciones de higiene eran mínimas: “En pleno verano los chicos entraban en ropa interior, con las puertas abiertas, porque no se podía aguantar el calor”.
La ANMAT en la mira
El caso derivó en la declaración de estado de alarma por parte del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, cuyo secretario general, Julio Dunogen, confirmó que las muertes no fueron producto de sobredosis, sino de una contaminación bacteriana letal. Los estudios identificaron la presencia de Klebsiella pneumoniae y Ralstonia, dos gérmenes resistentes que, al ingresar al torrente sanguíneo, provocan septicemia y fallas multiorgánicas.
“Cuando dimos la primera alerta, en mayo, había apenas dos o tres casos. Hoy tenemos casi 100 muertos. Estas bacterias son tan agresivas que el cuadro es digno de una novela de misterio”, sostuvo Dunogen. El profesional advirtió además que el laboratorio no cumplía con ninguna norma de bioseguridad ni garantizaba la trazabilidad del producto, por lo que todas las clínicas recibieron la orden de descartar y devolver los medicamentos elaborados allí.
Tras cambiar la medicación a morfina, los médicos lograron estabilizarlo, aunque la bacteria ya había ingresado en su organismo. Giovanni sobrevive, pero enfrenta secuelas respiratorias que requerirán tratamientos de largo plazo. “Va a necesitar oxígeno en casa y la atención de muchos especialistas durante años”, lamentó su padre.







