En Líbano, las necesidades humanitarias están creciendo a un ritmo que supera la capacidad de respuesta de las organizaciones de ayuda. Así lo advierte la agencia de migración de la ONU, que ha lanzado un nuevo llamamiento de emergencia para recaudar fondos.

«El pueblo libanés está soportando el peso de una nueva guerra, otra más», declaró el viernes Mathieu Luciano, jefe de misión en Líbano de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Sus palabras reflejan el sufrimiento cotidiano de millones de civiles atrapados entre la violencia y la falta de recursos.

En este contexto, Luciano explicó en Ginebra que las organizaciones humanitarias «luchan por mantenerse al ritmo de la crisis que se expande rápidamente», porque «las necesidades están aumentando mucho más rápido que nuestra capacidad de respuesta».

Para hacer frente a esta emergencia, la OIM ha lanzado un llamamiento urgente de 19 millones de dólares, con el objetivo de ampliar sus operaciones durante los próximos tres meses. Entre sus prioridades se encuentran el monitoreo de desplazamientos, el acceso a refugio, la distribución de ayuda, los servicios de protección y la atención médica.

Sistema de salud cada vez más saturado

Por otra parte, la violencia no solo afecta directamente a la población, sino que también está llevando al límite al sistema de salud libanés, según alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este sentido, Christian Lindmeier, portavoz de la OMS, advirtió que «un número significativo de personas permanece en zonas de difícil acceso o de alto riesgo, incluidos adultos mayores, personas con discapacidad y quienes tienen movilidad reducida, con barreras para ser evacuados o recibir asistencia».

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Además, los hospitales se encuentran cada vez más colapsados, mientras que pacientes que dependen de tratamientos regulares enfrentan crecientes dificultades para recibir atención. Según Lindmeier, «las instalaciones de salud están cada vez más saturadas debido al aumento de casos de trauma». Asimismo, las personas con enfermedades crónicas, que requieren intervenciones vitales como diálisis, insulina u otros tratamientos esenciales, sufren interrupciones en su atención debido a los desplazamientos, los daños en la infraestructura sanitaria y las restricciones de movimiento.

Más de 11.000 mujeres embarazadas afectadas

Entre los grupos más vulnerables, las mujeres y niñas enfrentan algunas de las consecuencias más graves del conflicto, según el Fondo de Población de la ONU (UNFPA).

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