Los precios de los alimentos siguen siendo uno de los principales retos para el Gobierno. Esto se debe a su incidencia en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), pese a la reciente estabilidad cambiaria que logró la administración de La Libertad Avanza (LLA) tras el anuncio de la ayuda financiera del Tesoro de EE.UU.
El segmento de las verduras fue el que más afectó a los consumidores, con un incremento semanal del 3,8%, seguido por bebidas e infusiones (2,7%), aceites (2%), frutas (1,8%), lácteos y huevos (1,6%) y carnes (1,3%). El estudio también observó una baja ligera en los precios de las comidas listas para llevar, con un descenso del 0,3%.
Esta tendencia se refleja en otros estudios. Por ejemplo, el informe de Eco Go reportó un aumento del 0,9% en la primera semana de octubre en alimentos y bebidas, lo que llevó a recalcular la inflación de octubre a un 2,6%. Considerando las variaciones regionales, Analytica observó incrementos de entre el 4% y el 9% en el precio del aceite de girasol en la provincia de Buenos Aires, y aumentos de entre el 1% y el 3% en el azúcar, con picos del 8,6% en Misiones y el 4,6% en La Pampa.
Según las cifras oficiales del Indec, las bebidas alcohólicas fueron el segundo rubro con mayor aumento de precios en agosto de este año (3,5%, sólo detrás del 3,6% en transportes), mientras que los alimentos (1,4%) aumentaron por debajo de la inflación general (1,9%).
Inflación de septiembre: las proyecciones de las consultoras
Respecto del IPC Núcleo, el conjunto de participantes del REM estimó para septiembre un 2%. Y para los últimos meses de este año, pronosticó una inflación nivel general en torno del 2% mensual, al tiempo que volvería a situarse por debajo de esa línea a partir de enero próximo.
Para todo 2025, los analistas y entidades financieras esperan una inflación de 29,8%, con un incremento de 1,6 puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior.







