La “Sala de Espera”, donde se encuentra la exhibición permanente del Museo y Archivo Ferroviario de Chascomús, nos invita a realizar un recorrido por el universo ferroviario de Chascomús a través de cuatro ejes o paradas que se entrelazan como vías convergentes, armando un mapa de historias, oficios y experiencias que dieron vida al ferrocarril en la región.

El viaje comienza con “Los caminos del hierro en los pagos del sud”, que nos introduce al nacimiento del Ferro Carril Sud: la llegada de las primeras líneas al país, la Estación Chascomús como punta de rieles, y la transformación de la vida económica, social y cultural que el tren inauguró. Aquí el hierro no solo fue infraestructura: fue promesa e impulso, y a vez, fue símbolo de unión, lucha y reclamo de sus trabajadores.

En “Los días en las vías”, la mirada se desplaza hacia los catangos u obreros del riel, verdaderos artífices de este sistema vivo. Sus manos, herramientas y rutinas sostuvieron durante décadas la respiración del ferrocarril; cientos de historias de inmigración, esfuerzo y orgullo, contadas a través de los objetos que quedaron como vestigios de su labor.

“¡Todos a Bordo!” convoca a los viajeros, los que partieron, los que volvieron, los que solo pasaron una vez por esta Estación. Sus pasajes “picados”, sus valijas y los nombres que aún persisten en las paredes y bancos de la Sala, forman parte de la trama humana de este gran sistema. Aquí también nos detenemos en los mozos del coche comedor, figuras emblemáticas de aquellos largos viajes a Mar del Plata. Con sus pasos acompasados y su hospitalidad, transformaban el movimiento del tren en un espacio de disfrute y una experiencia compartida.

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Por último, “Cuidado con los trenes” rinde homenaje a las y los guardabarreras y señaleros, guardianes de los pasos a nivel y del cuidado del tránsito ferroviario, visibilizando el rol de la mujer en un mundo históricamente masculinizado. Entre faroles, banderines y movimientos precisos, ellas y ellos hicieron visible lo invisible: la seguridad, la coordinación y la confianza que permitieron que cada viaje fuera posible.

Esta exhibición permanente procura que el visitante pueda reflexionar acerca del ferrocarril no solo como un medio de transporte, sino como un tejido vital donde converge territorio, trabajo, comunidad y resistencia. Un entramado de historias que, aún hoy, continúa iluminando los caminos del riel.

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