Complicidad y cerco machista 

La postura de la alianza opositora es defender al diputado frente a una posible sanción en el Congreso por «inhabilidad moral».

A pesar al dolor de cabeza interno que causaron sus declaraciones misóginas contra Florencia Peña, no hay quien le suelte la mano a Fernando Iglesias en Juntos Por el Cambio. Si bien nadie salió a defenderlo corporativamente, más allá de algún que otro gesto de apoyo individual de parte de las figuras más reaccionarias del Pro, la postura oficial es la de protegerlo a toda costa ante el pedido de expulsión de la Cámara de Diputados impulsado por las legisladoras del Frente de Todos. La sanción por «inhabilidad moral», mientras tanto, ya ingresó a la Cámara de Diputados junto a una notificación del abogado de Florencia Peña solicitando que se avance con la expulsión tanto de Iglesias como de Waldo Wolff. Ahora, resta que la solicitud se apruebe en la comisión de Asuntos Constitucionales para que luego se debata en el Congreso.

«No he hecho ninguna de las declaraciones del tipo de las que se victimiza Florencia Peña. Jamas he insultado ni utilizado ese lenguaje soez que ella usa con ella misma y que muchas veces he escuchado de parte del oficialismo con respecto a nuestras colegas y no pienso disculparme de cosas que no he hecho», aseveró un Fernando Iglesias que, lejos mostrar cualquier tipo de arrepentimiento ante el malestar interno que generaron sus declaraciones, redobla la apuesta. «Me permití esta ironía, que me parece absolutamente inocente para denunciar este desastre que están haciendo», se justificó ayer en LN+, en línea con la postura que viene adoptando desde que le explotó en la cara la indignación generada por sus comentarios sobre «escándalos sexuales» en la residencia de Olivos: todo es una «victimización» que tiene como objetivo «ocultar la tremenda situación que atraviesa el país».

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Esta postura causó bastante enojo en un sector de JxC, especialmente entre las mujeres, muchas de las cuales no pueden ni verlo a Iglesias. Fueron varias las diputadas que salieron a repudiar sus dichos en los últimos días, desde Silvia Lospennato por el Pro, pasando por Carla Carrizo, Roxana Reyes y Karina Banfi, por el radicalismo, hasta Paula Oliveto, de la Coalición Cívica. María Eugenia Vidal, que es quien lleva a Iglesias como candidato en la boleta que ella encabeza, tuvo que recular de su original gesto de apoyo y finalmente decantó por un tibio «no acompaño su manera de expresarse«. Sin embargo, más allá del rechazo a la violencia de sus palabras, la principal fuente de bronca en la coalición opositora era que, con todo el escándalo generado, «se corrió el eje del tema central», es decir de las visitas a Olivos. «Funcionó como excusa para mover el foco, incluso entre los propios que después salieron a tuitear a favor o en contra de lo que dijo», se quejó un colaborador del Pro. Lo que podría haber sido un ariete de campaña contra del Frente de Todos quedó en las bravuconadas de siempre de Iglesias.

Más allá del revuelo interno que generaron sus declaraciones, el Pro tomó la decisión de no soltarle la mano y llamó a defenderlo corporativamente del pedido de exclusión del Congreso de las diputadas del FdT. «Es todo puro humo, como hicieron con lo de Ajmechet. El respaldo hacia Fernando es total», aseguró una vocera del Pro. La precandidatura de Iglesias – que es, en primer lugar, un hombre de Mauricio Macri y Patricia Bullrich – no peligra en absoluto y su negativa a rectificarse públicamente, tal como Vidal le había pedido en privado, no pareciera modificar este escenario. Hasta Lospennato, que fue una de las primeras en salir a criticar a Iglesias (lo que le valió varios costos internos), se manifestó en contra de su expulsión de la Cámara de Diputados: «Que los que piden la expulsión de Iglesias no hayan pedido la expulsión de Alperovich o se hayan callado en otros casos de grave violencia de género, como la violencia obstétrica que sufrieron las mujeres originarias del monte formoseño, me parece que le quita toda la legitimidad que tiene este reclamo», respondió a este diario.

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El futuro del pedido de expulsión
«El próximo paso es que se trate la solicitud en la comisión de Asuntos Constitucionales. Hay que ver qué tiempos lleva ese tratamiento. Estamos viendo que JxC levantó un cerco de protección y defensa para Fernando Iglesias, así que va a ser complejo construir los consensos para que ese proyecto se trate y tenga un dictamen afirmativo. Pero es el momento para definir cómo queremos seguir estos temas que hacen a la agenda feminista y marcan un límite social, por lo que creo que va a prosperar», explicó Mónica Macha, una de las 15 diputadas que, junto a Gabriela Cerruti, presentaron el proyecto de resolución que pide por la expulsión de Fernando Iglesias de la Cámara de Diputados bajo el argumento de «inhabilidad moral».

La solicitud ya ingresó a la comisión de Asuntos Constitucionales, en donde el oficialismo cuenta con las mayorías para dictaminarlo y mandarlo al recinto (en donde necesitará los dos tercios de la Cámara para expulsarlo). El principal problema radica en que el Congreso se encuentra virtualmente paralizado debido al comienzo de la campaña electoral y se requerirá de mucha voluntad política para ponerlo en funcionamiento antes de las PASO. A modo de empujoncito, el abogado de Florencia Peña, Fernando Burlando, notificó ayer al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, para que avance el pedido de expulsión de Iglesias y, además, de Waldo Wolff, quien también emitió comentarios misóginos contra la actriz.

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