El mercado de la ropa usada cobró impulso ante la necesidad de generar ingresos extra y el alto precio de la indumentaria nueva, de los rubros que más subieron.

El mercado de ropa de segunda mano cobró impulso con la pandemia debido a la necesidad de generar ingresos extra y el alto precio de la indumentaria nueva, junto a la creciente conciencia sobre el impacto ecológico de la moda.

«Conectamos a usuarias que quieren vender la ropa que ya no usan con gente que quiere comprar ropa de buena marca, en buen estado, a buenos precios», señaló Cecilia Membrado, fundadora y CEO del sitio online de ropa de segunda mano Renová Tu Vestidor (RTV).

Creada por Membrado y su socio Ignacio Basaldúa, la plataforma tiene presencia en ArgentinaChile Colombia con 1,5 millón de usuarias y es un espacio para publicar de manera gratuita ropa, calzado y accesorios de segunda mano para mujeres y niños, con una comisión en el caso de concretar la venta.

Con la pandemia aumentaron los productos publicados casi un 100%: el promedio mensual de productos publicados en 2019 fue de 100 mil y en el 2020 fue de 190 mil.

Membrado afirmó que «muchos en pandemia se quedaron sin trabajo y vimos que crecieron los productos publicados; el año pasado una usuaria generó ingresos por 4 millones de pesos, lo que da un promedio 300 mil pesos por mes».

Consideró que «muchos factores aceleran el uso de este tipo de plataformas, cuando las personas necesitan una fuente de ingresos adicionales se ponen más creativos, es economía colaborativa, como quien agarra su auto y se convierte en Uber, otro ve qué tiene en su vestidor y cómo hacer ingresos de eso».

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Por otra parte, el precio de la indumentaria y calzado aumentó 65% interanual en junio y se posicionó como el rubro con mayor alza de todas las categorías que mide el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

Al respecto, la fundadora de RTV detalló que el precio promedio por unidad de segunda mano en Argentina se ubica en torno a $ 1.500 pesos, muy por debajo de los valores de las prendas nuevas, y mencionó entre las marcas más vendidas Zara, RapsodiaJazmín ChebarNikeAdidasJackie Smith H&M.

En ese sentido, analizó que «la gente quiere seguir vistiéndose con las marcas que le gustan pero no está dispuesta a pagar un sueldo promedio en un tapado, entonces lo compra de segunda mano y luego lo vende, es un círculo virtuoso».

Brenda Andersen, fundadora junto a Constanza Darderes de la tienda Cocoliche Ropa con otra Oportunidad, dijo que «los precios que manejamos en Cocoliche son aproximadamente un tercio de los precios de la ropa nueva; son precios económicos pero al mismo tiempo tratamos de que sea una propuesta atractiva tanto para el que compra como para el que vende».

«A la hora de poner precios tomamos en cuenta el tipo de prenda, la marca y el estado», detalló.

Cocoliche cuenta con locales en La PlataPalermo y la tienda online www.somoscocoliche.com, donde se puede comprar y vender ropa de segunda mano cuidadosamente seleccionada con sistema a consignación, en el que el vendedor recibe 50% a medida que las prendas se venden, o sistema de venta directa, en el que el vendedor recibe 30% del precio de venta en el momento de entregar la ropa.

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«Con el inicio de la pandemia abrimos la tienda online, donde se puede comprar ropa para mujer, hombre y niños con envío a todo el país; esta tienda nos permitió llegar a todas las provincias; hoy la tienda online representa el 25% de nuestras ventas globales», afirmó Andersen.

En tanto, subrayó que «comprar y vender ropa usada es un hábito de consumo de moda más amigable con el planeta, reduciendo la contaminación provocada en el proceso de fabricación de ropa al extenderse la vida útil de una prenda ya fabricada; la moda sostenible es la moda del futuro».

«Creemos que, a la vez que las personas van a hacer circular y vender lo que ya no usan, se van a generar otras formas rentables de producir prendas con menos consecuencias negativas en el planeta», confió.

De igual modo, Membrado observó que uno de los factores que impulsa este mercado es «la conciencia social de lo contaminante que es la industria de la moda; hay marcas que tienen colecciones grandísimas y terminan quemando la ropa porque no lo llegan a vender».

Sandra Crowl, directora en administración en Carmignac, analizó que «el fast fashion no es sostenible desde el punto de vista medioambiental, dado que exige la utilización de ingentes cantidades de terreno y agua, además de generar toneladas de emisiones y residuos tóxicos».

De acuerdo con la especialista, este sector «es el segundo que más contamina el agua limpia a escala mundial (después del petróleo), y generará una cuarta parte de las emisiones de carbono en todo el mundo para 2050».

A modo de ejemplo, confeccionar un jean requiere de 7.500 litros de agua, que es lo equivalente a lo que una persona promedio consume en 7 años.

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