Las opiniones y pronósticos del candidato

El candidato a diputado es uno de los referentes de Juntos por el Cambio en el debate económico. En 2016, como comunicador, aplaudía el arreglo con los fondos buitre. También defendía el rápido levantamiento del cepo cambiario, los créditos UVA y la emisión de deuda a 100 años.

“El negocio terminó saliéndole muy bien a la Argentina. Después del acuerdo con los fondos buitre hay mucha confianza y ganas de invertir en el país. Se cambiaron títulos que tenían esos fondos al 9 por ciento anual por otros bonos que en el mejor de los casos estarán abajo del 8 por ciento, alrededor del 7 por ciento”, decía Martín Tetaz en abril de 2016, tras la primera colocación de deuda del gobierno de Cambiemos en los mercados internacionales. La emisión fue por 15 mil millones de dólares, 11.500 millones de los cuales se utilizaron para reconocer con creces el fallo del juez Thomas Griesa a favor de los inversores carroñeros.

Tetaz es uno de los referentes de Juntos por el Cambio en el debate económico nacional. Desde esta semana transparentó esa función al postularse como candidato a diputado por ese espacio, en la lista que encabeza María Eugenia Vidal. “Me encanta porque tiene los huevos bien puestos, porque se plantó a los poderes reales de la provincia de Buenos Aires”, declaró el ex columnista de Radio Mitre sobre la ex gobernadora en el acto de lanzamiento, lo que le valió más de un reproche por la referencia masculina. “Me encanta Patricia Bullrich. Cuando habla dice lo que muchos queremos decir”, agregó. “Mejores candidatos no podemos tener”, interpretó, aunque Bullrich finalmente decidió no presentarse tras una áspera confrontación interna con Horacio Rodríguez Larreta.

En su rol de comunicador, Tetaz fue un duro crítico de las políticas económicas del kirchnerismo y un entusiasta defensor de lo que hizo el gobierno de Mauricio Macri. El hecho de que aparezca en los primeros puestos de la lista en la Ciudad de Buenos Aires lo confirma como una de las espadas de la oposición para la confrontación de ideas económicas. Tetaz sostiene que será el segundo de la boleta porteña, lo que deberá oficializarse en una semana con la presentación definitiva de las listas.

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En su exposición de este viernes por la causa del Memorándum con Irán, Cristina Fernández de Kirchner aseguró que los fondos buitre conspiraron contra su gobierno a nivel internacional para forzar a la Argentina a pagarles lo que reclamaban. La vicepresidenta recordó que no sólo se negó sistemáticamente, sino que emprendió una cruzada en Naciones Unidas para ponerles freno a los especuladores de la deuda. “Logramos sacar por primera vez en la historia una legislación global de la ONU donde se establecía cómo se debía negociar la deuda soberana de los países”, puntualizó. Esa legislación fue clave para la nueva reestructuración de la deuda que le tocó encarar al gobierno del Frente de Todos, tras el virtual default que dejó el gobierno de Macri.

Pero aquella administración desechó el camino de la disputa en Naciones Unidas y se apuró a cerrar un rápido acuerdo con los fondos buitre, al punto de reconocer hasta el pago de honorarios de sus abogados por parte del Estado argentino. Tetaz, en ese momento, celebraba que el gobierno era “market friendly”.

“Qué quiere decir market friendly, tradúzcalo para nuestra audiencia”, le pedían en una entrevista radial al ahora candidato.

“El gobierno de Cambiemos respeta mucho más los derechos de propiedad y las reglas de mercado, para llamarlo de alguna manera. Obviamente eso es mucho más favorable para los mercados”, definía Tetaz.

La declaración ocurrió en abril de 2016, cuando el entonces ministro Alfonso Prat Gay y su secretario de Finanzas, Luis “Toto” Caputo, reinsertaban a la Argentina en el circuito de la deuda con una emisión mayúscula de títulos públicos. El arreglo con los buitres era indispensable para recuperar el crédito externo y, supuestamente, desatar una lluvia de inversiones que haría crecer la economía y generar condiciones para el repago de esa deuda.

“La Argentina pensaba juntar 15.000 millones de dólares. El plan era conseguir 11.500 millones para pagarle a los fondos buitre y cerca de 4.000 millones para financiar el gasto público. Pero se encontró con un apetito exagerado por los bonos argentinos. Hay un giro market friendly en la política económica”, analizaba Tetaz aquella primera emisión de deuda de Prat Gay y Caputo.

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Creo que no hay ningún antecedente de una colocación de bonos de un país emergente de tanta magnitud. La idea era juntar 15.000 millones y hubo ofertas por 67.000 millones, o sea más de cuatro veces lo que el Gobierno salió a buscar. Eso en castellano, para que la gente lo entienda, quiere decir dos cosas. La primera es que hay mucha confianza en la Argentina y ganas de invertir, lo cual es un buen dato. La segunda es que el Gobierno podrá conseguir mucha menos tasa de la que todos pensábamos. Hace un mes creíamos que por ahí iba a obtener dinero al 8 por ciento. Pero ahora el Gobierno habilitó una colocación a tres años abajo del 7 por ciento. Es una muy buena noticia porque quiere decir que el negocio terminó saliéndole muy bien a la Argentina, porque cambió títulos que tenían los fondos buitre que crecían al 9 por ciento anual por los intereses y los punitorios por otros que van a crecer abajo del 8 por ciento, alrededor de 7 por ciento”, completó.

La confianza y las ganas de invertir de los fondos globales se concentró en el negocio financiero, con altas tasas de interés para remunerar sus colocaciones en bonos del Estado y letras del Banco Central. El esquema market friendly se completaba con la libertad absoluta para comprar divisas y sacarlas del país. Con esa bicicleta se fugaron 86.000 millones de dólares entre 2015 y 2019, una cifra inédita que equivale a dos veces las reservas actuales del Banco Central. Los inversores llegaban, ponían la plata «a trabajar» con las altas tasas de interés y, pasado un tiempo, compraban más divisas de las que habían ingresado y las volvían a girar al exterior.

Ese mecanismo ruinoso era un esquema insostenible que terminaría en una explosión de endeudamiento y caos económico, se afirmaba, como finalmente ocurrió.

Pero Tetaz tenía otra visión. Por ejemplo, lo expresó cuando el gobierno de Cambiemos concretó la emisión de un bono a 100 años. «Ojalá podamos analizar estos temas tan delicados con más pragmatismo y menos prejuicios ideológicos», pedía. «Lo primero que quiero explicar es que no es cierto que a esa deuda la vayan a pagar nuestros nietos. La verdad es que, dentro de 100 años, crecimiento económico mediante, ese dinero que hoy representa el 0,5 por ciento del PIB, será probablemente el 0,0025 por ciento de nuestra economía«, estimaba. No le creyó ni el editor de la sección económica del Financial Times, Robin Wigglesworth, quien lanzó una encuesta sobre cuál era la «locura más grande» para el mercado, si el bono a 100 años de Argentina, el bono a 10 años de Grecia o la valoración bursátil de la empresa de medios Vice. El 70 por ciento respondió que la mayor locura era el bono argentino a un siglo.

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Como se indicó, la timba financiera fue posible con la eliminación de las restricciones a la compra de dólares que hizo Cambiemos a poco de empezar su gestión y la quita de controles de capitales para habilitar la libre entrada y salida de esas divisas.

«Normalizamos el sistema cambiario que era un desastre con el cepo y logramos salir mucho antes de lo que se esperaba. Ese es un paso positivo», evaluaba Tetaz. El gobierno de Macri, como se sabe, terminó declarando el default de la deuda en pesos y reinstaurando el cepo cambiario antes de abandonar el poder. Y también realizó operaciones de dólar futuro para tratar de impedir la corrida de los financistas que terminaron por darle la espalda al gobierno tras las palmadas y los elogios del comienzo. Tetaz, para ese entonces, ya había cerrado su cuenta en Twitter, también porque en el inicio de las devaluaciones de 2018 había asegurado que «el dólar tiene más para bajar que para subir».

El candidato a diputado nacional ahora ha vuelto a Twitter y defiende los créditos UVA, entre otras cuestiones. Es un buen aporte para el debate entre las fuerzas políticas de cara a las próximas elecciones, porque permite transparentar las posiciones.

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