Carla Vizzotti ingresó al Salón San Martín, en el segundo piso del Ministerio de Salud, disculpándose por los estragos que los husos horarios de Rusia y China hacen en su ritmo circadiano. Las negociaciones permanentes con laboratorios en las antípodas o casi de la Argentina recortan las horas de descanso. Pero la coyuntura crítica no admite pausas, ni en el despliegue de recursos sanitarios ante la pandemia ni en la difusión de información precisa sobre las herramientas con las que se la combate.

Por eso, y en poco más de una hora, durante un desayuno con periodistas en la sede de su cartera, la ministra entregó un pormenorizado análisis de los avances del plan estratégico de vacunación contra el Covid-19, de las perspectivas que se abrirán con el arribo de al menos 5 millones de nuevas dosis este mes, y de las tendencias epidemiológicas de la que llamó esta “tercera ola”, el aumento exponencial de casos que se generó después de la del verano y que, con las restricciones implementadas, comienza a mostrar un leve descenso, aunque estabilizada en una altísima meseta de más de 20 mil contagios diarios.

También aclaró informaciones confusas que circularon en medios corporativos, particularmente sobre los intervalos mínimos para administrar la segunda dosis, destacando que las vacunas para completar el esquema de inmunización de quienes recibieron Covishield y Sinopharm ya están aseguradas, lo mismo que el componente 2 de Sputnik V. Si bien hasta aquí el país solo recibió poco más de un millón de la segunda dosis de la vacuna rusa, Vizzotti fue taxativa al asegurar que el contrato firmado con el Fondo Ruso de Inversión Directa es por 15 millones de esquemas vacunatorios (es decir, un total de 30 millones de dosis distribuidos entre componentes 1 y 2).

“Ese crecimiento exponencial se detuvo –comenzó Vizzotti–. Estamos viendo, sobre todo en AMBA, una tendencia al descenso. Necesitamos que esa tendencia se profundice y acelere. Pero todavía tenemos un número muy importante de casos diarios. Y todavía tenemos tensión en el sistema de salud”.

Explicó que, como en la primera ola de la pandemia, del epicentro que es el AMBA la irradiación hacia las provincias ya empezó a provocar tensión en sistemas de salud provinciales que en 2020 no habían tenido gran ocupación de camas de terapia intensiva, como La Pampa, Catamarca o Formosa. Y volvió a trazar el cuadro de restricciones con las que se busca generar un mayor impacto sanitario en la contención del virus, minimizando en lo posible el impacto social, económico y emocional en la población.

“Es importante destacar que, con un sistema de salud mucho más robusto que al comienzo de la pandemia, hemos podido dar respuesta y evitar el desborde del sistema, a pesar de ese pico mucho más alto y más rápido de contagios que se generó este año, mayor que el del año pasado”, destacó la ministra, y agregó que el fortalecimiento del sistema continúa, con el reparto, por ejemplo, esta semana, de otros 200 respiradores, de un total de 3682 ya distribuidos por el Estado nacional las distintas jurisdicciones.

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Señaló los tres factores claves de este momento de la crisis sanitaria. Un equipo de salud ya vacunado pero muy tensionado tras más de un año de pandemia. La circulación en aumento de las nuevas variantes del Covid-19, que suman transmisibilidad y letalidad. Y, por supuesto, el impacto de la vacunación, con un dato central: la progresiva disminución de la proporción de personas de mayores de 70 años en las internaciones y en los índices de mortalidad.

Vizzotti mostró un dato sugestivo, que da cuenta de los resultados promisorios del operativo  de inmunización. Según un estudio de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), el 5,4% de las personas internadas en UTI recibieron la primera dosis de la vacuna, y menos del 1% recibieron las dos. El resto son personas que todavía no fueron vacunadas.

La ministra actualizó el total de dosis ya recibidas, contando el vuelo arribado desde Moscú en la madrugada: 12,7 millones de vacunas. Y zanjó las dudas respecto de un lote de 300 mil dosis de Sputnik V que permanece en depósito y aun no fue distribuido. Como el Instituto Gamaleya incorporó unas cinco nuevas plantas que fabrican la vacuna en Rusia, y esas vacunas provienen de una de esas plantas, resta todavía formalizar una serie de validaciones que debe autorizar ANMAT. Algo similar ocurre con las otras 700 mil (200 mil del anteúltimo envío y las 500 mil que llegaron en la madrugada): se las envió con un nuevo formato de certificación que añade validaciones accesorias de ensayos clínicos para que realicen las autoridades de la ANMAT. “Pero no están retenidas ni nada parecido –despejó dudas Vizzotti–. Es más información, parte del proceso de control de calidad, que sirve para reafirmar que las vacunas que se usan en la Argentina son seguras y eficaces. ANMAT sabe la importancia de acelerar esos procedimientos. Se hace todo lo más rápido posible, pero para hacerlo bien”.

Antes del invierno

Aunque la ministra de Salud evitó poner fechas (“estamos minimizando los tiros en los pies”, se permitió bromear), el escenario que se abriría con la llegada en el transcurso del mes de mayo de al menos 5 millones de dosis genera un fuerte desafío para la cartera sanitaria. Y el horizonte deseable –como se dijo muchas veces en lo que va del año pero la proximidad temporal de ese hito vuelve a ponerlo de relieve– es llegar a vacunar a toda la población de riesgo antes de que comience el invierno.

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Según explicó Juan Manuel Castelli, subsecretario de Estrategias Sanitarias y también presente en la reunión informativa, la población objetivo (mayores de 60 años, menores de 60 con factores de riesgo y personal estratégico de salud, educación, seguridad, etc) se ha calculado en poco más de 14 millones de personas.

Buena parte de esa población ya fue vacunada: el 71% de la franja etaria de 60 a 69 años; el 83% de los de 70 a 79; el 75% de los mayores de 80. De acuerdo a la última actualización del Monitor Público de Vacunación, ya se aplicaron 9,5 millones de vacunas (7,9 millones con la primera dosis, 1,6 millones con ambas). Con una fuerte disponibilidad de vacunas, la tarea central será ahora optimizar la logística de distribución a las provincias y de aplicación en cada jurisdicción.

Hay un número mágico en el Ministerio: 1.200.000 personas vacunadas en una semana. Fue el máximo éxito logístico del plan de inmunización contra el Covid-19, alcanzado en la Semana 15, a mediados de abril, cuando se conjugaron dos factores: el arribo de varios lotes consecutivos al país y, por consiguiente, una amplia disponibilidad de dosis en los vacunatorios, y una gran cantidad de turnos ya programados y asignados en cada distrito.

En el Ministerio creen que en la segunda mitad de mayo se puede recrear esa logística aceitada, es más, que se puede escalar y superar ese número de 1.200.000 aplicadas en por semana, pero prefieren ser cautos porque trabajan con muchos eslabones, y los últimos –las postas vacunatorias– no dependen del Estado nacional sino de cada provincia.

Con alta disponibilidad de dosis y esa performance de inmunización, un cálculo lineal indica que en seis semanas se podría completar la inmunización de toda la población de riesgo, al filo del invierno. Aunque la realidad suele no ser tan lineal. Un dato extra permite esperanzarse: las 3.960.000 dosis de AstraZeneca que llegarán desde Estados Unidos (y cuyo componente activo se fabricó en la Argentina) vienen en frascos multidosis, de 10 aplicaciones, y sólo necesitan una refrigeración de entre 2 y 8 grados Celsius. Es decir, que el grueso de las vacunas con las que se encarará el operativo de vacunación en las próximas semanas requiere una logística mucho más sencilla.

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La segunda dosis

Carla Vizzotti volvió a confirmar que todas las personas que recibieron la primera dosis completarán su esquema de vacunación. Los lotes recibidos de Sinopharm se están destinando a segundas dosis. Lo mismo ocurrirá con los que lleguen de AstraZeneca (con la misma formulación que las Covishield fabricadas en la India, usadas para la primera dosis).

Respecto de Sputnik V, hasta aquí se recibieron seis vacunas del componente 1 por cada dosis del componente 2. Vizzotti detalló la estrategia de “desincronizar” la recepción y aplicación de dosis, priorizando la inmunización inicial de más personas, y postergando completar el esquema en el caso de la vacuna rusa (la única que tiene dos componentes distintos).

Ante la pregunta sobre la “Sputnik Light” que ofrece el Instituto Gamaleya a otros países, de una única dosis equivalente a la primera que ya se aplicó en la Argentina, y si existe una pretensión de las autoridades rusas de que el esquema se interrumpa allí, Vizzotti fue terminante: “Rusia no pide nada. Los esquemas de inmunización se van a completar. El contrato se firmó por 10 millones de esquemas: el componente 1 y el 2, y se amplío a 5 millones de esquemas más”.

Y repitió que los intervalos entre vacunas son “mínimos, no máximos”. La espera de tres meses tras la primera aplicación podría diferirse sin que se pierda eficacia inmunogénica, apuntando, dijo, “al beneficio de estirar el intervalo para poder vacunar a más gente” (con la primera dosis).

Por último, Vizzotti se refirió al proyecto de ley con el que el gobierno busca en el Congreso “parámetros consensuados que permitan hacer frente a una situación que con las nuevas variantes se ha vuelto muy dinámica”.

Y reiteró que el Estado nacional sigue buscando alternativas terapéuticas en el esquivo mercado global de las vacunas. “Estamos negociando con todos”, dijo, y enumeró: Pfizer, Janssen, Cansino, y seguimos negociando con Sinopharm por la posibilidad de llegar a un nuevo acuerdo”.

“Estamos en un piso alto. Y tenemos que pensar que esto sigue en 2022 –cerró–. Que no hay posibilidad de decir: se terminó. Durante el verano también se pensó que había terminado. Está claro que con vacunas seguras y eficaces, estamos en una situación muy diferente, e irán disminuyendo la hospitalización y la mortalidad. Pero todavía, al ser algo tan reciente, no hay siquiera estudios de duración de la inmunidad de las vacunas. Entonces, las vacunas solas no son suficientes. Así que hay que redoblar el esfuerzo.”

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