La pandemia -con el prolongado aislamiento- detonó los problemas entre vecinos, que escalaron un 300 por ciento. Protocolos y fiestas clandestinas.

Durante los catorce meses transcurridos desde que se inició la pandemia, la vida casera se constituyó en una de las señales más distintivas del aislamiento en sus distintos niveles de gradualidad, desde las épocas más rigurosas hasta las más flexibles.

Lo cierto es que entre muchas otras consecuencias, la pandemia trajo cambios de hábitos, necesidades y realidades, tanto en la decisión de dónde vivir como en la forma de habitar cada uno de esos espacios.

Transcurrido todo este período, y con la sensación de que todavía estamos lejos de haber pasado lo peor, se pueden observar cambios concretos en edificios y barrios cerrados: una mayor cantidad y variedad de conflictos entre vecimos; nuevos puestos de trabajo, como el de logística para repartir productos; y novedades prácticas, tales como botones para denunciar fiestas clandestinas, resolver disputas y enterarse de las novedades on line.

Estas conclusiones se pueden extraer de las más de 100 mil unidades analizadas por Octavo Piso, una plataforma web para la administración de consorcios y barrios cerrados, que viene haciendo el seguimiento de la realidad del sector.

«Es un sistema de gestión integral- dicen sus diseñadores- donde todas las operaciones se pueden hacer con el sistema, y una herramienta para propietarios, administradores y proveedores para comunicarse e informarse sobre lo que sucede en su área, además de un canal para el pago de expensas y verificar las deudas» (www.octavopiso.com.ar).

Conflictos a la orden del día

El aumento de los problemas entre vecinos, al estar mucho más tiempo todos en sus casas, se puede observar en la cantidad de mails que la plataforma recibe. Ese aumento fue del 300% y según afirma Nicolás Rossi, director y uno de los fundadores de la plataforma, esa misma percepción fue compartida por los propios administradores.

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Las denuncias más habituales tuvieron que ver con gente que se reunía sin cumplir los protocolos dispuestos por el Gobierno, así como también, en menor medida, autos mal estacionados.

Frente a esa situación, la plataforma desarrolló un módulo interactivo de Infracciones, mediante el cual cada propietario puede hacer un descargo, y si el mismo no es aceptado, el valor de la multa automáticamente se imputa a la expensa.

Otro cambio que trajo la pandemia fue la necesidad de incorporar un botón –a partir de una aplicación en el celular- para denunciar fiestas clandestinas, algo que se desarrolló, a pedido de los administradores, en el segundo semestre de 2020.

«Es un botón que rápidamente le permite a un propietario o a alguien del consejo, denunciar un lote en el cual se esté llevando a cabo una de estas fiestas. Eso envía una notificación inmediata a la guardia y al administrador, para que puedan ir en el momento a corroborar la situación», explica Rossi.

Esto, según Rossi, incluyó desde ver a vecinos sin barbijouso no correspondiente de lugares comunesruidos molestos (que se incrementaron por la mayor presencia de la gente en sus casas) o fiestas y reuniones de mucha gente.

«Otro módulo que se usó muchísimo en pandemia fue el de los comunicados, siendo que casi de manera diaria salían nuevas disposiciones, y de esa manera se puede llegar de manera rápida y eficiente a todos los vecinos», señaló Diego Espada, socio de Rossi en Octavo Piso.

Según afirma Rossi, socio fundador y uno de los directores de esta plataforma junto a Espada, el informe se realizó en viviendas de todo el país, en un 75 % de edificios y el resto en barrios cerrados, en su gran mayoría en CABA y Gran Buenos Aires, pero también en otras provincias y ciudades importantes del interior.

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Rossi señala que entre los cambios más importantes, se generó que hubo un gran vuelco a la bancarización en el pago de expensas y gastos generales, así como los comunicados internos por diferentes temas. Cuenta que «antes todavía existía ese rito de ir a pagar en persona, o que de administración fueran a cobrar a los propietarios, y eso desapareció con pandemia, y ya las expensas se envían vía mail».

También dejaron de existir las reuniones de consorcio típicas en el pasillo del edificio o en algún SUM (Salón de Usos Múltiples), y se instrumentó un modelo en asambleas a través de las redes de internet.

Contra algunas suposiciones, Rossi remarca: «No hubo un nivel de gastos mucho mayor en este tiempo, porque si bien se incrementó el tema de elementos de limpieza y prevención, en el resumen final de gastos no se expresa con tanta diferencia». Lo atribuye a varios factores, entre ellos que «la instrumentación durante varios meses del ATP como aporte a los sueldos de encargados, y la interrupción de arreglos y obras de remodelación, compensó el nivel de gastos».

«A partir de octubre -dice- hubo un crecimiento de denuncias, cuando se liberaron algunas actividades, ya que se producían excesos. Así, en diciembre registramos más de 100 denuncias, que se traducían en multas a los infractores, siempre de acuerdo a los reglamentos internos de cada edificio o consorcio».

Más control en barrios cerrados

En los barrios cerrados también se generaron nuevos conflictos o problemas, dado el modo diferente de vida que exigía el aislamiento. Entre los temas que surgieron, lo habitual era que la correspondencia fuera recibida directamente en el puesto de ingreso, pero siempre estuvo pensado para sobres o envíos ocasionales. Con el aislamiento obligatorio, la situación fue completamente otra: el volumen de paquetes creció exponencialmente y empezaron a presentarse problemas de productos perdidos, reclamados, y retrasados.

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Eso hizo, que desde la plataforma se sumara un módulo para que todo ese control y seguimiento se realice allí mismo, con notificaciones y avisos on line.

«Lo que notamos en varios barrios cerrados es que hubo un incremento de las infracciones, por dos motivos principales: 1) la gente comenzó a pasar más tiempo dentro del barrio y 2) mucha gente nueva se mudó a un barrio y es común que al principio no estén atentos a las normas», señala Rossi.

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