Arq. Lucio Plorutti Dormal
Colegio de Arquitectos de Chascomús

El urbanismo nació a través de la necrología, cuando los seres humanos aún éramos nómades. El respeto por los difuntos, tradición ancestral en nuestra especie, llevó a erguir las primeras tumbas y cementerios; verdaderas moradas y ciudades para los muertos. El ejemplo más impresionante ha sido el antiguo Egipto, con sus pirámides, esfinges, y templos para nobles y faraones. Luego los griegos comenzaron con los templos y palacios republicanos, que adoptaron los romanos y perfeccionaron en un patrón urbanístico para la fundación de nuevas ciudades; arrancando por los caminos del cardo (norte-sur) y el decamano (este-oeste) para organizar a las urbes ortogonalmente. O sea, el urbanismo surge de las ideas, primero mortuorias y luego democráticas e imperiales. Prosiguen las ciudades medievales, luego el urbanismo renacentista y barroco, y finalmente las ciudades industriales y post industriales. Así es que nos acercamos a los asentamientos humanos de hoy.

Chascomús nace como un fuerte militar que se convierte en pueblo colonial. Durante el siglo XIX fue extendiéndose y ya en el siglo XX comienza a consolidarse. Muchos elementos conforman nuestra actual comarca, desde las Leyes de Indias hasta los Bulevares y la Costanera; como también el paso del ferrocarril y la ruta 2. Nuestro pueblo lacustre aún no llega a ser ciudad demográficamente, pero se acerca cada vez más. La extensión se ha vuelto polifacética entre lo público y lo privado, con loteos de barrios cerrados y otros públicos más espontáneos. De todas formas, surgen junto a este crecimiento las barreras urbanas. La más famosa sigue siendo la traza ferroviaria, que hoy ha sido levantada para dejarnos un vacío estratégico que une lo que ayer estaba separado. El potencial urbanístico de este remanente es incalculable, y desde hace décadas se estudian posibilidades para su reciclaje.

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Existen tres posturas distintas para ello. La más básica es el completamiento de la trama urbana mediante el loteo de dichos terrenos. La más compleja sería la propuesta de una vía de circulación peatonal-vehicular; y la intermedia una parquización lineal. De estas tres variables surgen otras, combinadas como peatonales comerciales, expansiones verdes, y redes vehiculares. El vacío urbano que deja es estratégico dado que es una diagonal que une dos extremos, pasando por el centro mismo de la ciudad. Además, esta disposición permite también macro mallas como agua potable, la cloaca mayor, etc. Ideal pues concluye en la planta depuradora. Imagínense entonces dos corredores verdes vehiculares, uno desde la ruta 20 hasta Escribano y otro desde Av. Alfonsín hasta el cementerio; con un sector peatonal-comercial desde Libres del Sur hasta Yrigoyen, y otro de parques lineales desde este bulevar hasta Av. Alfonsín. Esto es lo que está planificado, faltando el proyecto para su ejecución. Y la mejor manera de obtener un proyecto eficiente es a través de un Concurso Público, el ejercicio más democrático para abarcar cuestiones como estas; crucial para resolverse durante la década actual.

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