Entre noviembre de 2015 y 2020 los costos salariales bajaron un 23,8 por ciento

La caída de los costos laborales, que contrata con el incremento de los beneficios empresarios, es un dato clave estimado por Cifra de cara al acuerdo de precios y salarios.
Entre noviembre de 2015 y el mismo mes de 2020 los costos salariales en promedio bajaron un 23,8 por ciento. En cambio, el margen de beneficios sobre el PBI pasó del 46,4 por ciento en 2017 al 50,4 por ciento en el promedio de los primeros tres trimestres de 2020, lo que equivale a un incremento del 8,7 por ciento. “Este diagnóstico del estado de situación de los salarios y los beneficios resulta de particular importancia en el marco de la apertura de las negociaciones paritarias y el intento del gobierno de llevar a cabo un acuerdo de precios y salarios”, indican los investigadores Pablo Manzanelli y Cecilia Garriga, del CIFRA-CTA. Los datos forman parte del próximo informe sobre el descenso del salario real.El gobierno encabeza la mesa de diálogo tripartita con el  objetivo de discutir, entre otros temas, cómo hacer para que el salario recomponga al menos una pequeña parte de lo perdido en los últimos años. Para el Ejecutivo, éste no sólo es un objetivo político sino también de carácter macroeconómico, ya que una mejora del poder adquisitivo redunda en mayor consumo y en consiguiente en una mejor dinámica de la producción y el empleo. La situación de heterogeneidad entre las empresas, amplificada por el impacto de la pandemia, convive con este lustro de caída de salarios.

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Al mismo tiempo, hay una dinámica de las ventas que completa el análisis: a la cabeza de los sectores beneficiados están los exportadores, seguidos de los productores de bienes que vienen en terreno positivo. En la cola del sector de servicios, en general más afectado por la pandemia, están los rubros gastronómicos, hotelería y turismo y cultura.

Poder adquisitivo

El CIFRA plantea una distinción entre los salarios y los costos salariales. Mientras los primeros son la medida del poder adquisitivo de los trabajadores, los segundos definen el peso salarial sobre los costos de producción, lo cual es relevante para los empresarios.

El promedio de los salarios reales de los trabajadores registrados en el sector privado cayó 15,4 por ciento entre noviembre de 2015 y el mismo mes de 2020. Es decir, en promedio el asalariado registrado puede comprar un 15 por ciento menos que hace cinco años, como consecuencia de que la inflación superó a la evolución salarial. En el caso de los asalariados públicos, la reducción es de casi el 30 por ciento. Y la lógica indica que también sea peor el rendimiento de los salarios para los trabajadores no registrados.

El informe desagrega la caída del 15,4 por ciento en los salarios registrados, lo cual arroja datos interesantes. El promedio de caída asciende al 23,2 por ciento en el caso de los trabajadores registrados con más de cinco años de antigüedad en el puesto laboral. A nivel sectorial, todos los rubros anotan caída del salario real en relación a 2015. El peor resultado se da en hoteles y restaurantes (-37,5 por ciento), seguido de transporte y comunicación (-22,0), industria (-18,2), enseñanza (-18,1) y comercio (-18,0).

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De las 295 ramas sectoriales analizadas por el CIFRA, sólo 21 registran mejoras del salario real en los últimos cinco años. En cambio, 274 ramas tienen caídas, de las cuales 95 ramas muestran bajas de más del 25 por ciento en el salario real.

Costos salariales y márgenes de ganancia

El informe del CIFRA detalla que “la aceleración del proceso inflacionario estuvo motorizada por los precios mayoristas: La variación del índice de precios al consumidor entre marzo de 2018 y noviembre de 2020 fue de 190 por ciento, mientras que el índice de precios mayoristas ascendió 233,1 por ciento”. Los investigadores explican que “desde la perspectiva de los empresarios el análisis de la evolución de los salarios no se debe hacer a partir del poder adquisitivo de los mismos sino de los costos que le representan a los empresarios. Es decir, evaluar los salarios en relación a los precios mayoristas en lugar de los precios al consumidor”.

Si se compara la evolución de los salarios nominales respecto de los precios mayoristas (en lugar de los minoristas), la caída del costo salarial es del 23,8 por ciento en promedio desde 2015. En contraposición, hay una suba promedio de las ganancias empresariales del 46,4 por ciento de la “torta” del PBI en 2017 hasta el 50,4 por ciento en 2020. Los rubros en los que se asiste a un incremento superior del peso de las ganancias son transporte, almacenamiento y comunicaciones, intermediación financiera, y la industria. En cambio, el movimiento ascendente de las ganancias no se verificó en los sectores de construcción, hoteles y restaurantes y servicios sociales y de salud.

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