Con el lema “Ozono para la vida”, este año se celebran los 35 años de la Convención de Viena y los 35 años de Protección Mundial de la Capa de Ozono. En 1985, se aprobó el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, entrando en vigor en el año 1988.

En este sentido, bajo el Protocolo de Montreal del Convenio de Viena, los gobiernos, los científicos y la industria se comprometieron a trabajar juntos para eliminar el 99% de todas las sustancias que afectan negativamente y reducen la capa de ozono.
Es así que, gracias a este protocolo, la capa de ozono se está recuperando y se espera que vuelva a valores anteriores a 1980 para mediados de siglo. De esta manera y para respaldar el Protocolo, la Enmienda de Kigali que entró en vigor en 2019, trabaja para reducir los hidrofluorocarbonos (HFC), gases de efecto invernadero (GEI) con un gran potencial de calentamiento climático y dañino para el ambiente.
Un esfuerzo internacional conjunto ha permitido la eliminación y reducción del uso de sustancias que agotaban la capa de ozono, ayudando no solo a protegerla para la generación actual y venidera, sino también a mejorar los resultados de las iniciativas dirigidas a afrontar al cambio climático. Todos estos esfuerzos han protegido asimismo la salud humana y los ecosistemas reduciendo la radiación ultravioleta del Sol que llega a la Tierra.

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