El obispo católico de San Justo, Eduardo García, y un grupo de once sacerdotes que trabajan en barrios populares de La Matanza, emitieron un comunicado sobre el impacto de la covid-19 en esa parte del territorio bonaerense en el que demandan «cada vez con más urgencia la necesidad de que exista un Estado inteligentemente presente y dialogando con la comunidad organizada para responder a la emergencia producida por la pandemia».

Tras señalar que «estamos entrando en el momento más crítico de la pandemia y nuestras parroquias están acompañando a sus comunidades con muchas acciones», los curas dicen que «no podemos ni queremos suplir al Estado, pero podemos y queremos colaborar, para lo cual «la comunidad se organiza colaborando con el cuidado de nuestro pueblo y sumando a las estrategias del Estado». Afirman que es algo que constatan «día a día, sobre todo en innumerables mujeres de nuestros barrios que están haciendo un enorme trabajo invisible y silencioso».

Por todo ello los sacerdotes reclaman «el trabajo articulado entre el Estado y los distintos actores que nos encontramos trabajando en los barrios» porque «no basta una intervención Estado céntrica que cree poder solucionar todos los problemas directamente y sin otros actores locales, así como tampoco alcanza con comunidades que se organicen sin el acompañamiento del Estado». Para los curas, que pretenden «una Argentina unida en este tiempo de crisis, dolor y drama», es necesario «buscar estrategias que fortalezcan la red entre el Estado y las organizaciones comunitarias» que están trabajando en los barrios.

Los firmantes del documento sostienen además que «los vecinos y vecinas, las Iglesias, las organizaciones sociales y el Estado en todos sus niveles pueden encontrar soluciones integrales y viables a esta crisis y a la injusticia social histórica que se vive en nuestros barrios y que esta pandemia ha dejado al descubierto en carne viva».

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A partir de la experiencia generada en el acompañamiento de quienes viven en villas y barriadas de La Matanza, los curas presentan una serie de observaciones críticas a los operativos sanitarios en ese municipio: «a noventa días de la cuarentena, recién hace diez días que se han comenzado a realizar los testeos en nuestras barriadas y en algunos casos han sido simplemente encuestas», indicaron.  Agregan que «el operativo Detectar debería implementarse de modo estable en los barrios buscando acompañar la situación epidemiológica diaria de nuestra gente» porque «no alcanza con operativos que pasan una vez y se van», todo lo cual «se suma a las dificultades que ya se venían dando en la atención médica de nuestra gente».

El documento, de apenas dos carillas, incluye un largo enunciado de problemas que se detectan en la atención a los vecinos de San Justo porque -dicen- «en la mayoría de casos de nuestros barrios el protocolo de covid no funciona y en estas últimas semanas lo hemos comprobado de manera muy particular. Han sido nuestras parroquias las que respondieron a los llamados de los vecinos y efectuaron innumerables traslados para realizar testeos y consultas médicas en hospitales del distrito».

Entre otros reclamos, el obispo García y los curas aseguran que los teléfonos oficiales no dan respuestas, que los traslados no se dan a tiempo, que las personas que esperan resultados vuelven a sus hogares y no a lugares de aislamiento y que los resultados llegan demorados.

En la misma línea de denuncia el documento precisa que «muchas personas con covid confirmado vuelven a sus casas, que no son lugares apropiados para el aislamiento» por falta de agua y cloacas, hacinamiento y precariedad edilicia entre otros motivos. Esto sin perder de vista, agregan, que «muchos (de los afectados) están en situación de calle o ya no pueden sostener el pago de alquileres».

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Al señalar que «no se da un seguimiento regular de los casos de aislamiento» advierten que «hay poca presencia del Estado ayudando a que se cumpla con el distanciamiento social, el uso del barbijo, las reuniones en espacios públicos». Y agregan que dado que no se conoce la cantidad de personas afectadas por covid-19 en los barrios, «sin esa información es imposible recalibrar todo el trabajo comunitario que hacen nuestras comunidades».

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