«Salvador Dalí: en busca de la inmortalidad», documental que se estrena en cines argentinos el 27 de febrero, recorre la vida y obra del famoso pintor surrealista como una figura que «derribó todos los muros levantados por la realidad a través de su imaginación», en palabras del director del filme, el español David Pujol.

La impresionante fotografía de este film se evidencia ya desde el comienzo, con una sucesión de paisajes, por momentos paradisíacos, que recorren cada uno de los escenarios que el genio surrealista transitó a lo largo de su excéntrica vida –y que luego desandará el filme-, en una secuencia animada por la bellísima música de la danza árabe de El Cascanueces, de Tchaikovsky.

Dalí derribó todos los muros levantados por la realidad a través de su imaginación

David Pujol

Los escenarios centrales de su vida, como su casa de Portlligat, su natal Figueres y el castillo en Púbol de su amada Gala, son abordados a través de extraordinarios registros documentales, algunos de ellos, inéditos.

Entre un pasado remoto en blanco y negro, que revela numerosas fotografías y grabaciones de Salvador Dalí, hasta un presente a todo color, que bucea en los escenarios dónde aun hoy su figura «sigue viva», el documental recorre su trayectoria entre 1929 y 1989, año de su muerte.

Si bien se incluyen fotografías de Dalí niño, y la historia de su infancia y su familia, el foco de la producción está puesto en un año crucial en su carrera profesional (1929), cuando ingresa en el grupo surrealista -que dará origen a su más famosa obra de arte, «La persistencia de la memoria»- y donde conoce a Gala, su amiga, musa y amante, en sus propias palabras.

Tras este personaje, digamos, excéntrico, se esconde un hombre de una gran profundidad, muy sensible a la belleza y al trabajo bien hecho

David Pujol

El documental -que brinda además la oportunidad de volver a mirar muchísimas de sus más destacadas creaciones- forma parte de un proyecto global de difusión de la figura y la obra de Salvador Dalí en formato audiovisual, iniciado en 2015 por la Fundación Dalí, en colaboración con la productora DocDoc Films, que dirige Pujol.

-Pujol, han pasado 31 años de la muerte de Salvador Dalí. ¿Cuál diría que es su vigencia, su actualidad?

-La fundación Dalí realiza anualmente retrospectivas internacionales con gran afluencia de público. Los tres museos Dalí (es decir el triángulo daliniano) reciben alrededor de un millón y medio de visitantes cada año, son cifras de vértigo y creo que lo que está ocurriendo es que las personas se acercan siempre a lo auténtico. La personalidad de Dalí fue ante todo auténtica. El podría ser con toda certeza un influencer en este siglo XXI, porque su libertad y su verdad se imponen de forma contundente a la mediocridad y lo superfluo. Entiéndase por superfluo lo carente de esfuerzo y compromiso.

-Ha dicho que durante la realización del filme se había dado cuenta de que no conocía para nada a este personaje que todos creen conocer. En ese descubrimiento ¿Qué fue lo que más le impactó del artista?

-Creo que Salvador Dalí fue un hombre muy avanzado a su época, muy reflexivo, de una gran intuición vital e intelectual. Utilizó los medios de comunicación para afianzarse en un siglo XX convulso, violento y muy politizado. Durante sus largas estancias en Estados Unidos, asimiló el poder de la publicidad y todo lo que podía conseguir a través de ella, esto generó numerosas intervenciones ante las cámaras sacudiendo a la sociedad de tal manera que aun hoy en día perdura su legendaria manera de comportarse y hablar. Pero este hecho no debe confundirnos: tras este personaje, digamos, excéntrico, se esconde un hombre de una gran profundidad, muy sensible a la belleza y al trabajo bien hecho, a la excelencia, a la alta cultura y a los misterios de la vida a veces representados en la cosas más sencillas como por ejemplo un paisaje o un pescador trabajando en su barca. Es esa combinación por su fascinación entre los grandes maestros de la historia del arte y su amor por el paisaje en donde él nos enseña un camino que yo empecé a vislumbrar a medida que fui profundizando en el universo daliniano. Pude entender entonces que Dalí derribó todos los muros levantados por la realidad a través de su imaginación. Eso es lo que más me impactó y ese legado lo llevaré siempre conmigo.

-La película se centra en las tres geografías que marcaron al artista: Portlligat, la única casa-taller estable que poseía; Figueres, su ciudad natal, donde creó el Teatro-Museo Dalí; y Púbol, el castillo que Dalí regaló a Gala. ¿Alguno de estos tres sitios se ha convertido en su favorito luego de esta experiencia?

-Tengo la teoría que Dalí sigue paseando de forma espectral por las tres geografías. Seguramente es en Port Lligat en donde pasa más tiempo, su casa y su amado paisaje de Cabo de Creus (Girona), que impregna toda su obra. Pero yo, que me considero místico pero no religioso, es bajo la cúpula de su Museo en Figueres en donde percibo de manera especial su presencia, tal vez porque es donde está enterrado o tal vez porque es donde intuyo, de manera más tangible, la idea de templo y espiritualidad.

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