El coronavirus, considerado por China como su “emergencia sanitaria más grave” desde 1949, obligó este domingo a Corea del Sur a proclamar la alerta máxima, a Italia a establecer la cuarentena en varias ciudades, y varios países cerraron sus fronteras con Irán, principales focos del COVID-19.

Frente a la multiplicación de casos en Irán (43 en total) y de muertes (ocho), Turquía, Jordania, Pakistán y Afganistán cerraron sus fronteras o restringieron sus viajes con ese país.

Ante el rápido aumento de contagios, el presidente surcoreano Moon Jae-in decidió establecer “el más alto” nivel de alerta. La epidemia de COVID-19 está “en un momento decisivo. Los próximos días serán cruciales”, dijo.

Exceptuando el foco de infección del crucero “Diamond Princess” en Japón, Corea del Sur es, con 602 casos de contagio incluido unos 300 de la secta cristiana Shincheonji, y seis muertos, el país con el mayor número de enfermos después de China.

Dieciocho miembros de la secta diagnosticados positivos volvían de un viaje de peregrinación a Israel, donde se declaró un primer caso y cerca de 200 estudiantes que estuvieron en contacto con turistas surcoreanos están en cuarentena.

En Italia, el primer país en Europa en establecer una cuarentena, unas 52.000 personas se despertaron el domingo en zonas de confinamiento instauradas en Lombardía y Véneto.

En China, el balance se situaba el domingo en 2.442 muertos tras el anuncio de 97 nueva víctimas. Excepto uno, todos tuvieron lugar en la provincia central de Hubei, epicentro del brote. El ministerio de Salud informó de 648 nuevos contagios, por lo que ya hay alrededor de 77.000 casos en todo el país.

La OMS teme “la posible propagación del COVID-19 en los países cuyos sistemas de salud son más precarios”, advirtió su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Es el caso de muchos países africanos cuyas infraestructuras sanitarias y el personal médico están mal preparados para afrontar la epidemia. Por ahora, en el continente, solo Egipto ha confirmado una persona infectada.

Un estudio publicado el viernes por el centro de enfermedades infecciosas del Imperial College de Londres estima que “alrededor de dos tercios de los casos de COVID-19 salidos de China quedaron sin detectar a nivel mundial”.

En algunas ocasiones no se extremaron las precauciones. Japón confirmó el domingo que el virus se había diagnosticado en una pasajera del “Diamond Princess”, que regresó a su casa en tren después de haber sido considerada como un caso negativo.

Más de una veintena de pasajeros extranjeros se encuentran en el mismo caso.

La epidemia puede poner en riesgo la frágil recuperación de la economía mundial, afirmó este domingo Kristalina Georgieva, jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) ante los ministros del Finanzas y gobernadores centrales del G20 que se reúnen en la capital saudita.

“El virus COVID-19 ha afectado la actividad económica en China y puede poner en riesgo la recuperación” mundial, advirtió.

Carnaval de Venecia suspendido

La primera medida de confinamiento en el mundo fue decidida el 23 de enero para los 11 millones de habitantes de Wuhan, ciudad del centro de China donde surgió la epidemia.

Los países vecinos de Italia, como Francia, Suiza y Austria siguen con atención la evolución de la situación en la península, y se preparan para una “epidemia” de COVID-19. El nuevo ministro de Salud Olivier Veran estima “muy probable” la posibilidad de nuevos casos en Francia.

Como en Italia, Irán, con ocho muertos, el país con más víctimas mortales fuera de China, y 43 infectados adoptó medidas drásticas para luchar contra la epidemia, entre ellas el cierre de los establecimientos educativos en 14 provincias. Las autoridades de Teherán, anunciaron este domingo que la capital de 8 millones de habitantes será puesta en cuarentena si aumentan los casos.

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