La Liga Argentina por los Derechos Humanos está preparando un «lugar seguro» para los dirigentes sociales y políticos perseguidos por el golpe de Estado perpetrado en Bolivia. 

Por su proximidad con el Estado Plurinacional de Bolivia, la provincia de Salta será el lugar para recibir a los dirigentes sociales y políticos que integraron el gobierno del exiliado Evo Morales Ayma y están sufriendo las consecuencias de la represión de los golpistas. La Liga Argentina por los Derechos Humanos lanzó una campaña de solidaridad con “los compañeros que pudieran sentir la necesidad de buscar asilo político”, informó la delegada de la Liga por Salta, Bertha Lozano.

“Hay una persecución, lo sabíamos desde antes”, afirmó. Destacó que a partir de la renuncia obligada del mandatario boliviano, empezó una “cacería” de los referentes del movimiento social y político que encabeza Evo Morales.

Según Lozano, desde el lunes varios dirigentes se comunicaron con la Liga para iniciar el diálogo en busca de resguardo. Por eso se organizó una “red solidaria” con los organismos de derechos humanos y partidos políticos. “Es necesario que se sumen de alguna manera porque se va a necesitar mucho espacio para recibir a los dirigentes”, dijo.

Militantes de la Liga de todo el país llegarán a Salta en los próximos días. Será para concluir con la organización, acondicionar lugares y disponer de todo el acompañamiento jurídico hacia quienes lleguen a la provincia desde el vecino país.

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Ante ello, la Liga decidió emprender una campaña de recolección de fondos que permitan “sostener a los compañeros que se sintieran vulnerados y perseguidos” y brindar una ayuda «a los compañeros que se encuentren en la necesidad de exiliarse», afirmó Lozano.

Añadió que se prevé “contención en todo sentido”, desde el espacio jurídico hasta el lugar de resguardo.

Se habilitó una cuenta bancaria para recolectar las donaciones de quienes deseen colaborar. 

El servicio de recibir exiliados

Germán Lozano Cazón es un histórico militante de los derechos humanos en Salta. Nació en Tarija y vino a la provincia por razones de hostigamiento político durante la década del 60.

“En el 60 fui fiscal del Partido Comunista y ya no me dejaban estar tranquilo”. Lozano Cazón dejó su país a los 21 años, era referente del movimiento estudiantil y luego se convirtió en dirigente juvenil. La persecución por parte de la derecha de Santa Cruz de la Sierra llevó a que un día su madre le dijera: “tenés que irte”.

Instalado en Salta fue testigo, poco tiempo después de los golpes de Estado en su país, Chile y Argentina. El primero fue en Bolivia en 1972, encabezado por Hugo Banzer. Lozano Cazón, que también intrega la Liga Argentina por los Derechos Humanos, recordó que muchos de sus compatriotas bolivianos huyeron a Chile. “Se fueron al pueblo de la libertad y la democracia. Allí estaba Allende”.

Pero en septiembre de 1973 Chile sufrió también un golpe de Estado. Entonces chilenos y bolivianos vinieron a Argentina, sobre todo porque “el exilio más barato era Argentina”, porque había quienes no podían costearse un viaje a Europa y aún a otros países de continente americano.

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Con la caída de Salvador Allende, un viejo conocido de quien por entonces gobernaba la provincia, Miguel Ragone, la Liga se preparó para recibir a los perseguidos. “Trabajé mucho con los compañeros. Nosotros los cuidábamos hasta que se lograra el reconocimiento como refugiados”, explicó Lozano Cazón. El reconocimiento lo otorgaba Naciones Unidas. 

“Yo era el encargado de tener el contacto y la seguridad de los compañeros. El Partido (Comunista) se encargaba de hacer los trámites burocráticos. No es muy público lo que hacemos por preservar a quienes piden nuestra ayuda”, aclaró.

En 1976, militando en las filas de Ragone y siendo parte del Sindicato de Luz y Fuerza, fue el propio Lozano Cazón quien debió exiliarse por el golpe militar en Argentina. Volvió a Bolivia. “Me fui con mi hija”, relató.

El exilio «te condiciona mucho y duele mucho, pero lamentablemente lo tenés que hacer”, sostuvo. En relación a la situación actual de su país, dijo que entiende “el sufrimiento que los compañeros deben tener. El exilio es lo último en lo que pensas, pero es necesario”.

“Lo que más te duele es el desarraigo”, porque “dejás todo. Todo lo que dejás, te lo quitan, te lo queman y te lo arrebatan”, lamentó.

Aunque su desarraigo «empezó muy temprano» y no lo sintió «mucho”, dijo saber lo que es “tenés que huir y refugiarte”. “Un golpe de Estado es algo terrible”.

Sin conflictos en las fronteras

Salta tiene dos pasos fronterizos con Bolivia, en Aguas Blancas y Salvador Mazza. En diálogo con Radio Nacional Salta, el subsecretario de Control y Vigilancia de Fronteras de la Nación, Matias Lobos, dijo que la situación en esos puntos no presenta conflictos de envergadura.

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Los pasos no han sido cerrados, pero existe la complejidad de circulación por los cortes que se hacen en las rutas poco antes de llegar a la frontera. “Hay liberaciones momentáneas del paso para que pueda fluir algo de vehículos cada cuarenta minutos”, comunicó el subsecretario. En el caso de los pasos de a pie, “están ocurriendo con normalidad”, aseguró.

Lobos indicó que mantuvo diálogos con autoridades de Migraciones y desde allí le confirmaron que «no hay un flujo migratorio fuera de lo habitual, por ese lado estamos con normalidad”. “No hay ningún tipo de registro excepcional de movimientos de ciudadanos queriendo entrar al territorio argentino”, aclaró.

Lugareños de ambos puntos de paso entre los dos países informaron a Salta/12 que el intercambio se mantiene normal.

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