A través de su canciller, Jorge Faurie, el gobierno insiste en hablar de «crisis y vacío institucional», en lugar de golpe en Bolivia. La visión opuesta del socio radical y escenas de fin de ciclo en la Rosada

Aunque Mauricio Macri expresó que su administración vive «con preocupación» la «crisis y vacío institucional» en Bolivia, evitó hablar de golpe de estado, llamó al regreso del orden institucional y a respetar la decisión de la Asamblea Legislativa que desde hoy intentará determinar quién sucederá a Evo Morales en la primera magistratura del vecino país.

En la reunión de gabinete celebrada ayer por la mañana en Casa Rosada, el presidente y el canciller Jorge Faurie se abocaron a evaluar la crisis que derivó en la renuncia a la presidencia de Morales. El jefe de Estado no se puso de acuerdo con el presidente electo, Alberto Fernández, en condenar la determinación de las FFAA bolivianas de sugerirle a Morales que abandonase el poder. La visión del Ejecutivo también contrasta con la UCR, que condenó el desplazamiento del fundador del Movimiento al Socialismo. Al cierre de esta edición, diputados radicales y del Frente de Todos convocarían mañana a una sesión en la Cámara baja para repudiar «el golpe de estado» en Bolivia.

Con todo, el canciller Faurie, en una conferencia de prensa posterior a la reunión de gabinete, indicó que «tiene que haber en las fuerzas políticas, como en todas partes del mundo, prudencia, ponderación y evitar el ejercicio en este momento extremo, por lo cual condenamos realmente con toda firmeza y claridad la violencia que se ha ejercido contra algunas propiedades, particularmente lo que sucedió de quienes atacaron el domicilio en Cochabamba del expresidente Morales, la quema de la vivienda del rector de una de las universidades de Bolivia».

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Sin embargo, el canciller negó que haya «habido un pedido de asilo por parte del ex presidente Morales ni en nuestra Embajada, ni tampoco en territorio argentino», y anoche se conoció la intención del presidente mexicano Andrés López Obrador de dar asilo humanitario al dirigente cocacolero.

Siguiendo la línea del EjecutivoFaurie sostuvo que «todavía la situación de Bolivia pasa por un impasse, donde la renuncia del expresidente, el vicepresidente, el presidente de la Cámara de Diputados y la presidenta del Senado, dado que este es el límite de la transferencia que establece la última Constitución boliviana, lleva a que sea la Asamblea Legislativa la que deba decidir quién asume interinamente, y esto va a recién a ocurrir durante el día de mañana en una convocatoria que se ha hecho para la Asamblea Legislativa, que es muy importante que pueda tener lugar porque esto asegura lo que a nosotros nos parece el paso correcto, que es el desarrollo con los mecanismos constitucionales previstos».

En este sentido, el funcionario fue taxativo que «en este momento y siguiéndolo paso a paso, no están los elementos de describir esto como un golpe de Estado ya existente. Creemos que es muy importante el rol de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad simplemente para garantizar la continuidad de la vida institucional de Bolivia, y no asumir ni tener un rol más protagónico que los que marcan las leyes de Bolivia».

Faurie, así, desconoció la «sugerencia» vertida el fin de semana por los militares a Morales. «En el caso de las FF.AA. que no haya una intervención, que no la ha habido hasta el momento, como todos ustedes conocen las Fuerzas Armadas no han asumido el poder, están simplemente haciendo algunas medidas de diálogo con distintas fuerzas políticas y esto va a conducir a que mañana pueda estar la Asamblea Legislativa y que la Asamblea Legislativa elija quien va a presidir este gobierno de transición por el período de 90 días», consignó.

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Por último, el canciller sostuvo que «Argentina lo que quiere es que Bolivia pueda recuperar el orden y la vida institucional, y así estamos atentos al desarrollo de los acontecimientos, para lograr que nada de esto altere este proceso que lleva a una convocatoria de elecciones por parte de una autoridad transitoria».

Mientras la UCR directamente catalogó como un «golpe de estado» lo ocurrido en el país del altiplano, la Coalición Cívica, a través de un comunicado cuestionó lo ocurrido, pero evitó mencionar la palabra «golpe». En forma ambigua, sí advirtió que «las Fuerzas Armadas siempre deben subordinarse a las instituciones del Estado y abstenerse de toda participación que vulnere el orden democrático».

Los socios radicales, como el gobernador jujeño Gerardo Morales o el diputado Mario Negri, de buen vínculo con Casa Rosada, sí se refirieron a una ruptura del orden constitucional en el país vecino. Incluso Federico Storani, vicepresidente segundo de la UCR, salió fuerte a cruzar los comunicados de Cancillería a los que calificó de «lavados y sin compromiso».

Mientras tanto, en Casa Rosada se viven escenas de fin de ciclo y de pos gobierno. Por la tarde Macri recibió en su despacho al ministro de TransporteGuillermo Dietrich, para repasar distintos puntos de la gestión que llevó adelante esa cartera nacional. Es que cada ministerio está llevando a cabo informes de final de gestión que formen parte de una suerte de legado que difundirá la Jefatura de Gabinete en las próximas semanas.

Cerca de las 16, en tanto, el jefe de GabineteMarcos Peña, recibió al diputado electo por Córdoba Luis Juez, hoy funcionario de Interior y ex embajador en Ecuador, en el intento de fortificar desde 2020 el bloque PRO de Diputados. El cordobés ya manifestó la intención de formar un monobloque que funcione bajo el paraguas de Juntos por el Cambio, tal como también pretenden los legisladores cercanos a Emilio Monzó.

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