En los primeros diez meses hubo 275 crímenes, uno cada veintiséis horas. Es la cifra más alta desde que comenzaron las mediciones. Liliana González, asesinada y descuartizada, la última víctima.

Waldo Riquelme se plantó frente al juez porteño Hugo Decaria y negó sin un mínimo gesto de arrepentimiento o tristeza el femicidio de su pareja. Ocurrió el último día de octubre cuando ya se había logrado una difícil y larguísima extradición desde Paraguay, donde el sujeto se había profugado.

Está acusado de matar el 16 de marzo pasado a Liliana González para luego descuartizarla en la vivienda que compartían en Retiro. Toda la escena fue espeluznante: partes del cadáver halladas en el baño, en el horno, en la terraza y la cabeza fue encontrada con el pelo rapado. Aún no está clara la mecánica de la muerte, pero no cuesta imaginar que fue atroz. El caso se recuerda en detalle porque la llegada a Buenos Aires del sujeto comienza a cerrar un círculo judicial, pero también le brinda el contexto justo a la extrema violencia machista de 2019, con 275 femicidios en los diez meses en Argentina. Una víctima fatal cada 26 horas. Se trata de la cantidad de femicidios más alta desde que comenzó a medirse la peor consecuencia del patriarcado, que lejos de bajar en los números, no para de aumentar, alimentado en la vulnerabilidad de la víctimas por la gravísima situación económica del país y la ausencia absoluta de políticas públicas para prevenir los hechos.

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El Observatorio de Femicidios «Ahora que sí nos ven» difundió sus cifras y la proyección para los dos meses que restan del año sostiene que será el peor año en términos de la cantidad de femicidios.

La dirigente feminista Raquel Vivanco, directora del observatorio que realizó el trabajo estadístico, expresó que «nosotras venimos relevando los femicidios ocurridos en Argentina desde la masiva movilización del 3 de junio de 2015, y es la fecha de inicio de este estudio que decidimos darle continuidad para así tener una herramienta de información sobre la situación real sobre la más extrema de las violencias que sufrimos las mujeres de parte de los hombres».

El equipo de estudio pudo concluir que desde el primer día de enero de 2019 hasta el último de octubre, cuando el mencionado Riquelme fue extraditado desde la capital paraguaya de Asunción, se perpetraron 275 femicidios, en los que se incluyen los hechos denominados «vinculados», es decir que tienen como víctimas a personas del entorno de la mujer, como sus hijos, parejas actuales, familiares o amigos. «Son los que quedan en la línea de violencia de los agresores y las mujeres», dijo la experta.

En mayo, Riquelme decidió entregarse a la policía que lo buscaba desde que, se sospecha, mató y descuartizó a Liliana, llevó a sus dos hijos a la casa de un familiar, y se fugó en micro con rumbo a Misiones. Allí, tomó un remís para cruzar hacia Paraguay. Luego de dos meses, tras presentarse ante las autoridades policiales, se inició un difícil proceso de extradición. Resumiendo, el sujeto pudo ser traído ante la justicia argentina pero no podrá ser acusado de violencia de género (femicidio), sino solamente por el homicidio y el agravamiento por el vínculo con la víctima. Por ello, de resultar condenado no habrá perpetua, sino una máxima de 25 años de prisión.

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La aberrante muerte de Liliana es una de las 275 que se registraron este año. Ya es un lamentable récord. «Todo esto lo tenemos a pesar del reclamo social fuerte para el cese de la violencia machista, la falta de políticas públicas del gobierno nacional y de los gobiernos provinciales. De los femicidios no se vuelve. Son historias truncadas, vidas que se pierden. Tenemos a niñas y niños por decenas que perdieron a sus madres. Entonces, necesitamos el Estado presente, con mayor presupuesto y políticas integrales. Todo indica que vamos a cerrar el año con la cifra más alta desde que medimos los femicidios. Es terrible», señaló Vivanco.

La referenta feminista manifestó que «se debe saber que el 63% de los hechos de femicidios ocurren en las propias viviendas de las víctimas, donde el imaginario social cree que son los espacios donde estamos más seguras, protegidas y contenidas, aunque se trata de lugares donde aumenta el peligro si las víctimas no reciben ayuda, no se las escucha y luego se les tiende la mano».

Hay más. «Ocho de cada diez femicidas son conocidos de las víctimas. En muchos casos, son sus parejas o ex. Necesitamos que el Estado trabaje para generar una cultura de igualdad, erradique patrones culturales que nos tienen a las mujeres en inferioridad», dijo Vivanco.

«Lo que se hizo desde el Instituto Nacional de las Mujeres (Inam) fue insuficiente. De allí salieron más gestos para la prensa que para las víctimas. Anuncios vacíos. Y los últimos movimientos directamente se hicieron con una mirada punitivista, con Patricia Bullrich del Ministerio de Seguridad, en lugar de Fabiana Túnez del Inam. Quedó claro que al gobierno de Mauricio Macri, con 11 pesos por mujer de presupuesto para ayudar a que salgan del círculo de la violencia machista, no le importó nada resolver este grave problema. Nos dejan un infierno, con mujeres atrapadas, precarizadas, sin dinero o posibilidades laborales. Esperamos que Alberto Fernandez encabece el compromiso de cumplir con lo escrito en la ley 26.485», finalizó Vivanco.

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