El radicalismo matancero destituyó a la presidenta de la UCR local, Josefina Mendoza, por favorecer a los candidatos del PRO.

El malestar del radicalismo tras el cierre de las candidaturas se acumula en diferentes distritos del país y, en las últimas horas, terminó de cristalizarse en el más extenso y poblado de la provincia de Buenos Aires. Durante un plenario realizado el lunes por la noche, el comité de la UCR de La Matanza votó por mayoría la destitución de su presidenta, la diputada Josefina Mendoza, alineada con el vicegobernador Daniel Salvador. La acusan de haber traicionado los intereses del partido en las negociaciones y de haber ubicado en en el lugar de la lista que les correspondía “a una persona carente del apoyo partidario”. “Fue  una reunión de un grupo interno que no está conforme con una definición política respecto al armado de la lista”, buscó minimizar Mendoza.

Hace rato que la UCR matancera es escenario de disputas internas en torno a la figura de Mendoza y a las formas en que ejerce su conducción. Que “se corta sola” y que designa a los representantes del espacio “a dedo” son los aspectos que más le señalan a la joven dirigente que llegó a la política nacional de la mano de la agrupación universitaria Franja Morada. Sin embargo, las negociaciones por el cierre de listas, en las que –según señalaron sus correligionarios– Mendoza se ajustó estrictamente al armado del candidato a intendente de Juntos Somos el Cambio, Alejandro Finocchiario (de origen PRO), dejaron varios heridos y terminaron de zanjar el carácter irreconciliable de las diferencias.

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“Rechazamos enérgicamente el lamentable accionar de Josefina Mendoza”, manifestaron en un duro documento firmado por los miembros del comité local y por varios convencionales provinciales y nacionales.  “En su decisión, desconoció de forma flagrante la voluntad mayoritaria de la militancia del sector, a la cual pertenece, eligiendo para precandidato a concejal al señor Guido Goluscio. Esta nominación resulta poco representativa, carece de consenso, es totalmente arbitraria, antidemocrática y nos desdibuja como partido”, sentenciaron. Además, en relación a Goluscio, el escrito –publicado por Letra P– sostiene que “la presidente carece de argumentos sólidos para validar la elección de su candidato, dado que la juventud parece ser para ella el único argumento utilizado” y repone la opinión de la secretaria de Género del partido, Mariana Ruiz Díaz, “quien lo tildó de misógino, homofóbico y machista”.

La respuesta de Mendoza no tardó en llegar. “Obviamente la desestimo porque es una definición de un grupo interno y porque soy presidenta producto de un acuerdo político”, aseguró en diálogo con un medio local, en referencia al pedido de destitución que pesa en su contra, que fue posible no sólo por el voto positivo de los sectores más críticos –como los Radicales Autoconvocados que responden al secretario general Matías Espaín– sino también por los grupos más alineados con Salvador que, aunque se abstuvieron, dieron el quórum para que el tema sea tratado. “No me voy a retirar del comité, ni de la política local”, aseveró, sin embargo, Mendoza. Por ahora la presidencia quedará a cargo de Manuel Atencio.

 

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