Los créditos para compra reflotan el denostado plan de viviendas del kirchnerismo, pero mantienen la indexación de cuotas del macrismo.

El Gobierno anunció ayer la apertura de la inscripción para acceder a la nueva línea Procrear, que contempla un aporte inicial de dinero por parte del tomador, un subsidio del Estado y la actualización de las cuotas según la inflación a través del sistema UVA, que viene siendo una pesadilla para los deudores. Son 10 mil créditos a través de los bancos Nación, Ciudad y Provincia con una línea a 30 años, tasa máxima de 7,5 por ciento por encima de la inflación y un techo de 115 mil dólares de monto otorgado. En los últimos dos años, la cuota que pagan los deudores UVA se duplicó.

“Está abierta la inscripción para que 10 mil familias puedan acceder a la casa propia. El Estado dará a cada seleccionado un subsidio que no tendrá que devolver y, según el caso, puede llegar a ser de hasta 674 mil pesos”, dijo el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, aunque le faltó comentar factores de riesgo. El período de inscripción cierra el 14 de julio.

La nueva línea del Procrear está diseñada para operaciones de compra de viviendas nuevas o usadas a través de un crédito hipotecario. Tiene varias diferencias y también similitudes con respecto a los créditos hipotecarios que se consiguen en el mercado financiero. Los préstamos Procrear son otorgados solamente por los bancos Nación, Ciudad y Provincia y permiten adquirir inmuebles cuya valuación máxima es al momento de 140 mil unidades de valor adquisitivo (UVAs), lo cual equivale a 5.180.000 pesos (115 mil dólares). Como las líneas tradicionales, requieren de un ahorro inicial a cargo del tomador del crédito. Ese monto debe equivaler como mínimo al 10 por ciento del valor de compra de la vivienda. Es decir que para llegar a una vivienda de 110 mil dólares, el tomador debe contar al menos con 11 mil dólares para poder competir por el crédito hipotecario.

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El Estado nacional pone a disposición un subsidio “de hasta 18 mil UVA”, según la promoción oficial, lo cual equivale a casi 15 mil dólares. Por su parte, el crédito tiene hasta 30 años de plazo y debe cumplir una relación cuota-ingreso máxima del 25 por ciento. La tasa es de 7,5 por ciento por arriba de la inflación –lo cual implica un gran negocio para los bancos– y las cuotas en pesos actualizan de la mano de la inflación bajo el sistema UVA. De hecho, para evitar que el nuevo llamado a Procrear quede desierto a causa de la incertidumbre inflacionaria, el Gobierno incorporó un “seguro” que aparece cuando la inflación supera en más de 10 puntos porcentuales al índice de salarios desde el día del otorgamiento del préstamo. Por ejemplo, si la inflación acumulada desde el otorgamiento es del 40 por ciento y los salarios subieron un 25 por ciento, el seguro –que paga el tomador– cubrirá el 5 por ciento de la cuota. Hasta ahora, la brecha de 10 puntos entre la inflación y el salario era cubierta con una extensión del plazo de devolución del crédito. En los últimos dos años, los deudores hipotecarios UVA enfrentaron una suba de la cuota del 100 por ciento.

Las condiciones para solicitar el crédito son tener entre 18 y 55 años e ingresos familiares netos mensuales que se encuentren entre dos y siete salarios mínimos (entre 25 mil y 87.500 pesos) y una antigüedad laboral mínima de un año. La vivienda a adquirir debe estar a 100 kilómetros o menos del domicilio declarado.

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