Cuando Guido Castro vio que tenía que pagar 8.200 pesos por la factura de Edesur comprendió que se trataba de un error. Hasta entonces la distribuidora eléctrica le venía cobrando entre 1.000 y 1.500 pesos bimestrales, por consumos de entre 600 y 900 kilowatt (kWh). Sin embargo, la nueva boleta denunciaba gastos por más del doble, con 1.849 kWh, y un monto a pagar cinco veces superior: 8.203 pesos, un golpe para el presupuesto familiar. El período facturado era el tercer bimestre del año pasado, lejos de las temperaturas extremas de calor y frío del verano y el invierno. No había razones que justificaran ese supuesto salto en la demanda eléctrica, por lo que hizo el reclamo ante Edesur. Un año después, la empresa le sigue exigiendo el pago de la factura, más los intereses acumulados, porque considera que no hubo ningún error, aunque en el medio le retiró el medidor donde asegura que constaba ese incremento del consumo sin que nadie más pudiera auditarlo. Lo que corresponde ante ese tipo de situaciones es que el INTI realice una pericia técnica del artefacto, que en este caso no fue notificada. Además, el cambio del medidor se produjo al día siguiente de que Castro elevó el reclamo al Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) frente a la primera negativa de la distribuidora. El ENRE todavía no resolvió quién tiene razón, pero Castro sumó nuevos motivos para su enojo, ya que luego de esa factura en conflicto, todas las siguientes hasta el día de hoy volvieron a registrar consumos de menos de 900 kWh y boletas que no alcanzan los 2000 pesos bimestrales. “Es un escándalo”, protesta.

Entidades de usuarios y consumidores registran reclamos constantes del mismo tipo que el de Castro, con errores de facturación o maniobras de distinto orden que multiplican las facturas de servicios públicos de un bimestre a otro de manera exponencial. Ocurre en mayor medida con las empresas eléctricas, tanto en el área metropolitana de Buenos Aires como en otros puntos del país, pero también en las boletas de gas y agua. Es un problema que se agudizó desde que los entes de control con el actual gobierno asumieron una actitud pasiva frente a los avances de las empresas. A los tarifazos constantes que se aplican desde 2016 se agregan estos comportamientos denunciados como abusivos de las privatizadas y la desprotección estatal, lo que agrava los problemas.

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La Argentina pasó de políticas públicas que promovían el acceso de las familias a los servicios básicos a costos económicos a otras políticas guiadas por la filosofía del derrame: las prestadoras deben ganar mucho dinero para poder invertir y extender la cobertura, y los usuarios deben ajustar sus consumos a lo que les permita su presupuesto. Esa involución en términos de distribución del ingreso exacerbó lo que se conoce como pobreza energética, donde amplios sectores de la población deben soportar un uso restringido así hiele o sea un infierno. Las industrias, a su vez, pierden competitividad al tener que afrontar costos cada vez más altos. Todo este proceso de estafa energética corona con apagones inéditos como el del Día del Padre, en lo que constituyó otro record del macrismo, con 50 millones de damnificados en cuatro países, o el más reciente en La Plata, de un centenar de horas sin luz.

Pese al disgusto social, el humor de los mercados no lo registró en sus cotizaciones esta semana e incluso varias encuestas indican que la intención de voto a Macri ha crecido en medio de los apagones, en lo que constituiría otro caso de estudio como el de La Tía Mary que presentó Karina Micheletto en este diario. En el Frente de Todos hay expectativas de triunfo en primera vuelta, pero se reconoce un avance de los apoyos al oficialismo en los últimos días, como la tía que no afloja.

En relación a las facturas de luz, a Eugenia le pasó algo similar a lo de Castro, pero con Edenor, la otra distribuidora metropolitana, y con otro final. Aceptó la explicación de la empresa de que en realidad no le habían cobrado de más, sino que lo que estaba viendo en ese salto exorbitante de la factura era el tarifazo del Gobierno. En su caso, la boleta se disparó a 4.115 pesos en el bimestre julio-agosto, contra los 575 pesos que le llegaron al bimestre siguiente, más en línea con lo que venía pagando antes de ese pico, para el cual la empresa le facturó el triple de consumo. “En muchos casos nos pasa que los usuarios consideran que les cobraron de más algún servicio y en realidad era el aumento del Gobierno, pero también es cierto que subieron mucho los reclamos por errores o abusos en la facturación”, señala Claudio Boada, especialista y directivo de la Unión de Usuarios y Consumidores.

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Sebastián está seguro que este último es su caso, que le cobraron cualquier cosa. Y está por empezar el reclamo. Vive con su pareja en una casa en Devoto, en la Ciudad de Buenos Aires, en la que consumieron 631 kWh en promedio en los últimos cinco bimestres, en tanto que en los últimos cuatro gastaron de 473 kWh. De ese nivel, Edesur le atribuye haber multiplicado su demanda por cinco entre abril y mayo últimos, para saltar a un consumo extraordinario de 2394 kWh. Traducido en pesos, venía pagando unos 900 bimestrales y la factura se le catapultó a 7834. Sebastián asegura que en abril y mayo no realizó ningún evento especial en su casa, ni sufrió desperfectos en la instalación eléctrica ni dejó que nadie se colgara de su servicio, que son los argumentos habituales de las distribuidoras para descartar los reclamos de los usuarios. Simplemente, protesta, Edesur le facturó cualquier cosa.

Lo mismo afirma Lorenzo Angel Cedrola, quien puede convertirse en un “caso testigo” por su demanda contra Edesur por el cobro de un servicio que no solicitó ni autorizó. El usuario descubrió revisando su factura que le habían incluido un “cargo por asistencia” a un costo de 185 pesos por bimestre. Cuando fue a reclamar a la distribuidora, le reconocieron que nunca le habían pedido autorización para un servicio de asistencia técnica y se comprometieron a reintegrarle el dinero cobrado de manera indebida. Cedrola, con el apoyo de Consumidores Libres, elevó igualmente la queja al ENRE para que investigue desde cuándo Edesur les está cobrando a sus clientes un cargo por una prestación que no contrataron. “Ante la probable afectación que podría haber causado la empresa a un universo importante de usuarios del servicio eléctrico, solicitamos a usted nos informe: A) Si el ENRE aprobó la inclusión de un Cargo por Asistencia a la empresa Edesur; B) en caso afirmativo, señalar la normativa correspondiente; C) en caso negativo, si se ha iniciado un sumario que permita identificar la cantidad de usuarios afectados y los montos totales percibidos por la distribuidora por tal concepto, y D) en caso de comprobarse la irregularidad, aplique las máximas sanciones correspondientes y multas”, dice el reclamo dirigido al titular del organismo, Andrés Chambuleyrón. Héctor Polino, referente de Consumidores Libres, denuncia que es una estafa a los clientes eléctricos.

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Osvaldo Bassano, de Adducc, otra entidad defensora de los consumidores, indica que otra irregularidad de las eléctricas y también de distribuidoras de gas es estimar los consumos en lugar de enviar a los inspectores a verificar el gasto realizado con la lectura del medidor. En la factura eso se identifica con la letra E. Cuando aparece la E, de estimado, en numerosas ocasiones la facturación es exagerada, señala Bassano. “Otra maniobra que hemos detectado es extender los días de facturación, en lugar de 59 o 60, que es lo habitual, se estira a 66 en meses de mayor demanda, con lo cual el usuario salta de categoría, por ejemplo de R2 a R8, y el cargo fijo sube de 80 a 1.500 pesos”, agrega Boada. Pedro Bussetti, de Deuco, indica que otra denuncia que crecerá en los próximos días es por la autorización de la Secretaría de Energía, a cargo de Gustavo Lopetegui, a las distribuidoras eléctricas a pagar indemnizaciones por aparatos eléctricos dañados tras algún corte de energía o por saltos de tensión en un plazo de tres años, con la justificación del traspaso del servicio a la provincia y la ciudad de Buenos Aires. “Es injustificable. Les dan tres años para pagar una indemnización por un televisor quemado. No se puede tolerar”, cuestiona Bussetti.

Los casos se multiplican. Errores de facturación, mediciones estimadas, indemnizaciones a tres años, todo en un contexto de tarifazos impagables y cortes del servicio. Cambiemos habla de una revolución de la energía, pero lo que asoma es más bien una estafa.

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