Con los testimonios de una sobreviviente, un hijo de desaparecidos y de una investigadora que revisó los archivos de la inteligencia policial bonaerense de los ‘70 continuará mañana el juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos contra militantes montoneros que participaron de la Contraofensiva contra la última dictadura cívico militar.

Ana Testa será la primera en sentarse frente al Tribunal Oral Federal número 4 de San Martín mañana por la mañana. Testa, que ingresó a Montoneros a través de la Juventud Universitaria Peronista mientras avanzaba en su carrera de Arquitectura, en Chaco, conoció por aquellos años a quien fue su pareja, Juan Carlos Silva, dirigente chaqueño de la organización. Para 1979, ella y la hija de ambos estaban establecidas en Buenos Aires y él, en España organizando la Contraofensiva. A Ana la secuestran ese año y la mantuvieron cautiva en la Esma. A Juan Carlos lo capturan al año siguiente, durante su ingreso clandestino al país. Se cree que pasó por Campo de Mayo.

El segundo testigo en aportar su testimonio mañana será Joaquín Frías, quien de su historia compartirá lo relativo a su papá, Federico Frías, otro cuadro de Montoneros que participó en los operativos ideados para intentar ponerle un freno a la dictadura que estaba arrasando el país. El destino de Federico Frías fue mencionado por Ana Montoto Raverta durante su testimonio la semana pasada ya que estuvo vinculado al de su mamá, Inés, secuestrada por el Ejército argentino en Perú.

A Frías lo habían secuestrado en Buenos Aires y lo trasladaron a Lima para atrapar a Inés, quien entonces compartía una casa operativa de Montoneros con Roberto Perdía, de la cúpula de la organización, su pareja, Noemí Gianetti de Molfino y uno de sus hijos, Gustavo. Raverta fue secuestrada tras una cita con Federico en un megaoperativo en el que represores argentinos participaron disfrazados de transeúntes, policías peruanos y artistas callejeros.

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Por último, el TOF 4 citó a testimoniar a Claudia Berlingieri, investigadora integrante de la Comisión Provincial por la Memoria quien trabajó con los archivos de la Dirección de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires.

La de mañana será la quinta audiencia en el juicio que investiga las responsabilidades de ocho jerarcas de los batallones 601 y 201 de Inteligencia y del Comando de Instituto Militares, todos con base de operaciones en Campo de Mayo, en las violaciones a los derechos humanos de militantes que participaron de la Contraofensiva.

Además de Raverta, quien compartió con el tribunal, las querellas, las defensas y una sala repleta de sobrevivientes y familiares de víctimas, lo que pudo reconstruir de la historia de su mamá, la semana pasada también brindaron su testimonio Gloria Candeloro, militante y partícipe de la primera etapa de la campaña montonera, y Facundo Maggio, hijo de Horacio Maggio y Norma Valentinuzzi, quien tras el secuestro de su pareja en 1977, se exilió junto a Facundo y su otra hija, María, en Cuba y, desde allí, regresó al país en el marco de la Contraofensiva.

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