“CHASCOMUS: MOJON CRIOLLO DEL SUR”
SEXTA ENTREGA
1865/1938 «A»

Las fechas nombradas en estos capítulos de Chascomús: Mojón Criollo del Sur, tienen como fin establecer una correlación que nos permita hacer una estudio global de lo acontecido en nuestro pueblo en el transcurrir de toda su his-toria. Esto lo hacemos desde el punto de vista que sostenemos con el nombre «El Andén de la Nostalgia», para que sea más resaltada la influencia de la llegada del ferrocarril a nuestra ciudad. Es evidente que hasta el año 1865, en sus últimos 40 años, el crecimiento había sido muy lento, sólo el pasar de viejas carretas y arreos hacia Buenos Aires, las postas, pulperías, esquinas y almacenes de ramos generales para cumplir con las exigencias de los estancieros y gauchos de la zona, la educación y las autorida-des civiles sobreviviendo en una mediocridad desesperante, olvidados del poder central, mas bien diríamos castigados a no tener signos de progreso. Dijimos en el capítulo anterior que la derrota de Rosas y la convocatoria a una ORGANIZACION NACIONAL Y UNA NUEVA CONSTITUCION, sería para Chascomús el inicio de una nueva etapa que se manifestó con plenitud cuando hizo su arribo el Ferrocarril del Sud a su estación el 15 de diciembre de 1865. Afirmamos que esa circunstancia es para el pueblo una oportunidad única, el ferrocarril nos conecta con toda una serie de nuevas noticias que serán tan trascendentes para el país y muy en especial para Chascomús.
Las líneas de los trenes iban llegando a los pueblos con toda la carga de modernismo y pro-greso que les permitían acceder a todos los conocimientos y descubrimientos del mundo de ese entonces. El primero fue el que salía de Plaza Lavalle, frente al actual Teatro Colón y lle-gaba a Floresta, ocurrió en 1857, para después, años más tarde seguir a Liniers, Merlo, Luján y Mercedes.
El segundo fue el del Norte que unió Retiro con San Fernando, por el camino del bajo Belgrano.
En 1865, el mismo año del Sud, se inicia un recorrido de otra línea que va desde el centro hasta el Riachuelo, y más adelante continuar hasta el puerto de Ensenada.
El Ferrocarril del Sud, tiene características propias, pues nace con un proyecto de gran envergadura, que es aceptado ante el pedido de autorización del señor Lumb, con fecha de 1862, después de varios cambios, se concreta en Londres el aporte de unos inversores para la construcción del «CAMINO DE FIERRO QUE UNIRÍA CONSTITUCION CON CHASCOMUS».
Debemos resaltar que a la inversa de otros pueblos y ciudades cuya fecha de fundación coincide con la llegada del ferrocarril, en el caso explicito de Chascomús, el ferrocarril llega a nuestra ciudad para que los productos alimenti-cios cubran las necesidades que reclamaba el crecimiento de la gran metrópolis, es así como comienza el aporte de los diversos rubros ali-menticios a través del ferrocarril, que también cubre una importante zona del sur del país.
Cargas y pasajeros en abundancia dan a la empresa un éxito inmediato, son necesarios más vagones y locomotoras, construcción de nuevas y amplias estaciones, una importante playa de maniobras (estación Sola). Se prevén ramales y pronto llega a Ranchos y Belgrano, con continuación hasta Azul y Tandil.
La llegada del ferrocarril promueve una serie de nuevas costumbres en el pueblo, desde la plaza de la estación llamada del Progreso, que se convierte en un polo económico-social por las nuevas actividades que se crean con la salida de las cargas y arribo de todos los productores de la zona que convergen sobre la playa de la estación para mandar sus cargas a Plaza, más un importante movimiento de pasajeros que transforman el largo camino de las carretas por una fenomenal conexión, impensada cinco años antes. «A BUENOS AIRES EN ‘CUATRO HORAS Y UN RATITO».
Así lo anunciaba el ferrocarril en los diarios de Buenos Aires, que comenzaron a llegar a dia-rio, en el tren del mediodía, eran dos frecuencias la otra llegaba sobre las 18 horas.
Como ironía del tiempo, 140 años después, también hay apenas dos trenes diarios a Plaza.
Las actividades comerciales, educacionales, civiles, industriales, agrícolo-ganaderas, etc. etc. llenan al pueblo de nuevas expectativas, es que se podían encargar masas de la Confitería del Gas con entrega local, comprar por catálogo modas y cosas de bazar en las grandes tiendas del centro (desde ropa, útiles de campo, bebidas exquisitas, tónicos reparadores, hasta un infalible mosquitero que terminaría con una plaga del pueblo: los mosquitos de la laguna). Primero lo ofrecieron los diarios de la capital, pero pronto comenzó a concretarse una inquietud que requerían los 9.637 habitantes que dio el censo de 1869. En 1870 aparece el primer periódico del pueblo:…

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HEG
CONTINUARA

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