«Esta es una campaña como la que le hicieron a Nisman». El fiscal Carlos Stornelli salió ayer de la parálisis y trató de responder a las acusaciones en varios frentes. En la causa judicial de Dolores, se presentó su abogado, Roberto Ribas, y pidió la incompetencia del juez Alejo Ramos Padilla alegando que gran parte de los hechos ocurrieron en la ciudad de Buenos Aires, por lo que corresponde llevar el expediente a Comodoro Py, donde el fiscal juega de local. En paralelo, Stornelli presentó un descargo en la Procuración con el argumento de que sufre una campaña de descrédito igualita a la que –según afirma– desnudó la increíble fortuna y la ostentosa vida del fallecido fiscal de la AMIA. Stornelli no hizo público el texto de ese descargo ni entregó su celular a ninguna investigación, pero dice que responde a las imputaciones. No le será fácil explicar por qué se reunió con una persona que no es ni abogado ni está matriculado, durante tres horas en Pinamar; cómo fue su relación con alguien que extorsionaba; por qué Marcelo D’Alessio estuvo presente en su fiscalía en la declaración del ex empleado de Pdvesa, no siendo parte de la causa y, además, sin título y sin matrícula; cómo es que le envió un whatsapp al falso abogado pidiéndole que le haga una cámara oculta a uno de los defensores en la causa de las fotocopias de los cuadernos o cómo le tomo declaración al propio D’Alessio para intentar sacar del fracaso la causa por la compra del Gas Natural Licuado.

El aparato judicial–político–mediático alineado con Cambiemos defiende al fiscal como puede. Hubo febriles reuniones en Comodoro Py y anoche volvió a salir al ruedo Elisa Carrió anunciando que la semana próxima ampliará su denuncia apuntando contra ex funcionarios detenidos en Ezeiza como los armadores de las acusaciones contra el fiscal. Por ahora sólo aportó escuchas ilegales que no probaron nada.

Este diario consignó ayer que en alguna de las causas judiciales en las que se incautaron dólares, D’Alessio dijo en una conversación telefónica que se reemplazaron billetes auténticos por falsificaciones realizadas por un falsificador peruano. Los jueces a cargo de los nueve millones de dólares arrojados por José López en el convento de General Rodríguez ayer chequearon si los billetes que están guardados en el Banco Central son auténticos. Comprobaron que allí no hubo reemplazo alguno: los billetes son verdaderos. Habrá que ver si el reemplazo se produjo en otra causa. Sucede que hay varios whatsapp de Stornelli preguntándole a D’Alessio si pudo averiguar algo del peruano.

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