El Presidente escuchó de los intendentes bonaerenses de Cambiemos su malestar por el rumbo económico y el efecto que esto tendrá en las próximas elecciones.

El presidente Mauricio Macri recibió ayer en la quinta de Olivos a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y a intendentes de Cambiemos de toda la provincia. Sin embargo, el encuentro pensado para tratar con tono distendido temas de gestión y analizar la realidad del territorio de cara a octubre, se convirtió en una oportunidad para que algunos jefes municipales plantearan sin intermediarios críticas al rumbo económico impulsado por el Gobierno nacional, cuyos efectos podrían obstaculizar sus propias reelecciones.

“Hundieron el conurbano, no hay mucho que podamos hacer”, dejó trascender uno de los asistentes a la reunión con la que, asado con vino tinto mediante, Macri buscó apuntalar a los jefes comunales oficialistas del territorio clave en el escenario electoral donde, con mayor fuerza, repercuten las medidas económicas regresivas tomadas por el Ejecutivo. La frase resume el malestar generalizado que atraviesan los distritos bonaerenses, mencionado -aunque sin tanta vehemencia- por uno de los oradores, tras la apertura de Vidal y antes del cierre a cargo de Macri. El intendente en cuestión aprovechó el almuerzo para ser el portavoz de la queja por la inflación que, según reveló el Indec este jueves, fue del 3,8 por ciento en febrero y superó el 51 por ciento interanual. Además, hubo protestas por el aumento de las tarifas de los servicios públicos en un año de campaña en el que muchos de los dirigentes buscan renovar su mandato. El episodio dejó entrever las fisuras al interior de Cambiemos y las tensiones con el radicalismo que alcanzaron su mayor nivel con la ruptura de la alianza en Córdoba.

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“No tengamos vergüenza de lo que somos, salgamos a buscar a la gente a pesar de las dificultades, pongámosle el pecho a esto”, soltó Macri para cerrar el encuentro, en un intento por canalizar los reclamos que previamente le habían lanzado los intendentes. “Sigamos trabajando con convicción para demostrar que con gestiones honestas y obras se puede transformar la vida de muchas personas”, escribió más tarde en Twitter.

Del total de intendentes oficialistas en territorio bonaerense, sólo uno no fue invitado: el de Mar del Plata, Carlos Arroyo, a quien el macrismo busca desplazar con la candidatura del diputado nacional por la provincia Guillermo Montenegro. Sin embargo, hubo otros seis ausentes entre los 68 jefes comunales que fueron convocados. También asistieron los principales integrantes de la gestión nacional, como el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Interior y Obras Públicas, Rogelio Frigerio.

Al término del almuerzo, el intendente de Vicente López y flamante presidente del PRO a nivel provincial, Jorge Macri, señaló ante la prensa que “es muy valioso” para los intendentes “tener un presidente y una gobernadora que escuchen y que estén siempre dispuestos a la opinión y la mirada del interior y del conurbano”. “Cambiemos es un espacio tremendamente sólido”, apuntó.

El formato se repetirá hoy, en San Miguel del Monte, donde el Presidente y la gobernadora mantendrán al mediodía un encuentro con los “sin tierra”, los candidatos del oficialismo que disputarán los municipios que hoy están en manos de la oposición.

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