El Polo Obrero y Barrios de Pie marcharon a la Plaza de Mayo en reclamo de alimentos y planes sociales. La protesta, rodeada de un fuerte operativo policial, cruzó el centro porteño en su recorrido desde el Congreso hasta el Cabildo, acompañada por un cordón de efectivos. La policía tuvo órdenes de mantener carriles libres al tránsito e impedir que los manifestantes se instalaran en un corte en el Obelisco, por lo que el clima pasó por varios momentos de tensión.

Aunque centrada en el rechazo a las políticas de ajuste, la marcha expresó el pedido de medidas de emergencia en tres áreas: un aumento en la cantidad de alimentos para los comedores populares, la apertura de la inscripción al programa de salario social y asistencia para afrontar los tarifazos (como la extensión de la tarifa social en la SUBE, o la ampliación del programa de acceso a la garrafa social).

“Estamos desbordados porque cada vez más gente se acerca a pedirnos un plato de comida. Desde el Gobierno hay asistencia pero es insuficiente, porque  el precio de los alimentos no deja de subir y la gente ya no consigue changas. Todos los días, compañeros que acaban de perder su trabajo nos piden entrar en las unidades productivas y cooperativas de las organizaciones, pero el Gobierno está plantado en que no quiere abrir más cupos de este programa”, señaló Silvia Saravia, de Barrios de Pie.

La protesta fue parte de una jornada en todo el país. El Polo Obrero relevó movilizaciones en dieciocho provincias, algunas con problemas agregados por las inundaciones.

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Los manifestantes que marcharon en la CABA pasaron por la Secretaría de Energía, donde pidieron una audiencia con Gustavo Lopetegui, su titular. “Nos atendió una asistenta que aseguró que el secretario no tenía disponibilidad en su agenda”, contó Eduardo Belliboni (PO). La semana pasada, las mismas organizaciones habían dejado un pedido formal de reunión con el funcionario. “¿No tiene disponibilidad en su agenda? ¿Nunca? ¿En lo que resta de su mandato no tiene una hora libre para recibirnos?”, inquirieron a la asistenta. Pero la respuesta no varió.

El planteo que quieren presentar a Energía es que el programa Hogar, destinado a la compra de garrafas sociales, llegue a más familias. Las organizaciones piden por otra parte que la Secretaría de Transporte amplíe la tarifa social de la SUBE a un mayor número de usuarios de las franjas de menores ingresos.

El dirigente del Polo Obrero criticó además a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, a la que acusó de manejar discrecionalmente el programa de salarios sociales, habilitando nuevos cupos sólo a las organizaciones que participan de la Mesa de Diálogo Social.

“En este momento debería haber oficinas del ministerio en todos los barrios, anotando en los programas a los que se quedan sin trabajo, para dar solución a las situaciones dramáticas que se están presentando. Cada vez son más los que no pueden abordar, por ejemplo, el pago del alquiler –advirtió Belliboni–. La ministra tiene una relación privilegiada con las organizaciones vaticanas mientras otras seguimos sin posibilidad de ingresar a los programas. Hay una combinación de desatención social y represión muy peligrosa.”

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