La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) respondió así a la prohibición de protesta que busca imponerles Rodríguez Larreta. La fecha de la nueva movilización para reclamar políticas de respaldo quedó fijada para el 27 de febrero.

Tras la represión, los productores de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) anunciaron que van a volver a la Ciudad de Buenos Aires con un Verdurazo, para repartir 20 mil kilos de hortalizas frescas en la Plaza de Mayo. La organización quiere interpelar de esta manera al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que les prohibió entrar a la CABA, y poner de relieve, frente al discurso macrista, la necesidad de políticas de respaldo a los quinteros, que generan el 60 por ciento de los alimentos frescos que se consumen en los hogares.

“El viernes se expuso lo más crudo del modelo: hambre y represión”, señaló Nahuel Levaggi, coordinador de la UTT. Una de las fotos del violento desalojo del Feriazo en Constitución sintetizó esta lectura: una jubilada, en medio del inusitado despliegue de la infantería, se agacha para juntar las berenjenas desparramadas por el piso por el operativo. Los quinteros vieron la imagen –viralizada en la redes–, y están tratando de ubicar a la vecina. Quieren llevarle un bolsón de verduras y garantizarle que lo seguirá recibiendo de por vida.

También devolvieron el golpe de la represión con una campaña imágenes como disparador de una campaña, “Lechuga vs palos” y la pregunta “¿Vos cuál elegís?” para convocar a los ciudadanos a expresar su apoyo acercándose al Verdurazo, para el que se quedó fijada la fecha del próximo miércoles 27 de febrero.

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Un amplio conjunto de organizaciones sociales ya confirmó su apoyo a la protesta, que la campaña “Lechuga vs palos” busca ampliar, trasvasándolas.

La Unión de Trabajadores de la Tierra nació en la región de quintas que bordea la ciudad de La Plata, hace diez años. Pero viene de raíces más antiguas, ya que sus primeros integrantes fueron jóvenes formados en la militancia barrial durante la crisis que antecedió al 2001.

La mayoría de los integrantes de la UTT son inmigrantes o primera generación de argentinos, hijos de padres bolivianos –como en otro siglo los quinteros eran italianos o hijos de italianos–.

La UTT se piensa a sí misma como una organización sectorial y gremial: el equivalente a la Federación Agraria, pero de un sector de productores sin tierra. El 90 por ciento de sus quinteros alquilan las hectáreas que trabajan. El acceso a la tierra, es así su principal problema, por el que reclaman al Estado la creación de una línea de créditos blandos que, a la manera del Procrear, les permitan comprarlas.

También vienen desarrollando el cultivo de verduras agroecológicas en gran extensión, como una de sus propuestas de fondos para el hacer posible la producción digna de alimentos frescos y sanos, a precios populares. Es decir que la organización tiene un claro posicionamiento político. Las medidas macroeconómicas tomadas por la gestión de Cambiemos fueron duros golpes para sus integrantes, ya que todos insumos de la actividad tiene precios dolarizados (como las semillas y plásticos). La suba de las tarifas eléctricas los afecta gravemente porque las quintas la usan para el riego. La desarticulación de la Secretaría de Agricultura Familiar los dejó, finalmente, sin medidas de asistencia.

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Con los Verdurazos –que consisten en la distribución gratuita de sus productos– la UTT creó escenarios para difundir toda la situación. Los Feriazos también tienen en parte este objetivo, aunque son en sí mismos espacios que los ayudan a las familias de productores sobrevivir, ya que son espacios de venta. La comercialización directa, del productor al consumidor, abarata los precios, que de esta manera resultan populares.

Durante 2018, con los Feriazos y Verdurazos, la UTT ganó presencia pública. Hicieron ferias en las plazas porteñas y de otras ciudades del país de manera periódica, durante todo el año, hasta diciembre, cuando la dirección de Espacios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires  les cortó los permisos, con la excusa de que las plazas se ensuciaban. Durante todo enero, los quinteros pidieron ser atendidos por el gobierno para destrabar la prohibición, pero no les dieron una audiencia. Por eso habían organizado el Feriazo en Constitución, el viernes pasado, que terminó en desalojo a feriantes y vecinos.

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