Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Cambiemos. Los jubilados son las principales víctimas de esta política.

Por tercer viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo “ruidazo” por los padecimientos derivados de las políticas de Cambiemos. Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, o por la destrucción de puestos de libros en Parque Rivadavia para abrir una calle contra la voluntad de los vecinos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.

“Chalecos amarillos de Argentina. Autoconvocados sin bandera partidaria”, explicaba una gran bandera amarilla que sostenían hombres y mujeres con los mismos chalecos que los aguerridos manifestantes franceses en la esquina de Rivadavia y Acoyte. De fondo se alternaba el ya tradicional MMLPQTP como el menos usual “fuera, fuera, fuera Macri fuera”. “Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente”, se expresa un vecino desde su cartel. “Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3.000 jardines. ¿Dónde están?”, indaga otro.

“Esto no tiene retorno, este país desaparece, no hay otra que salir a la calle ya que el lugar del pueblo es la calle”, advierte un hombre a un movilero de TV. “¿Qué más hay que esperar? ¿Qué se sigan muriendo más viejos? Lo que estos tipos no calcularon es que no van a poder salir a la calle, porque son una manga de delincuentes y quienes los defendieron no los van a defender. Macri y sus secuaces se van a escapar a vivir afuera, pero los que se queden no van a poder ir ni al supermercado porque la gente los condena. Este gobierno es la estafa más grande de nuestra historia”, completa.

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“Soy docente, tengo una hija en la secundaria en la escuela de cerámica y la situación me afecta no sólo en lo laboral por el cierre de escuelas sino también porque quieren mudar la escuela de mi hija a más de setenta cuadras. Con dos hijos, cuatro nietos, los tarifazos y el aumento de los colectivos no voy a poder sostener la situación para que mi hija estudie”, explica una mujer.

“Trabajé treinta años en el Correo y cobro 9.000 pesos de jubilación. Cuando vino el padre de este señor (en referencia a Franco Macri) nos robó el Correo, me tuve que retirar en el ‘94 y me tienen que ayudar mis hijos  porque no puedo sostenerme con 9.000 pesos. Tuve un infarto hace tres meses y gasto 3.500 pesos de remedios. El pueblo tiene que salir a defender lo que hicieron nuestros padres y abuelos, este señor se equivocó totalmente”, dice un hombre en la esquina de San Juan y Boedo.

“Cobro 9.000 mangos y pago 3.500 de expensas, más los medicamentos y las tarifas… Me alcanza porque me ayudan mis hijos, con la jubilación sola no podría. Tenemos que tener una jubilación digna que nos permita vivir”, explica un hombre mayor. “Soy docente en una escuela de comercio, me convoca el cierre de las escuelas nocturnas, porque nos quedamos sin trabajo y los chicos sin vacantes, y los tarifazos, porque no nos alcanza la plata, ni a ellos ni a nosotros”, explica una mujer. “Si no se deroga esa resolución de la Ciudad es un hecho que las secundarias no empezamos las clases. Están en juego el derecho a la educación y al trabajo”, agrega.

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“Soy de Caballito, estos son los muchachos puesteros de la plaza desde hace veinte años y los van a echar para abrir una calle que no hace falta”, orienta al movilero una vecina de Parque Rivadavia. “Fuimos removidos por el gobierno de Rodríguez Larreta pese que a todos los vecinos de Caballito están en desacuerdo”, dice Pablo, uno de los puesteros. “Consultaron por Internet a 111 vecinos que ellos contactaron, la escuela no fue consultada, se violó la Constitución de la Ciudad, que obliga a consultar a todos los afectados”, denuncia.

 

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