Arce fue condenado junto con su madre, Elsa Aguilar, de 86. La Justicia los encontró culpables de mandar a matar a Rosana Galliano. El sicario no fue identificado. Arce obtuvo la domiciliaria.

Un día antes del Día Internacional Contra la Violencia contra la Mujer, murió José Arce, el hombre que había sido condenado a perpetua por el femicidio de su ex esposa Rosana Galliano, a los 68 años, mientras se encontraba internado por problemas con su presión arterial.

Arce había sido condenado junto a su madre, Elsa Aguilar, de 86 años, por el femicidio, cometido en 2008 en la casa de Galliano, en Exaltación de la Cruz, y luego obtuvo la prisión domiciliaria, al igual que lo había hecho la mujer.

En las últimas horas, Arce había sido internado en el Hospital Sanguinetti, de Pilar, por haber sufrido un pico de presión.

La información había sido confirmada por familiares de Rosana Galliano, quienes aseguraron que fue uno de los dos hijos actualmente adolescentes de la pareja, quien les comunicó la novedad.

La tenencia de los menores, dos varones de 13 y 15 años, era reclamada desde hace varios años por su familia materna, que obtendría la misma a partir del deceso de Arce.

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“Lo escuchamos liberado, como si se hubiera sacado una mochila de encima”, indicó Oscar Galliano, hermano de Rossana, sobre el momento en el que escucharon al mayor de sus sobrinos en su familia, mientras comunicaba la muerte de su padre.

El 16 de enero de 2008, Rosana, entonces de 29 años, fue asesinada a balazos dentro de su propiedad en la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz, por un tirador contratado por Arce y su madre, Elsa Aguilar, el cual nunca fue atrapado.

Hasta lograr llegar al juicio, la familia de la víctima denunció que “se buscó embarrar” el caso con otras hipótesis. Finalmente, los autores intelectuales del femicidio fueron condenados a perpetua.

Sin embargo, primero Aguilar y luego su hijo, lograron que les permitieran la detención domiciliaria en una quinta, además de quedar a cargo del cuidado y educación de los hijos de la víctima. Paradójicamente, la mayor parte de las mujeres presas por delitos menores al femicidio no logran ese permiso y siguen detenidas tras las rejas.

El juez de Familia de San Isidro, Carlos Alberto Ruiz, había ordenado en diciembre de 2016 que los chicos reanudaran la relación con su familia materna después de muchos años.

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