A 70 años de la publicación de “El túnel”, su novela más icónica después de “Sobre héroes y tumbas”, la obra y la figura de Ernesto Sabato se desplegarán en una muestra que inaugurará este jueves en el Museo del Libro y de la Lengua bajo el título de “El escritor y sus fantasmas” y recorrerá tanto sus obsesiones artísticas como su controvertida labor pública.

Desdoblada en cuatro ejes, la exposición abarca los inicios de Sabato en las llamadas ciencias duras, la faceta de artista plástico que retomó en sus últimos treinta años, su implicación como titular de la Conadep y autor del prólogo del “Nunca Más”, y finalmente sus trabajos como escritor de ficción y ensayista que lo convirtieron en testigo y paradigma de su tiempo.

En la muestra, curada por Emiliano Ruiz Díaz, podrán verse galeras, fotografías y manuscritos como las pruebas de imprenta de la primera edición de “Abbadón, el exterminador”, corregidas por el propio escritor en 1974 así como dos hojas manuscritas de “El hombre de los pájaros”, una obra que no llegó a publicar nunca y que como tantas de sus creaciones literarias terminó en el fuego.

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Se exhibirán también infinidad de libros extraños o muy poco conocidos, como “Historia y principios de la Bomba Atómica”, que Sabato publicó en 1945 bajo el seudónimo de C. Ugarteche, o incluso manuales de Fí­sica que escribió en colaboración para la enseñanza media, además de reproducciones de algunas de sus obras pictóricas y una selección de fotografí­as donde se lo puede ver en su vida cotidiana.

– Télam: Sabato fue un escritor muchas veces polémico cuyas contradicciones se hicieron presentes en muchos de sus personajes literarios. ¿La exhibición aloja algunos de esos contrapuntos?
– Emiliano Ruíz Díaz: Los puntos vinculados a las polémicas y a las contradicciones están reflejados sobre todo en lo que hace a la parte de la muestra que se dedica a su faceta de figura pública. Allí se destacan dos momentos. Primero, su rol de director editorial de Mundo Argentino en 1955-1956, y luego su actuación durante la última dictadura cívico-militar, período que culmina en la presentación del informe de la Conadep. Se menciona también en el catálogo y en la muestra la controversia que generó su participación en aquel almuerzo con Jorge Rafael Videla, en el que también participaron Jorge Luis Borges, Leonardo Castellani y Horacio Ratti. En la muestra tratamos de que estos aspectos estén presentes para que el público pueda sacar sus propias conclusiones.

– T: ¿Cuáles son los fundamentos que articulan el viraje del escritor desde la ciencia hacia la literatura y luego de la literatura hacia la pintura?
– E.R.D.: La inserción de Sabato en el mundo de la ciencia está precedida por una niñez y adolescencia marcadas por la lectura y el gusto por las artes. El orden y el rigor del mundo científico lo entusiasman y le aportan por un tiempo cierto sosiego existencial. En 1938 viaja a Francia becado para trabajar en el laboratorio Curie y es allí donde comienza la ruptura con ese “paraíso artificial”. Por un lado lo acucian cuestionamientos éticos relacionados con la avanzada del desarrollo nuclear, y por otro el magnetismo de la noche parisina, por la que circulan los más importantes referentes del arte del momento. En 1940 regresa a Buenos Aires con la convicción de asumir su destino de escritor. La pintura siempre estará presente en sus preocupaciones.

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– T: ¿Cómo se resignifica hoy su labor al frente de la Conadep, que fue la piedra basal para el accionar de los organismos de derechos humanos?
– E.R.D.: Hay suficiente consenso en torno a que la labor de Sabato en ese punto fue destacable. Lo que aún se sigue discutiendo es la llamada “teoría de los dos demonios”. Fruto de eso en el año 2006 Eduardo Luis Duhalde, como secretario de Derechos Humanos del gobierno de Néstor Kirchner, ofreció otra mirada y se incluyó en el agregado de un nuevo prólogo del Nunca Más (que no suprimió el de Sabato).
Hace poco el gobierno de Mauricio Macri decidió quitarlo de las nuevas ediciones del libro. En mi opinión, este gesto no reconoce a Sabato ni lo resignifica. 

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