Hoy se realiza una nueva marcha en reclamo del arreglo de la infraestructura de las escuelas. El Comité de Crisis acordó que recién se abrirán las puertas cuando se cumplan las condiciones básicas estipuladas.

A dos meses de la explosión de la escuela 49 de Moreno, en la que murieron la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez, son más de 500 las escuelas que continúan con sus puertas cerradas, esperando que el estado provincial arregle los problemas de infraestructura de sus establecimientos: esperando, en definitiva, que transforme las escuelas-bomba en espacios seguros. Gracias a la lucha que la comunidad educativa lleva adelante desde el pasado 2 de agosto, han comenzado obras de refacción en algunos edificios escolares de la provincia. En Moreno, además, se ha formado un Comité de Crisis –compuesto por autoridades provinciales, municipales, organizaciones sociales, sindicatos y miembros de la comunidad educativa– en el que se acordó, entre otras cosas, que las escuelas recién podrán ser habilitadas cuando cumplan las doce condiciones básicas de infraestructura escolar recomendadas por la SRT y aprobadas por el acuerdo paritario nacional docente del 2011. Hoy, a dos meses de la muerte de Sandra y de Rubén, se realizará una marcha en Moreno, que saldrá a las 08.06 –horario de la explosión– de Plaza Fuentealba, pasará por la Municipalidad y por la fiscalía y, finalmente, terminará en el Consejo Escolar, donde se hará una olla popular y una radio abierta.

“Creo que sobre la base de la lucha que venimos dando han aparecido respuestas que hace 3 años no teníamos. Estamos más organizados y en estos dos meses logramos que se nos escuche. A partir de ahora vamos a poder revisar el proceso de obras en las escuelas”, consideró Mariana Cattaneo, secretaria general de Suteba Moreno. “Durante las últimas semanas comenzaron algunas obras en el distrito. Lo que pasa es que están paradas porque las empresas no se están presentando, porque están esperando para revisar los precios acordados, por el aumento del dólar”, explicó Cattaneo. Según informó, salvo un jardín que retomó sus actividades hace unos días, la totalidad de las escuelas de Moreno continúa con las clases suspendidas. Y agregó: “No puede haber un inicio generalizado porque los edificios tienen distintas problemáticas. Por eso, cada escuela va a evaluar si se retoman o no las clases de acuerdo a sus condiciones.”

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Es por ello que en la última reunión del Comité de Crisis, realizada el jueves pasado, se planteó que para poder retomar las clases en una escuela se evaluarán tres aspectos: “Primero, cada establecimiento debe contar con un acta firmada por la Dirección Provincial de Infraestructura Escolar que asegure que las instalaciones de gas y electricidad estén en condiciones. En segundo lugar, los edificios también deberán ser revisados de acuerdo a los 12 puntos aprobados por Ctera en 2011. Y, en tercer lugar, se debe ubicar en algún lugar visible de la escuela una explicación que indique cómo la provincia va a cumplir con los plazos de obra”, enumeró Cattaneo, quien explicó que será la comunidad educativa la encargada de decidir, en última instancia, si se retoman o no las clases, en caso de existir algún aspecto que ponga en riesgo la seguridad del edificio. En esta última reunión, de acuerdo a la secretaria de Suteba Moreno, las autoridades acercaron “información sobre obras de gas y electricidad en secundarias, primarias, jardines y escuelas especiales. Pero no estaba completa. Por eso les reclamamos la necesidad de que el plan de obras sea integrak. Ellos van a ir liberando fondos a medida que se vayan pagando las obras. Por el momento no están poniendo un límite de presupuesto, aunque nosotros sabemos bien con quienes hablamos y conocemos las políticas de ajuste que llevan a cabo”. Con el objetivo de agilizar el proceso de reconstrucción de las escuelas del distrito, en la reunión del Comité de Crisis también se acordaron tres formas de comunicación con el gobierno provincial: “Una plataforma online en la que podamos ir mirando la información que corresponde a las obras de cada escuela, a los avances que se van haciendo; un teléfono al que se pueda recurrir por una cuestión más urgente, para no tener que esperar a la próxima reunión del Comité; y una página para poder ir transparentando lo que se hace”, informó Cattaneo.

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La comunidad educativa de Moreno también planteó la necesidad de garantizar el servicio alimentario para todas las escuelas, ya que hay varias que no están recibiendo las viandas que el estado envía a los establecimientos que están sin gas y no pueden utilizar el comedor. Según informó Mariana Cattaneo, “uno de los problemas es que la intervención anterior, a cargo de Sebastián Nasif, trabajó con cupos del año 2016, con datos viejos. Como el número de alumnos de las escuelas públicas creció mucho durante estos últimos años, el número de viandas que enviaban en 2016 ya no alcanza”. Además, representantes de la comunidad, de las organizaciones sociales y de los sindicatos denunciaron que en el Consejo Escolar, a cargo de Ana Karina Politi hasta el 23 de octubre, estaba trabajando un grupo de funcionarios que pertenecía a la gestión del ex interventor, Sebastián Nasif.

En tanto, las autoridades provinciales y municipales aseguran que las obras de Moreno ya están en funcionamiento. “En 2017, habíamos firmado un documento con el ex interventor, el secretario de Educación y el director General de Escuelas, en donde delimitamos las responsabilidades: el Consejo Escolar se iba a hacer cargo de la totalidad de la reparación de gas y la Municipalidad de algunas reparaciones circunstanciales: revoque, cielo raso, pozo ciego”, informó una fuente cercana a la Municipalidad. “Después de lo que pasó con la escuela 49, nos dividimos de otra manera las tareas. Hay excepciones que nos permiten hacer arreglos de gas y electricidad, por más que no nos corresponda, para agilizar el trabajo que la provincia no venía haciendo”, agregó.

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La comunidad de Moreno, en estos dos meses, no solo ha tenido que lidiar con la terrible pérdida de sus compañeros, Sandra y Rubén, sino que también ha padecido amenazas por la activa lucha que los docentes, padres, organizaciones sociales y sindicatos están desarrollando en las calles del distrito para exigir condiciones dignas para las escuelas. Las amenazas, a través de panfletos, pintadas, llamadas telefónicas y carteles en domicilios particulares, han llegado al extremo con el caso de Corina de Bonis: docente secuestrada y torturada a la que le escribieron con un punzón sobre su vientre la leyenda “olla no”, en referencia a la olla popular que realizaba en el CEC 801 de Moreno. “Por ahora la señora (Corina De Bonis) sigue siendo víctima de un delito y los hechos son considerados como ciertos”, expresó en declaraciones radiales el procurador General, Julio Conte Grand, sobre la investigación del caso, que continúa en curso.

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