El costo de la operatoria de una aerolínea comercial comprende gastos de combustible, mantenimiento y salarios. Los dos primeros componentes están dolarizados. Es por eso que las empresas low cost, que ayer en audiencia pública solicitaron casi 800 rutas para explotar, ponen como condición la flexibilización total de los trabajadores del sector, a los cuales les exigen no estar sindicalizados y aceptar más recortes en sus ingresos.

La audiencia no vinculante se realizó en el Centro Metropolitano de Diseño, a la cual asistieron las empresas Baires Fly, Grupo Lasa, JetSmart, Lan Argentina, Andes, Flybondi y Avian para ampliar su oferta de recorridos aéreos, mientras que del otro lado del vallado dispuesto por el Gobierno los gremios integrantes del frente Sindicatos  Aeronáuticos Unidos se manifestaron en contra de la precarización de la actividad aerocomercial y alertaron sobre el impacto futuro para líneas tradicionales (ver nota aparte).

El caso más llamativo fue el pedido de la controversial Flybondi, quien entre las casi 300 rutas solicitadas se encuentra una frecuencia a Islas Malvinas desde el aeropuerto low cost de El Palomar.

El gobierno lleva a cabo desde diciembre de 2015 una política de apertura del negocio aerocomercial a la competencia de las denominadas compañías low cost (bajo costo). A partir de una serie de ventajas impositivas y compensaciones, como la utilización de terminales alternativas que no pagan tasas ni comisiones, la iniciativa convocó a un nutrido número de firmas extranjeras y locales, algunas conformadas para el caso. En la primera audiencia se repartieron 135 rutas (2016) y en la segunda, 503 destinos adicionales (2017).

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En la audiencia de ayer, pese a que la macroeconomía puso contra las cuerdas la actividad, las siete empresas que se presentaron pidieron 792 rutas internacionales y cabotaje. Baires Fly solicitó cinco rutas, Grupo Lasa (19), JetSmart (276), Lan Argentina (3), Andes (199), Flybondi (284) y Avian (6). “Atrás de los pedido hay rutas que nadie va a usar, como el caso de Alas –a la que le entregaron rutas en 2016–, que después le vendió las frecuencias a JetSmart”, detalló a este diario Marcelo Uhrich, secretario de Prensa de la Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA).

“Esto va a terminar con la quiebra de todas las compañías. Hoy la actividad es deficitaria por la política aerocomecial y la macroeconomía. Una low cost requiere de un nivel de ocupación cercano al 90 por ciento y se ubica en el 60”, agregó Uhrich. Es por esto que los sindicatos llevaron a cabo ayer una protesta en la puerta de las instalaciones del Centro Metropolitano de Diseño. Estuvieron presentes representantes de los siete gremios (APTA, APA, UPSA, UALA, APLA, ATCPEA, ATEPS). “La falaz Revolución de los Aviones de Guillermo Dietrich se ha encargado de degradar al sector aerocomercial a través del financiamiento y auspicio de los peores modelos de la industria, y casualmente estas políticas son los que han sumido al sector en una crisis innecesaria y de consecuencias irreparables”, alertan los sindicatos aeronáuticos.

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