El proyecto oficial de presupuesto prevé una reducción real del 39 por ciento para el sistema educativo. Afectará a casi todos los programas del Ministerio de Educación, en especial las partidas de infraestructura, equipamiento escolar, becas y programas socioeducativos.

El sistema educativo será una de las grandes víctimas del ajuste previsto por el Gobierno para 2019, si se aprueba el proyecto de presupuesto elevado por el Poder Ejecutivo ante el Congreso. Según los datos oficiales presentados por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el proyecto prevé para los niveles inicial, primario, secundario y superior (institutos de formación docente y técnica) una reducción nominal del 18,9 por ciento, que en términos reales representa una caída de más del 39 por ciento. El ajuste recaerá indiscriminadamente sobre la casi totalidad de los programas de la cartera educativa nacional y afectará especialmente a todas las partidas relacionadas con infraestructura y equipamiento escolar, jardines infantiles, formación docente, becas y programas socioeducativos.

En el marco del debate por el presupuesto para el 2019 que ya se está llevando adelante en el Congreso, dirigentes políticos y sindicales advirtieron sobre el enorme recorte que sufrirá el sector educativo. “Evidentemente la educación no es prioridad para este Gobierno, y ha dado muestras claras de eso. Con este presupuesto insuficiente, que no va a alcanzar para nada, es muy probable que el 2019 sea otro año conflictivo”, señaló Sergio Romero, secretario general de la Unión Docentes Argentinos (UDA).

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El proyecto elaborado por el Ejecutivo, y que se negocia en Diputados, indica –paradójicamente– que en Educación, Cultura y Ciencia y Tecnología “se prevé trabajar en el mejoramiento de la infraestructura escolar, la promoción de la educación digital y el desarrollo de la ciencia y la tecnología” y que, en ese sentido, los objetivos serán “fortalecer ediliciamente los jardines, ampliar salas y construir nuevos jardines de infantes” y, también, “mejorar el parque edilicio del nivel secundario y adecuar la infraestructura universitaria para el desarrollo de la docencia, la investigación y la extensión, como funciones principales de la universidad argentina”. En esta línea, siempre según los datos oficiales, si se mira el detalle del presupuesto asignado para el Ministerio de Educación el aumento nominal es del 23 por ciento. Sin embargo, según advirtió el diputado nacional Daniel Filmus (FpV-PJ), estos números esconden “una trampa”, que radica en la división entre los fondos destinados al sector universitario y aquellos dirigidos al resto del sistema educativo. “Calcularon el presupuesto universitario del año que viene en base al acuerdo salarial con los docentes universitarios que se consiguió tras la movilización masiva del 30 de agosto y que estableció un 25 por ciento de aumento más dos reajustes, en octubre y febrero”, explicó, y agregó: “Al Ministerio de Educación como tal, para el sistema educativo, le dieron cero de aumento y a las universidades destinaron un 39 por ciento de aumento nominal, que es este ajuste salarial que ni siquiera llega al 45 por ciento de inflación, por lo que también es insuficiente”. Y no sólo eso: según advierten los rectores universitarios, los fondos previstos para las universidades en el proyecto de presupuesto 2019 están asignados de tal modo que gran parte de su ejecución podría quedar en suspenso o nunca concretarse, por lo que están reclamando ante el Congreso que se modifiquen los montos y la distribución previstos por el Gobierno.

Números alarmantes

Al desagregar los montos asignados, se desprende que sólo en términos nominales y, por lo tanto, sin tener en cuenta la inflación proyectada y factores como la eliminación por decreto del Fondo Solidario de la Soja –destinado, en un 70 por ciento, a los municipios y utilizado mayormente para obras públicas–, el recorte es del 69 por ciento para infraestructura y equipamiento escolar. En términos reales, la caída supera el 75 por ciento. Este dato, mirado a la luz de acontecimientos como las muertes de Sandra y Rubén en una escuela de Moreno y el consecuente cierre de casi la totalidad de las escuelas de esa localidad bonaerense por no cumplir con requisitos mínimos de seguridad, resulta, por lo menos, alarmante. Otro dato esclarecedor tiene que ver con el programa estrella del Gobierno, que prometió en campaña construir tres mil jardines para el año próximo. De los 5.945 millones de pesos para la construcción de jardines de infantes contemplados en el presupuesto vigente –a la fecha, de todas formas, se ejecutaron en poco más del 13 por ciento– se pasa a 2.528 millones para el 2019. Eso significa una caída nominal de cerca del 60 por ciento, a lo que habría que agregarle la pérdida por inflación. Así se puede seguir con el resto de los programas educativos, capacitación docente, formación técnica, y una larga lista de etcéteras. “No es que sólo hay una baja a valores constantes, hay una baja nominal tremenda. No hay antecedente en la historia argentina, de la democracia en adelante, que un año haya menos plata que el año anterior”, señaló Filmus.

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Todo sea por la deuda

Un informe elaborado por el Instituto Marina Vilte de la Secretaría de Educación de la Ctera indica que “el cuarto año de gestión macrista también será el cuarto de caída consecutiva de la inversión educativa, que según los datos oficiales llegará a 1,25 por ciento del PBI en 2019, cuando había sido de 1,66 por ciento del PBI en 2015”. Este dato, advierten, “se refiere a la inversión que realiza el gobierno nacional y no incluye lo que invierten las provincias”. En paralelo, el presupuesto del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid), incluyendo compensaciones salariales, “será de 26.419 millones, lo que implica un incremento nominal de 2,3 por ciento y una rebaja de 23,3 por ciento en términos reales”. En ese sentido, el documento concluye que, desde 2016, el valor real del presupuesto del Fonid muestra una reducción del 38 por ciento. “La despriorización de la educación y la ciencia y técnica en el presupuesto tiene como contraparte el incremento desmesurado del endeudamiento que se refleja en el rápido crecimiento de la participación de los intereses para el pago de la deuda. Para 2019 se espera otro incremento de los intereses, que llegarán a 17,9 por ciento del gasto total, y una nueva rebaja de la participación de la educación, cultura y ciencia y técnica que llegará a sólo 6,8 por ciento, uno de los niveles más bajos de la década”, consignaron desde la confederación docente.

Para Romero, dirigente de la UDA, el presupuesto que el oficialismo busca aprobar para el ejercicio del año próximo cristaliza una realidad actual:”Acá hay un problema que hizo eclosión con mayor fuerza en la provincia de Buenos Aires, pero que atraviesa todo el país y que es la ausencia del Estado. El Estado debe garantizar la educación y hoy está haciendo todo lo contrario. Un país sin educación es un país sin futuro”, sentenció.

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