A las 16:30, la locutora tomó aire y empezó la arenga. El cordón de seguridad se abrió paso y el DJ puso al mango “Juguetes Perdidos”. La guitarra de Skay sacudió el estadio y la voz del Indio cantó “banderas en mi corazón, yo quiero verlas…banderas rojas, banderas negras, un lienzo blanco…”. Con esa banda de sonido y cara de “los únicos héroes en este lío”, subieron al escenario Sergio Palazzo, seguido de Hugo Moyano y Ricardo Pignanelli.

Hacía dos horas que había empezado el plenario, pero esa escena sería la elegida para mostrar el nacimiento del Frente Sindical para el Modelo Nacional. Pero, ¿qué pasó en el Microestadio de Ferro este jueves 20? Te lo contamos en 6 puntos.

1) Una alianza para disputar la CGT

La interna de la CGT, se sabe, está picante. Desde que el triunvirato confirmó su mandato hasta 2020, algunos sindicatos opositores buscaron “vaciar” el consejo directivo y a organizar un polo “disidente” con cerca de 60 gremios.

Mientras hoy el consejo directivo se reunía y re-confirmaba el paro, en Ferro juntaron 45 delegaciones regionales, de las 70 que tiene la central. Los oradores del “interior” hicieron un duro diagnóstico de la situación laboral y social, criticaron a los “triunviros” y se posicionaron con el triunvirato disidente. Sin embargo, muchos reivindicaron la unidad del sindicalismo peronista. Por eso la principal propuesta al triunvirato fue que convoque un comité central confederal. “Y ya lo vé, y ya lo vé / hay una sola CGT” cantó una parte del estadio cuando un dirigente de la Juventud Sindical advirtió que “no hay que sacar los pies del plato”. También hubo otros “clásicos” en la tribuna de Ferro.

El moyanismo alienta la idea de una CGT disidente como encarnó el MTA en los años ’90.

2) Otro triunvirato, pero “combativo”

Los discursos de la mesa buscaron mostrar un perfil más confrontativo con el gobierno. Biró (Pilotos Aéreos, Corriente Federal) propuso un “plan de lucha”. Pablo Moyano adelantó que marcharán con la CTA el martes 24 y amenazó con movilizar el día que se trate el Presupuesto. “Hay que estar en la calle” repitieron muchos. “Hasta acá llegaron. Acá está la clase trabajadora para confrontar con la derecha”, agitó Palazzo, aunque nadie supo explicar por qué los dejaron llegar hasta tan lejos.

El problema es, como reconoció uno de los oradores, que “la historia se repite, viene la crisis y si los dirigentes no escuchan a las bases esto va a terminar mal”. Por eso desde la mesa se sentenció: “tenemos liderar la protesta social”. No vaya a ser que, ante el desprestigio de la CGT, la lideren otros.

Por eso, fue un acto plagado de palabras y gestos. Como las oradoras mujeres, algo raro en un plenario cegetista. O la foto de Moyano con el casco de los mineros de Río Turbio, por los que el sindicalismo peronista no paró un día. Pero, en los hechos, el “plan de lucha” quedó más como reclamo al triunvirato oficial, que como llamado de los poderosos gremios que estuvieron en Ferro.

3) A la Iglesia de Luján, a “cargar el espíritu”

A Ricardo Pignanelli le tocó anunciar la principal medida que convoca, hasta ahora, el Frente. “El 20 octubre vamos a ir a Luján todos los trabajadores de este espacio y todos los que necesiten poner en marcha el espíritu. Los daños estructurales se arreglan, pero nos quieren quebrar el espíritu, y eso no lo vamos a permitir. Vamos a pedirle a María no solo por el espíritu, también por hambre y trabajo”.

Hugo Moyano reafirmaría luego la marcha a la basílica como uno de los grandes objetivos del Frente. Así confirmaron que el Frente Sindical tiene línea directa con Francisco. El Papa no solo sigue de cerca la política argentina y los armados del peronismo. También la crisis económica y social que obliga a la Iglesia, pero también a los sindicatos, a ver cómo contener el malestar popular.

4) Un programa “para el modelo nacional”

El Frente también presentó en Ferro su programa, bajo el título “La patria está en peligro”. Allí hizo un diagnóstico crítico de la gestión de Macri.

Entonces leyó las medidas que el frente viene planteando desde agosto. Entre ellos la defensa de la industria nacional, las pymes y las economías regionales; el repudio al acuerdo con el FMI; el rechazo a la reforma laboral y la derogación de la reforma previsional; también al último tarifazo. Hoy sumaron otras medidas para frenar la fuga de capitales y conseguir dólares. Fue ahí que Omar Plaini, quien leía el programa, tuvo un lapsus. Propuso “revisar la deuda externa que creció en forma espúrea desde el año 2010”. Ante la mirada de sus compañeros de mesa se corrigió: “desde 2016 digo…”

Para “superar esta hora crítica”, el Frente llama “a todas las fuerzas opositoras a construir un frente nacional, popular y patriótico”.

5) Un frente sindical y político (con algunas internas)

Omar Plani (Canillitas) aclaró de entrada que “este Frente no será solo sindical, también es un proyecto político”. Muchos de los oradores reivindicaron su militancia peronista aunque nadie pudo evitar que dos tensiones quedaran marcadas: la tensión con la “rama política” y la que existe entre distintos espacios que conviven en el Frente.

La primera quedó reflejada en el discurso de Pablo Moyano que agitó a “esos legisladores y gobernadores que tienen el cuadro de Perón pero quieren votar el Presupuesto del gobierno”. O el representante de la CGT Oeste que les avisó “a los intendentes que no sean pelotudos, los trabajadores somos los que les hacemos ganar elecciones…o los hundimos”. Quizá por eso no hubo ningún político invitado, salvo los diputados de Unidad Ciudadana Vanesa Silley (Judiciales), Walter Correa (Curtidores) y Hugo Yasky (CTERA) que igual no pudieron hablar.

Quizá por eso también cuando los judiciales empezaron a cantar “si la tocan a Cristina / que quilombo se va a armar”, la organización de Camioneros los cayó y la locutora los tapó con el “Unidad de los trabajadores / y al que no les gusta se jode”.

Parece que lo sindical está claro. Para lo político todavía “hay que desensillar”.

6) Un presidente peronista

Sergio Palazzo fue, posiblemente, el orador más preciso de la tarde. Tras denunciar las políticas del macrismo, dijo que “sí se puede, como dicen ellos, si cambiamos a Cambiemos por un gobierno popular”. Entonces rescató las tradiciones de lucha del movimiento obrero, de los 60 y 70, para así explicar sus planes para el Frente: “tenemos que construir la articulación de las luchas, para luego ponerlas al servicio de la política”. O sea, que la bronca y las luchas que surjan, sean canalizadas por alguna de las variantes de la oposición tradicional.

Pignanelli sería un poco más rústico, pero también más directo: “queremos que Macri llegue a 2019, y queremos volver a tener un presidente peronista”. Como si estuviera preparado el remate, ahí la banda del SMATA arrancó con el “Vamos a volver”.

***

Así terminaba el acto de lanzamiento del Frente Sindical, donde la CTA por ahora solo participó como “veedora”. El triunvirato “combativo” mostró sus fuerzas a sus adversarios en la CGT y las cotizó para la interna peronista.

La semana que viene tendrá su primera prueba en la marcha del lunes 24 y el paro del 25. Pero su primera acción propia, por ahora, está prevista para el 20 de octubre frente a la basílica de Luján.

El clasismo plantea la más amplia unidad en las calles para enfrentar el ajuste de Macri y el FMI. A los sindicatos que dicen oponerse al ajuste y manejan sectores claves de la economía, les reclama un plan de lucha. Pero el lanzamiento del Frente Sindical obliga también a profundizar el debate político: o la clase trabajadora plantea una salida independiente y anticapitalista, o el sindicalismo opositor intentará poner la bronca y las luchas de la clase trabajadora al servicio del peronismo y los empresarios nacionales.

Nadie podría decir que no avisaron.

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