Las personas que se encontraban en la carpa junto a sus familias fueron despertados a patadas y bastonazos. Hubo varios heridos leves y cuatro tuvieron que ser hospitalizados. “Estábamos durmiendo, agotados por esta lucha que lleva más de 10 días, porque queremos llevar un pedazo de pan a nuestros hogares”, contaban algunos trabajadores. “Tenemos un básico de $ 10.000, me gustaría saber si la intendenta macrista Mariana Ispizua puede vivir con eso, ella es representante de los sojeros y patrones negreros, por eso actúa igual y cobra $ 90.000. El ex intendente, Gabriel Frizza, ahora es diputado y cobra $ 160.000, ninguno de ellos vive como nosotros”.

Otros empleados contaban que “tanto los sindicalistas como políticos del peronismo dicen que ‘comprenden’, pero llaman al diálogo. Todos quieren levantar la huelga y el aguante, pero ninguno aparece en las marchas, en el acampe. Ellos hablan de negociar en un coqueto bar del centro, pero cuando gobiernan aplican los mismos planes de hambre”.

Este mediodía se realizó una marcha importante por las calles de la ciudad, que se repitió en horas de la tarde, repudiando el desalojo del acampe y exigiendo que se de respuesta a los reclamos de los empleados municipales.

En marzo de este año, después de un paro de varios días, se había llegado a un acuerdo de un 28 % de aumento salarial con cláusula de revisión, además de efectivización de contratados, viáticos y recategorización. Ni la cláusula de revisión ni los otros reclamos fueron reconocidos.

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