La recesión y la remarcación ya son una costumbre y complican la economía de los consumidores.

Uno de los factores centrales por los cuales el Banco Central no modificó la tasa de referencia (interés sobre un crédito bancario) del 60%, es que sus indicadores “muestran una nueva aceleración de la inflación para los meses de agosto y septiembre”. La decisión significa mantener pisado el freno de la actividad económica, profundizar la recesión, y esperar que eso sea suficiente para contener un poco los precios. Sin embargo, los aumentos ya se sufren en las costumbres de todos los días.

En el marco de esta medida macroeconómica, se observó precios de la economía minorista, la de todos los días. Se tuvieron en cuenta algunos básicos, como el litro de leche o de nafta, como así también algunos gustos, como tomar un café en el centro porteño o comprar una docena de factura. Todos valores clave que afectan el bolsillo al ir a trabajar, moverse por la ciudad, o simplemente estar en el hogar.

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DOLAR Y PARATE

La variable principal que afecta los precios cotidianos es el dólar. En enero valía $ 18,76 y hoy ronda los $ 40. La presión inflacionaria que genera esa corrida de la moneda estadounidense todavía no termina de impactar en su totalidad sobre el bolsillo. El traslado, coinciden los economistas, estará algo amortizado por la recesión.

“Es cierto que el traslado a precios no se da tan fuerte por la recesión. Según el último dato del Indec, la inflación interanual de julio fue 31% y la devaluación interanual de julio fue de 62%, ahí se puede obtener un aproximado del nivel de traslado que está siendo de la mitad, cuando históricamente es más alto en la Argentina. Obviamente, la recesión lo amortigua”, explicó el economista y director Ágora ConsultoresAgustín D´Atellis.

Es que si los consumidores cada vez compran menos, el margen para subir los precios es cada vez más acotado. Claro que el comerciante o el empresario probablemente se incline entonces por achicar sus costos (energía, salarios, infraestructura, entre otros) y así enfrentar el incremento de su presupuesto base para tener stock o producir.

La estanflación que empieza a atravesar el país, ese mal que combina el parate productivo de todos los sectores de la economía con una suba generalizada de precios, llegó para quedarse por un tiempo considerable. Así lo confirmó la autoridad monetaria que conduce Luis Caputo en su último informe mensual al sostener la tasa de referencia a un nivel altísimo.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, admitió a su vez recientemente que “la recesión de este año va a ser más pronunciada que la que preveíamos”. Luego, se filtró desde su cartera el dato sobre la inflación estimada para fin de año, ese cálculo ya es de 42%, mientras los mejores acuerdos paritarios, por ejemplo el de los trabajadores camioneros, es del 27%.

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“Ocurre que ahora las tarifas de los servicios públicos y de los combustibles están desreguladas, mientras los insumos están dolarizados en origen, entonces tenés un traslado directo a los costos de producción. Si hay inflación de costos, por más que el traslado sea menor por recesión, igualmente es importante”, sostuvo D´Atellis.

“Toda esta devaluación de los últimos días, empuja una inflación superior a la que plantea el gobierno, entre 45% y 50%. Eso es por ahora, hay que ver qué pasa con el dólar en los próximos días”, concluyó el especialista. Se vienen los meses más difíciles de la gestión macrista, como ya admiten desde Casa Rosada.

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