La Fundación Protejer advirtió que prevé una contracción de la actividad del 9 por ciento este año, para totalizar un 30 desde que asumió Macri. El sector utiliza solo el 40 por ciento de la capacidad productiva que existía entonces.

Hoy en el sector textil estamos en el piso del consumo”, indicó Jorge Sorabilla, director de TN&Platex. La evolución del poder adquisitivo equivale al nivel de ventas para la industria en general y para los textiles en particular, por la gran dependencia del mercado interno. Por lo tanto, el piso del consumo textil es señal del subsuelo del poder de compra de los ingresos. La brecha entre paritarias y la inflación este año y las malas perspectivas para 2019, junto a la continuidad de los tarifazos, hacen que las proyecciones de consumo se mantengan bajas. El único elemento positivo que ven los textiles es que la superdevaluación les permitiría ganar participación frente a las importaciones.

La Fundación Protejer organizó ayer su evento anual en el Hotel Hilton. Es un usual termómetro del clima sectorial y en esta oportunidad el derrumbe de las ventas, tasas de interés “usurarias”, costos dolarizados, altos impuestos y mejora de la competitividad externa fueron algunos de los temas de conversación. Además, se presentó en sociedad el empresario coreano Yeal Kim como presidente de la Fundación. Kim tiene 60 años, vino al país a los 18 años y comenzó desde cero una empresa familiar que hoy es una jugadora importante del mercado de telas y cuenta con 460 empleados (ver aparte).

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El sector textil trabaja en la actualidad utilizando apenas el 52 por ciento de su capacidad instalada. Pero ese cálculo se realiza sobre un total reducido por el cierre de empresas. En el subsector del sweater, por ejemplo, desde 2015 cerraron 3 de cada 10 empresas. Si se tomara el total de compañías que estaban en actividad en 2015, el nivel de utilización de la capacidad instalada del sector textil sería del 40 por ciento. “Es una cifra alarmante para una cadena de valor volcada al consumo masivo. En el último trimestre se profundizó notablemente el parate en las ventas. Sobran medias fábricas en todo el país. No se vende nada y eso impacta sobre las expectativas para el próximo semestre”, explicó Ariel Schale, director ejecutivo de Protejer.

“Si el Gobierno no genera las condiciones para el impulso a la industria, las perspectivas seguirán siendo malas. Hay problemas con la tasa de interés, el precio de la energía nos saca competitividad y hay mucha presión impositiva. En 2016/17 como sector textil nos tocó tener que soportar el shock de las importaciones, mientras que otros sectores se beneficiaron del gradualismo, como por ejemplo las empresas de la construcción y las asociadas a Vaca Muerta. Ahora sabemos que está todo mal para todos”, indicó Sorabilla. En tanto, Schale agregó que “sólo tres sectores industriales de 21 están por arriba de 2015, el resto perdió producción en este período”.

En el sector textil se prevé que este año la caída del nivel de actividad sea del 9 por ciento, con lo cual la merma acumulada desde 2015 rozará el 30 por ciento. Ese deterioro se produjo por dos motivos. En primer lugar se explica por un achicamiento del mercado interno, desde unas 500 mil toneladas a menos de 400 mil toneladas anuales. Pero además, la participación de la industria nacional bajó de la mitad del mercado al 40 por ciento a raíz del crecimiento relativo de las importaciones por la política oficial de apertura comercial.

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Si bien se espera que el mercado siga cayendo el año que viene, el dólar a 40 pesos permitiría revertir en algunos casos la pérdida de mercados por las importaciones. “De todas maneras, la competitividad por el dólar se termina en seis meses por la suba de la inflación. El problema de fondo es que una carga impositiva tan alta no es racional. Las industrias son competitivas puertas para adentro, pero con este nivel de impuestos y junto a tasas de interés del 60 por ciento, van a quebrar la mitad de las empresas”, advirtió Yeal Kim.

Se calcula que durante la gestión de Cambiemos se eliminaron 13 mil puestos de trabajo formales en el sector textil sobre un total de 86 mil empleos perdidos en la industria en general. Si se considera que el rubro de la confección tiene un 75 por ciento del trabajo no registrado, se estima una baja total del empleo de 30 mil puestos entre formales e informales. “Sin mejora del financiamiento ni políticas de apoyo habrá más suspensiones, más despidos y más desempleo”, se lamentó Yeal Kim.

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