Una escucha clave aceleró operativos en Capital Federal y provincia de Buenos Aires. Gendarmería incautó más de 61 kilos de cocaína y gran cantidad de dinero en efectivo.

Por disposición del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 2 de Lomas de Zamora, efectivos de la Unidad de Inteligencia Buenos Aires Sur avanzaron en una investigación de seis meses para identificar a una red delictiva que se encargaba de comercializar estupefacientes en diferentes zonas de Capital y el Gran Buenos Aires. El dato surgió mientras se investigaba en el mes de marzo los hechos relacionados con el crimen de un oficial de Gendarmería en la localidad de Altos de Laferrere.

Luego de individualizar y determinar roles de los miembros de la organización, el magistrado interviniente aceleró las medidas judiciales una semana. Había recibido la confirmación por escuchas telefónicas de que uno de los investigados con domicilio en la localidad de Claypole, encargado del alquiler y venta de armas para la comisión de hechos delictivos, recibió pedidos de armamento para asesinar a dos personas en los monobloks.

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En horas se recepcionaron las medidas judiciales ordenadas para ser ejecutadas. Las unidades de investigaciones con el apoyo de escuadrones de la fuerza comenzaron a ingresar a los 19 inmuebles sospechados. En Gral. Villegas, Ciudad Evita, Claypole, Hurlingham, Villa Madero, Villa Celina, Villa Lugano y la ciudad de Mar del Plata, los gendarmes lograron detener a 14 personas de nacionalidad boliviana y argentina (uno de ellos sicario) e incautar un total de 61 kilos 300 gramos de cocaína, pasta base, envoltorios de marihuana, 1 balanza, 2 prensas, 2 compresores, 7 pistolas calibre 9 mm, 8 revólveres, 1 pistolón, municiones calibre 9 mm, calibre 22 mm y de escopeta, cartuchos de FAL, 23 teléfonos celulares, 7 vehículos, 7 motos y dinero en efectivo (pesos argentinos y dólares estadounidenses).

El trabajo coordinado dejó sin reacción a los delincuentes. Permitió detener al proveedor de drogas del Barrio Villegas (Ciudad Evita) que operaba bajo un estricto control y en ocasiones bajo amenazas verbales y físicas. Asimismo, los gendarmes pudieron determinar el uso frecuente de armas de fuego, por los encargados de la comercialización. De esta manera establecieron que la persona que abastecía de estupefacientes se encontraba en el barrio porteño de Villa Lugano. Usaba el ingreso de drogas desde Bolivia en el interior de matafuegos y tubos de GNC totalmente sellados, solicitando en distintos lugares la utilización de una amoladora para lograr abrir los envíos con cocaína.

El método de blanqueo de las ganancias alcanzaba a utilizar los denominados “prestanombres” y abogados que colaboraban con escrituras apócrifas de un terreno, el cual se encontraba en proceso de construcción de cuatro dúplex en Mar del Plata.

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