Erwin Schrödinger

Erwin Schrödinger (1887–1961) es considerado, junto a Heisenberg, el padre de la mecánica cuántica, aunque se le conoce más por su huella en la cultura popular que por su verdadera contribución a la ciencia, esa por la que recibió el premio Nobel de Física en 1933.

Schrödinger desarrolló en 1925 la ecuación que lleva su nombre. Viene a explicar de forma matemática ese mundo de las partículas más pequeñas que el átomo cuyas leyes parecen tan alejadas de nuestra realidad, el mundo subatómico. El físico español Manuel Lozano Leyva afirma que es “la ecuación más bella y profunda de la historia”.

Erwin Schrödinger, contrario al antisemitismo de los nazis, acababa de abandonar su puesto en Alemania. La Universidad de Oxford lo recibió al principio con los brazos abiertos, pero no encajó bien ahí debido en parte a su vida personal poco convencional: vivía en la misma casa con su mujer Annemarie y con su amante Hilde March, con la que tuvo entonces una hija.

Con ellas tres inició un periplo por universidades de EEUU, Escocia y Austria; y fue en aquella época cuando en 1935, tras un intenso intercambio de cartas con Albert Einstein, ideó su famoso experimento mental: el gato de Schrödinger, con el que pretendía ilustrar un problema de aplicar la teoría cuántica a nuestra realidad cotidiana, pues plantea una situación en la que el gato estaría al mismo tiempo vivo y muerto.

Igual que el principio de incertidumbre de Heisenberg, el gato de Schrödinger dio lugar a multitud de interpretaciones físicas y filosóficas que poco tenían que ver con las intenciones del autor.

Dentro del campo de la genética

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los Schrödinger y Hilde March se asentaron finalmente en Dublín, donde en febrero de 1943 él dio un ciclo de conferencias que cambió la manera de estudiar la biología.

Schrödinger quiso mirar el fenómeno de la vida desde el punto de vista de la física, centrándose en el todavía verde campo de la genética.

Quizá la faceta más desconocida de Schrödinger de su legado científico es que fue el físico que inspiró una revolución en la biología genética, al anticipar ideas tan importantes como la existencia de un código genético, diez años antes del gran descubrimiento de Watson y Crick sobre el ADN.

Por aquel entonces ya se conocía el ADN (desde 1869), pero no su estructura ni tampoco su papel en la herencia genética. Los biólogos llevaban décadas buscando el material genético y Schrödinger lo vio claro: tenía que estar en una molécula compleja, cuya estructura molecular guardaba la información genética en una especie de código, que determinaría el desarrollo y el funcionamiento de cada ser vivo.

Y en el libro ¿Qué es la vida? (1944), que recopila aquellas conferencias de Schrödinger, se recogieron todas sus consideraciones en el campo biológico que se consideran la gran inspiración para los primeros genetistas James Watson y Francis Crick: descubridores de la estructura del ADN (1953).

En los últimos años de su carrera científica se centró en desarrollar una teoría del campo unificado, igual que hizo su compañero cuántico Heisenberg. Ambos “se reencontraron” en la búsqueda de esa “teoría del todo” para unificar la gravedad, el electromagnetismo y las fuerzas nucleares. Ambos creyeron haberlo conseguido, cada uno por su lado, y lo anunciaron demasiado pronto. Los dos físicos fracasaron en esa unificación que hoy sigue siendo el gran reto pendiente de la física. 

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