La Plaza del barrio Florentino Ameghino tiene nuevo nombre: Santa Rita

Con la presencia del intendente municipal Javier Gastón y del obispo de Chascomús, Carlos Malfa, vecinos del barrio Florentino Ameghino participaron el viernes por la tarde de la imposición oficial del nombre de la nueva plaza “Santa Rita”, plasmada en un cartel que fue pintado días atrás por los niños que la frecuentan. El nombre surgió por elección de todas las familias del barrio, quienes lo eligieron por su arraigo con la parroquia del lugar. La bendición estuvo a cargo del cura párroco, Claudio Seal.

Esta plaza, que tiempo atrás parecía tierra de nadie, hoy los vecinos la puedan usar y disfrutar. Para nosotros es fundamental que la sociedad se vaya organizando, y que los vecinos sean protagonistas del embellecimiento del espacio público. Queremos seguir replicando este modelo de trabajo en todos los barrios de Chascomús”, destacó el intendente.

A su turno, monseñor Malfa reflexionó sobre la importancia de educar en el cuidado, para preservar los espacios comunes de encuentro: “La propia casa, el propio barrio, hay que cuidarlo. Y cuidarlo juntos, compartiendo esfuerzos, es compartir la vida. Que este ejemplo pequeño y sencillo sea una semilla para trabajar por el bien común, que es el bien de todos y el bien de cada uno”.

Por su parte, Marta Gonzalia, presidenta de la asociación vecinal, resaltó el trabajo mancomunado junto con el municipio para que la plaza recuperase su función de epicentro de la vida barrial, y explicó por qué el Florentino Ameghino está estrechamente vinculado a la parroquia Santa Rita. “Nosotros nos criamos acá, en torno a este terreno baldío que luego fue plaza, con la capilla como referencia, con nuestro hijos tomando la comunión ahí. Meses atrás nos propusimos ponerle nombre a la plaza, identificarla con la parroquia. La realidad es que trabajamos mucho, pero también recibimos mucha ayuda, oídos que escucharon, manos que ayudaron ”, expresó en agradecimiento.

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Durante el encuentro, funcionarios y vecinos hicieron un repaso conjunto por todo el trabajo iniciado hace un año a partir de la articulación con el municipio, expresaron su satisfacción por haber podido organizarse y conformar una sociedad de fomento en el barrio, y destacaron la importancia de involucrarse activamente en pos del cuidado del espacio público. El rol del equipo de Operadores de Calle de la Dirección de Políticas Sociales, coordinado por Fabio Rodríguez, fue fundamental para que en un espacio casi olvidado se transformara en esta flamante plaza “Santa Rita”.

A comienzos del mes de junio del 2017, desde la Secretaría de Desarrollo Social se escogió al barrio Ameghino como primer lugar de intervención territorial para este programa que se articula con provincia de Buenos Aires, y cuyo objetivo es detectar, de forma temprana, posibles situaciones de conflictividad en la que pudieran verse involucrados niños, niñas y adolescentes, disminuir las condiciones de vulnerabilidad y resguardar derechos amenazados, acompañando y conteniendo a los menores en articulación con otras dependencias municipales.

Cabe recordar que los Operadores de Calle se promueven como sujetos de la comunidad, comprometidos territorialmente con los trabajos con niñas, niños y adolescentes, cuya experiencia y empatía permita vincularse con los mismos, y brindar el acompañamiento y articulación deseada. Recuperar la plaza para propiciar el encuentro comunitario fue el medio elegido para lograr el objetivo de trabajar por los jóvenes del barrio, y fomentar hábitos y estilos de vida saludables.

Así, como primera acción, y con motivo del Día Internacional contra el Uso Indebido de Drogas, junto con los niños del barrio se intervino con un mural una pared lindera a la plaza. Esta actividad fue coordinada por el Instituto de Cerámica ISFA.

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A medida que se fue estableciendo el vínculo con los jóvenes que frecuentaba la plaza, se comenzó a planificar colectivamente cómo organizar el espacio de uso común, en dónde ubicar la cancha de fútbol y la zona para los nuevos juegos, el trazado de los caminos de circulación, y cómo reforestarla e iluminarla. Se comenzó a generar conciencia sobre el cuidado del espacio público y la importancia de preservar la limpieza del lugar. Para esta tarea, el área de Espacios Públicos del municipio prestó fundamental asistencia.

A fines de septiembre del 2017, y luego de 22 años sin comisión directiva, se relanzó la asociación vecinal. Este espacio de representatividad barrial potenció las acciones conjuntas entre el Ameghino y el municipio. Así, y con la colaboración de la dirección de Cultura, se comenzaron a dictar talleres de rap y de hip hop todos los sábados, durante tres meses.

La plaza comenzó a recobrar vitalidad y sentido de pertenencia para todos. El 18 de noviembre, en conmemoración del Día Internacional de los Derechos del Niño, se organizó una bicicleteada en torno a la plaza. Un mes después, en vísperas de las fiestas, junto a las instituciones del barrio y el hogar de ancianos se armó el primer árbol de navidad. La actividad culminó con una suelta de palomas y la participación de la Orquesta Escuela.

A lo largo del 2018, el trabajo mancomunado con el municipio y el compromiso de los vecinos organizados en la Sociedad de Fomento aún sigue dando sus frutos: luminarias, nuevos bancos, un contenedor de residuos y hasta una cámara de seguridad. Incluso el nombre “Santa Rita” surgió luego de un relevamiento realizado entre el equipo de Operadores y la Sociedad de Fomento, casa por casa, consultando a todas las familias, que luego se plasmó en una ordenanza municipal.

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Más cercano en el tiempo, durante el receso invernal, el Florentino Ameghino fue escenario de una “Plaza Abierta”, con juegos, talleres, deportes, teatro, baile y narraciones. Un escenario impensado allá por junio del 2017, cuando el equipo de Operadores de Calle inició sus actividades en este barrio, y se fijó como objetivo recuperar la plaza con los vecinos y para los chicos que hoy la frecuentan. El símbolo máximo del espíritu de pertenencia que hoy se vive en el barrio está plasmado en el mismo mural que los chicos pintaron hace ya un año, y que hoy está intacto.

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