Aunque por momentos dejaba muchas dudas en lo futbolísitico, Francia se impuso de la mano de sus hijos inmigrantes: los goles de Pogbá y Mbappé despejaron las dudas y sellaron el resultado para que Francia se consagre campeón del Mundial Rusia 2018. Merecido si lo evaluamos globalmente.

El equipo galo no arrancó bien y en los primeros 15 minutos fue ampliamente superado por Croacia, que llegaba con insistencia aunque muy “embarullado”. Francia parecía desconcentrada y cometía errores impensados de jugadores que tuvieron un muy buen campeonato mundial. Sin embargo, encontraron respiro y ventaja en un gol casual: de un tiro libre, con una defensa croata que se arriesgó a marcar en zona, Griezmann ejecutó y la cabeza de Mandzukic envió sin querer la pelota dentro de su propia valla. Era el 1-0 que le abría otra perspectiva a los franceses.

Sin embargo, Croacia asimiló el golpe rápido y se puso el objetivo de empatarlo: fue a la carga y tuvo premio con un golazo de Perisic, a los 28 minutos.

Los de la casaca a cuadros tenían más dominado el partido y dejaban la sensación de estar mereciéndolo un poco más, pese a la paridad futbolística. Pero llegó otro producto del azar: una mano en el área de Vida que cortó un centro a media altura. El VAR, aunque la jugada dejaba dudas, dio su veredicto: era penal para Francia. Griezmann lo canjeó por gol y ventaja 2-1 para los del DT Deschamps. Ahí empezó otro partido porque Francia encontró un poco de la serenidad necesaria para ejecutar lo que hablaron en el vestuario.

En el segundo tiempo, Francia impuso su fuerte en el primer tramo: dos golazos de Mbappé primero y de Pogba después liquidaron todo y por primera vez daban la sensación de un mínimo de superioridad francesa ante un equipo croata que jugaba con criterio y con “el cuchillo entre los dientes”. Y esa fuerza moral de Croacia se expresó en el gol del descuento: Mandzukic fue a presionar sobre el arquero Llorís con las ganas del potrero y tuvo recompensa.

Como anécdota extrafutbolítica, que la transmisión de la TV rusa se encargó de evitar, quedó la invasión de la cancha por parte de manifestantes, algo usual en torneos como la Champions League, pero inédito en una final del mundo. Se adjudicaron la acción desde la banda Pussy Riot, aquella que el régimen de Putin tuvo tras las rejas durante un tiempo.

Pero el equipo dirigido por Dalic estaba obligado a buscar el resultado y dejaba espacios para la velocidad de Mbappé, el principal recurso azul a esa altura del partido. Francia lo pudo haber liquidado pero en dos ocasiones canchereó (y en parte se quedó sin piernas) y se perdió de estirar la ventaja. Croacia pudo haber descontado nuevamente pero se le escurrió el tiempo.

Pitana, el árbitro argentino que dirigió esta final, tuvo un buen desempeño junto a su equipo arbitral: muestra de eso fue la paciencia que le tuvo a Rakitic cuando lo aplaudió irónicamente por parar una jugada que los croatas quisieron jugar rápido. Salió airoso el referí misionero.

De esta manera, la Francia de las banlieues (los barrios populares y suburbanos poblados de inmigrantes) logró lo que vino a buscar: levantó la Copa del Mundo, el trofeo más preciado del deporte mundial. Merecido si tomamos como objeto de análisis el total del torneo.

Por el lado de Croacia, escribió una página en su historia futbolística: no sólo fue un muy merecido subcampeón, dejando la imagen de no entregarse nunca, sino que además logró que su principal figura, Luka Modric, sea premiado con el “Balón de Oro” al mejor jugador del Mundial Rusia 2018. Algo quizás cuestionable si pensamos en Hazard, el crack de Bélgica. Pero indudablemente Modric fue uno de los artífices de este equipo subcampeón. La recompensa para Bélgica fue el premio a Courtois como mejor arquero del Mundial.

Deja un comentario
Mirá También:  Islas Malvinas: Petrolera británica encuentra yacimiento de petróleo de clase mundial.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Required fields are marked *