La víctima es un joven que había sufrido un ACV y se encontraba internado en el hospital Municipal. 

Una nueva negligencia en la atención se cobró la vida de otro paciente, en el hospital municipal de Luján. Un joven concurrió al centro de salud acompañado de sus seres queridos con un cuadro de ACV pero no fue asistido en tiempo y forma. En consecuencia, producto de la desidia, el hombre murió en la sala de guardia, tendido en una camilla.Por si fuera poco, hasta el momento ninguna autoridad mantuvo contacto alguno con la familia. A las 2 de la mañana del jueves 10 de mayo pasado, Sebastián Berti, de 34 años, llegó al Hospital Nuestra Señora de Luján, por iniciativa de su esposa, dado que sufrió un accidente cerebrovascular.

Por lo tanto, lo sometieron a los exámenes correspondientes que confirmaron la afección pero sorpresivamente “lo dejaron en la guardia, acostado en una camilla sin taparlo, y sin respirador. Recién lo conectaron al día siguiente”. El testimonio pertenece a Graciela Gagno, allegada a la familia, quien acompañó a Berti en su fatal estadía en el mencionado establecimiento sanitario.

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Justamente, la mujer agregó que en esas primeras horas, “la pareja de Sebastián pedía que lo lleven a una sala de terapia y cuando solicitaba que le den oxígeno, porque le costaba cada vez más respirar, le decían: Si mañana sigue igual lo conectamos”. No obstante, al día siguiente continuó alojado en el mismo sector y en esa jornada le colocaron la sonda nasogástrica en cuatro oportunidades.

Al respecto, Gagno detalló que “no lograban ponerla en el lugar indicado y eso causó que escupiera sangre. Estaba muy mal puesta y eso le provocaba mucho dolor”. Una situación angustiante que desencadenó los ruegos del joven, quien con sus pocas fuerzas expresó: “Basta, basta. No me lo pongan más”.

A pesar de ello la atención no mejoró, mientras que el estado del paciente involucionaba en forma notable. Por esta razón, al advertir que Sebastián agonizaba, su mujer llamó al personal del hospital, gritando “se está muriendo, se está muriendo”. Finalmente logró que enfermeros y médicos ingresaran a la habitación de Berti, pero ya no había mucho por hacer.

El paciente murió en las últimas horas del viernes, y como si no alcanzara semejante dolor, sus seres queridos debieron atravesar otra odisea para que les entregaran el certificado de defunción y poder retirar sus restos, propio de las impericias que reinan en el centro de salud. Por las cuales hay 50 denuncias, a las que se les agrega la radicada por la familia del hombre en la Fiscalía de Luján.

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