El ataque se produjo cuando soldados israelíes dispararon contra una multitud que protestaban contra el traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén.

La represión del Ejército israelí contra palestinos que protestaban por el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén, al cumplirse 70 años de la creación del Estado de Israel, desató una masacre en la frontera de Gaza que dejó un saldo de al menos 58 muertos y casi 2800 heridos, en la jornada más sangrienta desde que se inició la ola de movilizaciones masivas, el pasado 30 de marzo.

El balance de víctimas aún provisorio y que no tiene precedentes desde la operación “Filo Protector” lanzada por Israel en Gaza en 2014, se produce luego de que decenas de miles de gazatíes lanzaran piedras y neumáticos ardiendo en más de una docena de puntos de la valla de separación, en protesta por el traslado de la legación diplomática, desoyendo las amenazas lanzadas por el Ejército.

Mientras ardía la frontera, se oficializó el controvertido traslado a Jerusalén en una ceremonia que fue encabezada por el embajador de EEUU. en Israel, David Friedman, y contó con la presencia del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, la hija del mandatario estadounidense Ivanka Trump, y el subsecretario de Estado norteamericano John Sullivan, entre otros funcionarios.

En el acto, Netanyahu, dijo a Trump durante su discurso que “al reconocer la historia, usted ha hecho historia” y también defendió la represión en Gaza, y dijo que “todo país tiene obligación de defender sus fronteras”.

La ceremonia incluyó la proyección de un video de salutación del presidente estadounidense Donald Trump, que utilizó su cuenta de la red social Twitter para afirmar: “Gran día para Israel. ¡Felicitaciones!”.

En ese video, Trump dijo que seguía comprometido con “facilitar un acuerdo de paz duradero”entre Israel y Palestina.

Sin embargo, la matanza en Gaza y las condenas de muchos de los aliados árabes y europeos de Estados Unidos al traslado de la embajada ponen en serio entredicho las ambiciones de Trump de mediar entre las partes y alcanzar lo que una vez calificó del “acuerdo del siglo” para la paz en Medio Oriente.

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Por su el presidente palestino, Mahmud Abbas, acusó a Israel de “masacres” y su gobierno pidió protección a la ONU, mientras que Amnistía Internacional (AI) describió la represión israelí como una “violación aberrante” de los derechos humanos y Human Rights Watch denunció un “baño de sangre”.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, dijo que esperaba “que todos actúen con la máxima contención para evitar más pérdida de vidas”, mientras que el vocero de la primera ministra británica, Theresa May, pidió “calma y moderación”. Alemania y Francia pidieron a Israel “proporcionalidad” en el uso de la fuerza.

Antecedentes
El traslado de la Embajada coincide con el 70º aniversario de la creación del Estado hebreo, y con la víspera del Día de la Nakba o “catástrofe” en árabe, en el que los palestinos recuerdan siete décadas de exilio y de pérdida de territorios.

En la ciudad de Gaza una huelga masiva paralizó el enclave, que amaneció con las escuelas, universidades, bancos, tiendas, instituciones públicas cerradas y escaso tránsito en vísperas de la Nakba y de la Marcha del Retorno, que reclama el derecho de los refugiados a volver a sus hogares.

El Ministerio de Salud de Gaza precisó que los heridos fueron derivados a centros asistenciales por diversas causas, entre ellas munición real, balas de goma e inhalación de gases lacrimógenos.

Fuerzas israelíes habían advertido a la población con panfletos lanzados desde el aire que no se acercara a la frontera, y luego arrojaron gases lacrimógenos y munición real contra los manifestantes para evitar que se aproximaran a la valla, informó la agencia de noticias EFE.

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Mientras ardía la protesta en las calles, el Ejército israelí atacó lo que denominó cinco “objetivos terroristas” en una zona de entrenamiento militar del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), en el norte de la franja de Gaza, informaron fuentes militares.

“El ataque fue llevado a cabo en respuesta a los actos violentos de las últimas horas llevados a cabo por Hamas a lo largo de la valla de seguridad”, señaló en un comunicado el Ejército, que previamente había informado sobre otro ataque a dos posiciones militares de Hamas, también en el norte de Gaza, en respuesta a dispararos contra fuerzas israelíes en la zona, aseguró el Ejército.

En la ciudad cisjordana de Ramallah, alrededor de 3.000 personas se concentraron en la Plaza de Yasser Arafat, convocados por las facciones palestinas, desde donde marcharon hacia el puesto militar israelí de Qalandia, que separa Ramallah de Jerusalén, mientras otras manifestaciones se esperan en Nablus, Hebrón y Belén.

La represión gatilló una catarata de reacciones internacionales, una de ella la de Turquía, que calificó de “masacre” la respuesta israelí y acusó a EEUU de tener tanta responsabilidad en ello como Israel.

Así lo señaló el portavoz del gobierno turco, Bekir Bozdag, quien agregó que Ankara nunca reconocerá el traslado de la embajada, en un comunicado transmitido por la cadena turca NTV.

En tanto, el Comité de la ONU para la Prevención de la Discriminación Racial emitió  una declaración urgente en la que pide al gobierno de Israel que cese “el uso desproporcionado de la fuerza” contra los palestinos que participan en la Gran “Marcha de Retorno” de Gaza.

Como parte de un mecanismo de “alerta y acción urgente” con el que cuenta para casos que requieren un pronunciamiento urgente por ser de vida o muerte, el Comité exhortó a Israel a abstenerse de “cualquier acto que provoque más víctimas” y que permita que los palestinos heridos reciban atención médica.

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Francia en tanto, a través de su canciller, Jean-Yves Le Drian, pidió a Tel Aviv que haga un “uso de la fuerza estrictamente proporcional” y recordó el derecho de los palestinos a manifestarse pacíficamente y pidió “al conjunto de actores para que demuestren responsabilidad para evitar un nuevo enfrentamiento”.

Desde el inicio de esta ola de protestas el 30 de marzo, que culmina el próximo martes con la “Gran Marcha” en la frontera gazatí, murieron 90 personas y más de 10 mil resultaron heridas.

Londres pidió “calma” 

El Reino Unido pidió “calma y control” después de que 41 palestinos murieran en esta jornada en la Franja de Gaza por disparos israelíes, cuando protestaban contra el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén.

“Estamos preocupados por las informaciones sobre violencia y pérdidas de vidas en Gaza. Pedimos calma y control”, dijo a la prensa un portavoz de la primera ministra Theresa May.

El portavoz de May recordó su oposición a la decisión del presidente Trump de trasladar la embajada, algo “que no ayuda a las perspectivas de paz en la región”, añadió su vocero.

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