Dos días después de la gran manifestación obrera que tuvo lugar frente al Congreso Nacional el 18D, tras la violenta represión de la policía jujeña a los obreros en lucha del Ingenio la Esperanza, 25 trabajadores de esta histórica fábrica, que pelea contra el despido de 338 obreros, fueron detenidos de forma arbitraria e ilegal, en la calle y sin orden de detención por mandato del gobernador Morales, de la UCR-PRO. La mayoría de ellos, veintiún trabajadores, estuvieron retenidos más de 72 horas, mientras que cuatro restantes fueron liberados el viernes 29, casi una semana después. Entre los detenidos se encontraban asimismo cuatro mujeres, una de ellas embarazada, que fueron trasladadas también ilegalmente a San Salvador de Jujuy, y liberadas recién el jueves 21 de diciembre por la noche, producto del enorme repudio que causó su detención.

Natalia Morales, quien acompañó esta lucha intensamente junto a los diputados del PTS/Frente de Izquierda de Jujuy, cuenta que la organización de “las mujeres del azúcar”, como las llaman, fue fundamental para conquistar la libertad de los obreros y obreras detenidas, y destaca que su lucha es un nuevo ejemplo del rol protagónico que pueden jugar las trabajadoras en los procesos por venir, marcados por la bronca y el rechazo a los tarifazos, los ajustes, la flexibilización, los despidos y la carestía de la vida, que busca imponer tanto el gobiernos nacional como los provinciales. Con colaboraciones varias, esas políticas y viejas “recetas” golpean siempre con mayor crudeza a las mujeres, sobre todo a las que pertenecen al pueblo trabajador y pobre, que son quienes padecen una doble o hasta triple jornada laboral, dentro y fuera de la casa, donde su trabajo no es pago, así como los peores salarios, las peores condiciones laborales, los mayores índices de violencia, pobreza y desocupación, sólo por ser mujeres.

La confluencia entre quienes nos organizamos para terminar con la miseria, la explotación y la opresión que genera y reproduce este sistema y estas valientes mujeres, que irrumpen en la escena política reclamando lo que es suyo, está a la orden del día, y por eso se convierte para muchas nuevas mujeres en fuente de inspiración. Convencidas de que “Ni Una Menos” quiere decir también “Ni una menos” sin trabajo, sin vivienda, sin acceso a la salud o a la educación, esta lucha también muestra la potencialidad de la organización de las mujeres que, como en Jujuy, alejadas del centro político del país, le amargaron al gobernador del la UCR-PRO la “feliz navidad”.

Las mujeres del azúcar que le amargaron las fiestas a la casta jujeña

Con sus compañeros, padres, esposos y abuelos presos por luchar, las mujeres de La Esperanza se empezaron a juntar, a organizarse, a reunirse en el sindicato, frente al juzgado. Y esta vez no fue para ser “las cocineras” de la huelga, sino para debatir y decidir sobre la mejor manera de torcerle el brazo a la política represiva del gobierno de Morales, para avanzar en la reincorporación de los despedidos, para terminar con la impunidad de la criminalización de su lucha. “De manera inmediata, fueron ellas las que recorrieron las comisarías, armaron los listados de los detenidos que permitieron conocer dónde estaba cada uno de los compañeros y empezar a denunciar las terribles condiciones de traslado y detención”, relata la diputada Natalia Morales a La Izquierda Diario. Como parte de ese proceso, también quedó expuesto el entramado de impunidad que permanentemente tejen los gobiernos de turno, sus diputados más o menos amigos, sus jueces y fiscales, siempre serviciales con la clase capitalista, para la que gobiernan, legislan e “imparten justicia” a costa de la persecución, el sacrificio y las vidas obreras. “Es lo que hace ahora el gobierno de Morales y de su vice del Frente Renovador Carlos Haquim con el ingenio La Esperanza y la multinacional Omega Energy, y por eso este plan de despidos”, sostiene la referente del FIT y de la agrupación de mujeres Pan y Rosas de Jujuy.

Natalia también advierte que la organización de las azucareras sigue siendo clave, y señala que junto a ellas siguen exigiendo el cese de las causas penales contra los trabajadores y la reincorporación de todos. “Un reclamo que cobra cada vez más fuerza”, afirma. Es que, como se sabe, perder el trabajo significa muchas veces quedarse sin lo poco que se tiene. Y esta vez no hay discusión. También lo mostraron las familias que sostienen el Ingenio Ledesma, cuando protagonizaron una importante lucha que incluyó el paro total de la planta. Esas familias estuvieron ahora a la cabeza de la solidaridad con las familias de La Esperanza, y hoy enfrentan nuevos despidos por parte de esta empresa.

Natalia recuerda que en aquélla ocasión, en el año 2016, las mujeres azucareras también jugaron un rol fundamental: en medio de las festividades oficiales por un nuevo aniversario del fallecimiento del General San Martín, irrumpieron en los desfiles, ante los funcionarios del gobierno, para rechazar la multa que éste les quería imponer a los obreros, por ejercer ni más ni menos que su derecho a huelga. Otra impostura de Morales, que actuaba como siempre en beneficio del genocida e impune empresario azucarero Pedro Blaquier, dueño del ingenio y mandamás junto a su familia en la provincia. Esa acción de las mujeres azucareras, cuenta Natalia, “despertó un enorme repudio al gobierno provincial y a los dueños de Ledesma, y fue otro importante ejemplo para las mujeres y los trabajadores de Jujuy, del que es evidente que muchos y muchas tomaron nota”.

Te puede interesar: Ledesma: mujeres azucareras repudian al gobernador Morales

“La construcción de la unidad”

En una de las tantas charlas que mantuvieron en estos días, las mujeres fueron reconstruyendo y valorando “la construcción de la unidad” a la que finalmente llegaron. “Todo quedó registrado, lo transmitimos en las redes, lo difundimos en los medios, buscamos que llegue a cada vez más compañeras que quieran organizarse”, agrega una de las mujeres impulsoras de esa organización.

Leonor, mamá de cinco hijos y diez nietos, cuenta que trabaja en casas de familia, dos veces por día, todos los días de la semana, para llegar a fin de mes, y afirma que sin dudas “el gobierno hizo esto”. “Yo he visto a mis hijas y a mis nietos, a la par mía, pidiendo la libertad de su papá, de su abuelo”, agrega, y señala con orgullo que esa nochebuena que pasaron frente al penal, “un montón de mujeres, que nunca nos habíamos visto la cara, lloramos y comimos del mismo pan”.

Las mujeres del azúcar relatan su situación y cuéntan porqué decidieron organizarse

“Vivimos emociones muy grandes”, dice otra de las mujeres, y recuerda que al no tener respuestas por parte del gobierno, la justicia o cualquier otra institución estatal, decidieron entre todas ir caminando desde la fábrica hasta San Pedro de Jujuy, para reclamar por sus compañeros.“Y así hemos salido todas, y se sumó el pueblo entero (…) Fue contundente. Hubo dos marchas seguidas y un cacerolazo, tres días intensos”, cuenta, y destaca la importancia de “toda la gente que estuvo con nosotros: las organizaciones de derechos humanos, al Frente de Izquierda, el periodismo que nos permitió ser voceros de nuestra lucha, las redes sociales que nos permitieron convocar y que la lucha llegue al ciudadano común”.

Donde hay que estar

Las bancas que el Frente de Izquierda le arrancó en Jujuy al régimen político, inauguraron su mandato donde tenían que estar: acompañando a los trabajadores y sus familias en lucha contra los despidos de cientos de obreros del histórico Ingenio, entre los que también se encuentran el ex candidato a concejal del FIT Silvio “Choper” Egüez y otros destacados obreros azucareros que hace más de treinta años dedican su vida a la caña y a la zafra, el sostén para que sus familias puedan llegar rasguñando el calendario del mes.

Envalentonado por el operativo montado para impedir que se exprese el rechazo a la reforma macrista, Morales utilizó nuevamente los métodos de la dictadura militar para intentar amedrentar a los obreros, las mujeres y el pueblo jujeño, para que cese su lucha. Pero no lo consiguió. Eso fue lo que también denunciaron Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra desde el recinto del Congreso Nacional, así como Myriam Bregman, Araceli Ferreyra y otros diputados y organizaciones de derechos humanos que viajaron a la provincia en 2016 y anticiparon la denuncia de decenas de luchadores jujeños que han visto pisoteados sus derechos fundamentales.

Entre otras cosas, también recientemente Natalia Morales y la agrupación Pan y Rosas llevaron esta denuncia al Jallalla de Mujeres que se realizó por la libertad de Milagro Sala y de todos los presos y presas políticas que hay en la provincia, donde propusieron a las presentes un pronunciamiento que rodee de solidaridad a las familias en lucha. Esa misma propuesta fue la que acercó la agrupación al Colectivo Ni Una menos y a las diversas organizaciones feministas, sindicales, políticas y de mujeres que se reunieron en la Ciudad de Buenos Aires el pasado 18 de diciembre, para rechazar la reaccionaria reforma jubilatoria y previsional. Como planteamos allí, es necesario acompañar activamente cada una de estas luchas, también como parte de construir una gran acción callejera el próximo 8M.

Te puede ineteresar: Mujeres escribiendo sobre mujeres

Una enorme potencialidad

La lucha de las mujeres del azúcar es sólo una pequeña expresión de la enorme potencialidad que posee la organización consciente de las mujeres trabajadoras y pobres en la lucha por su emancipación y por la de su clase. La entrada en escena del movimiento obrero organizado en acciones de masas como las que vimos el pasado 14 y 18 de diciembre marca un antes y un después en la situación política nacional, que seguramente tenga su expresión en la consciencia de millones de trabajadores, mujeres y jóvenes, como vienen anticipando estos procesos, también con expresiones contundentes en el interior del país. Es lo que muestra la importante lucha de los obreros y obreras azucareras de Jujuy, que resisten en defensa de sus derechos, que desafían al poder político y a las conducciones sindicales llenas de privilegios, a las instituciones y a los funcionarios del Estado que les dan vuelta la espalda, porque están al servicio de defender los intereses antiobreros que tienen los empresarios.

En la historia más reciente, y ni hablar en la que no lo es tanto (que hemos resumido en parte en este link, otras valientes mujeres también dieron importantes ejemplos que siguen nutriendo la creatividad de la respuesta obrera ante el ataque y/o la complicidad de estos sectores. Las obreras de la maderera MAM en Neuquén, que vienen dando una lucha ejemplar por su reincorporación; sus compañeras de la textil Neuquén, que después de diez meses volvieron a la fábrica; y ni hablar todo lo que demostraron las incansables leonas de PepsiCo, que terminaron convirtiéndose con su lucha en un emblema nacional, contra la prepotencia patronal. Muchas de esas mujeres son parte del movimiento obrero combativo de Argentina, cuya organización impulsa el PTS en el Frente de Izquierda junto a la agrupación Pan y Rosas, que integran mujeres estudiantes, trabajadoras, vecinas, etc y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC).

Te puede intersar: Asamblea #NiUnaMenos por PepsiCo: “Algo muy grande que está por nacer”

En una carta que titularon por una `Navidad sin presos políticos’, las mujeres del ingenio La Esperanza denunciaron que este lucha, que llevan hace tiempo, no sólo “es ignorada por el gobernador Gerardo Morales y la Justicia que les da la espalda a los trabajadores, dejándolos sin su trabajo de más de 20 años, sino que los tratan como delincuentes”. Como si defender el puesto de trabajo ante la ilegalidad y la discriminación de la empresa, organizarse, manifestarse y luchar por conservarlo, fuera un delito y no un derecho conquistado hace ya varias décadas. No podemos permitirlo. Es tarea de primer orden, también para el movimiento de mujeres, rodear de solidaridad a estas valientes obreras y a sus compañeros de lucha, para que triunfen, acompañando cada uno de sus reclamos.

Claro está que los patrones, que ahora se sientan de los dos lados del mostrador, no son afines a esta idea, mucho menos si ella despierta adhesión entre las mujeres, jóvenes y el pueblo trabajador. Pero también es claro que, como expresó recientemente el legislador Del Corro, gobiernos como el de Onganía, que quisieron hacer pasar con ajuste y represión sus planes de entrega nacional, debieron huir a causa de las grandes movilizaciones que abrió el Cordobazo, con un enorme protagonismo obrero y juvenil al que sigue temiendo la clase gobernante. Su terror es justamente esa imparable unidad que puede forjar la clase obrera, junto a las mujeres y la juventud, para enfrentar esos planes, como bien se coreaba en la plaza del 18D.

Despertar la consciencia de cada vez más mujeres

Natalia Morales cuenta que en Jujuy, junto a la lucha por el desprocesamiento de todos los obreros injustamente detenidos, por los sueldos adeudados y por los puestos de trabajo de los obreros de La Esperanza, a la que hoy vuelve a sumarse la lucha de Ledesma, se libra también esta otra batalla, estratégica, por conservar, multiplicar y extender la historia de una clase que tiene en sus manos la llave para dar vuelta la torta, para que no sigan siendo un puñado de empresarios y CEOs los que decidan sobre el destino y sobre la vida de millones. No es casual tampoco, por eso mismo, que esta batalla siga teniendo como protagonistas a las valientes mujeres y varones azucareros, ni que allí hayan estado, en primera fila, los diputados y diputadas del Frente de Izquierda. Esas bancas, como señalaron Alejandro Vilca, Eduardo Hernández y Natalia Morales al asumir en su cargo, estarán al servicio de pelear porque esta lucha se multiplique, despertando la consciencia de cada vez más mujeres y varones dispuestos a organizarse para defender y conquistar sus derechos.

Como parte de esta tarea, desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda, impulsamos la organización de las mujeres en comisiones, en los barrios, lugares de estudio, de trabajo, para comenzar por exigir a las conducciones que se pongan a la cabeza de enfrentar este plan, para terminar con la persecución y la criminalización de los que luchan, para frenar el robo a los jubilados, para que toda fábrica que cierre sea puesta a producir bajo la gestión de sus propios trabajadores y trabajadoras, para que abran sus libros de contabilidad y pueda verse públicamente cuánto ganan y cuánto, supuestamente, pierden cuando aducen “crisis”; para reducir a seis horas la jornada laboral, para que todos y todas tengan trabajo, con un salario igual al costo de la canasta familiar, y nadie tenga que dejar la vida sobreviviendo a la explotación y al maltrato.

Deja un comentario
Mirá También:  Dejaron libre a tres de los detenidos por el femicidio de Araceli Fuelles

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Required fields are marked *