Lo ciertamente imposible es no escribir al respecto; podrá haber opiniones positivas o negativas pero lo que no se puede luego de ver esta cinta es no tener una opinión.

Es exactamente eso lo que logra Aronofsky, impactarnos de tal modo que nos veamos obligados a tener una reacción. La crítica se encuentra dividida entre quienes la consideran una obra maestra y quienes opinan que es un desastre en la que la pretensión de crear una gran cinta hunde al director en una trama que nunca logra dar en el clavo. Analizarla de ese modo pareciera ser menospreciar la cinta de conjunto y simplificar el cine como arte, y dicho de paso ¿Qué director no pretende hacer de su trabajo lo mejor?.

Con un inicio enigmático se nos advierte que lo que estamos por ver no será sencillo. Desde allí los planos cerrados y el reparto se encargan de compenetrarnos para llevarnos poco a poco de una calma bellisima al fastidio frenético de la sinrazón. En esta cinta los personajes no tienen nombre y quizás no sea necesario; tendremos que conformarnos con Él (Javier Bardem), Ella/Madre (Jennifer Lawrence), Hombre (Ed Harris) y Mujer (Michelle Pfeiffer). Él y Ella forman una pareja que convive en armonía hasta la llegada de Hombre y Mujer; lo cual dará inicio a un caos que solo nos dará unos pocos momentos de respiro en una serie de secuencias que compiten cada una por superar en intensidad a su antecesora. La llegada de nuevos personajes desata una danza de surrealismo que embriaga al espectador con simbolismos que por momentos coquetean con la ilusión de querer echar un poco de luz sobre tanta intriga.

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Tras dos extenuantes horas de una historia que por momentos se siente conocida y por momentos resulta incomprensible, sensaciones de fastidio, pesadumbre, odio, desazón y hartazgo nos habrán invadido y es acá donde solo podemos preguntarnos ¿Por qué nos sentimos así? ¿Cómo es que llegamos a esto? ¿Qué o quienes nos hicieron sentir así?.

Desmerecida por una crítica adicta a los estándares de Hollywood, Mother ha sido un fracaso de taquilla lo cual ha obligado a su director a cometer el crimen de dilucidar el sentido de la cinta. Una vez más las presiones capitalistas llegan para marchitar las bellezas de este mundo, ensuciando de lodos una de las pocas solemnidades que pudo engendrar la humanidad: El séptimo arte. En tiempos donde el éxito se mide en dólares, Aronofsky nos insta a atrevernos a algo distinto en un ambiente donde las interminables sagas, precuelas, secuelas y remakes hasta el hartazgo desbordan la oferta. Pensar y animarse a lo desconocido duele, y Mother también duele; pero una vez superado el esfuerzo por llegar al final se nos habrán entregado interpretaciones magistrales, una multiplicidad de emociones y una avidez por cuestionar la vida misma.

Mother es una película que no ha sido concebida para ser entendida desde lo lineal, a Mother hay que sentirla. Aronofsky no nos facilita nada, pretende que pensemos y repensemos en una búsqueda de un sentido y respuestas a tanto interrogante que probablemente se encuentren de este lado de la pantalla, en nosotros mismos.

Mirá el trailer de la película:

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